31 jul 2012

The Hollow Crown


Podría pasar una semana y aún no habría gastado todos los halagos que tengo en la recámara para la BBC. Voy a especificar, para las series de la BBC. La cadena británica tiene una fama bien merecida, pero siempre encuentra cosas con las que sorprendernos. Éste verano la sorpresa ha sido la adaptación de cuatro clásicos de Shakespeare, denominados "Henryad", ya que se centran en el ascenso al poder de Henry IV, su reinado y el de su hijo Henry V. Ya he leído (y visto) otras obras del Bardo, aunque algunas no acaban de convencerme, el sello de la BBC es más que suficiente para convencerme de ver ésta miniserie, The Hollow Crown.


Richard II
El primer capítulo de la tetralogía trata sobre el rey que precedió a Henry IV, Richard II que es interpretado por Ben Whishaw (Bright Star, Retorno a Brideshead, The Hour). Richard es un joven rey que está acostumbrado a estar rodeado de cosas bellas –como su esposa, interpretada por Clémence Poésy– y de aduladores. Siendo impetuoso, caprichoso y aún así poseyendo un especie conocimiento trágico de su sino, destierra a dos caballeros de Inglaterra antes que permitir que se batan en duelo para restablecer el honor. Uno de ellos, Henry Bolingbroke – a quién Rory Kinnear (Black Mirror) da vida – no quedará impasible al ver como todos sus bienes y tierras son expropiados para financiar la guerra del rey en Irlanda.
Éste primer capítulo (aunque ya podría ser una película, dura casi dos horas y media) es simplemente brillante. La trama está bien, empieza sin ningún preámbulo, y a lo largo de su desarrollo descubrimos el carácter de cada personaje, cuyas pasiones quedan tan brillantmente retratadas por Shakespeare. He leído otras obras de teatro escritas por él, pero creo que ninguna antes (quizás a excepción de Hamlet) me había maravillado tanto en lo que se refiere a la poesía. Las metáforas elaboradas, los juegos de palabras, los ecos entre escenas están presentes a cada momento, y son una maravilla. Hay que avisar, The Hollow Crown no es una adaptación moderna, por lo que los actores hablan en el inglés de la época en que fue escrito, por suerte para todos nosotros existen subtítulos en castellano.
Pero no toda la genialidad de Richard II se centra en su autor, gran parte es gracias a los extraordinarios actores que dan vida a sus palabras. Ben Whishaw hace una interpretación magistral, hay escenas suyas que simplemente dan escalofríos, y creo que se está estableciendo como uno de los mejores actores de su generación. Rory Kinnear también sabe sacar muy bien a la luz las contradicciones y la evolución de su personaje, quizás sin tanto diálogo como el protagonista, pero aún así hace un gran trabajo. Además, todos los personajes secundarios también son encarnados por muy buenos actores, por ejemplo está James Purefroy, Sir Patrick Stewart (supongo que la mayoría le conoceréis por su papel como el Profesor X en la saga de X-Men) y David Morrissey (South Riding, Blackpool).
Otro detalle muy importante es la ambientación, en la cuál los ingleses son unos expertos. Y los exteriores, tan bellos y bien escogidos, y el simbolismo (y muchas veces paralelismos) de ciertas imágenes... Son un deleite para la vista, que además va acomañada por una excelente banda sonora.

Henry IV (parte I)
Los dos siguientes capítulos tratan del sucesor de Richard II, Henry Bolingbroke, que ahora es Henry IV, rey de Inglaterra. Hay un salto temporal considerable, ya que dejamos al nuevo rey poco tiempo después de subir al trono, y en ésta obra parece ya que su reinado finalice.
El rey (Jeremy Irons, Los Borgia, La caja china) deberá enfrentarse a la rebelión de unos señores feudales de Escocia, liderados por Harry Percy (Joe Amstrong, Robin Hood, Blackpool) que es el hijo de uno de los nobles que ayudó al rey a ganar su trono. Además, también está preocupado por su hijo mayor y heredero, Hal (Tom Hiddleston, Thor, War Horse), que se codea con bellacos y bribones, pasando el día emborrachándose o cometiendo algún delito menor por pura diversión.
A pesar de que la obra se llame Henry IV, se centra principalmente en el príncipe Hal y cómo madura a lo largo de la obra.
En éste "capítulo" hay una mayor alternancia entre la intriga política, las batallas y las "escenas de taberna" que en Richard II, que es básicamente un drama histórico. Hay que pensar que ésta obra fue escrita para ser representada ante un público que quería sobretodo entretenerse. Un público que no sólo constaba de grandes señores que sabían leer y escribir, si no que la gran mayoría estaba compuesta por el "populacho", que era completamente analfabeto. Por esto, la primera parte del capítulo se centra mucho en las "andanzas" de Hal, cómo engaña y se divierte a costa de personas de bajo rango social, y en regla general poco respetables. De ésta forma el capítulo se hace mucho más llevadero – dura casi dos horas – y bastante menos denso que Richard II.
 Pero alto, eso no quiere decir que dichos personajes estén faltos de personalidad. De hecho, una de las actuaciones más brillantes de Henry IV es la de Simon Russel Beale interpretando a Jack Falstaff, un viejo y gordo truhán que acompaña a Hal. Su patetismo, sus intentos ridículos de mejorar su posición social, su cobardía, su incapacidad de tomarse las cosas en serio y a la mirada realista sobre el entorno en que se encuentran, crean un personaje excepcional, aunque no en el sentido clásico de la palabra.  En efecto, Shakespeare me ha seguido maravillando con su capacidad de crear personajes tan completos y tan reales, al igual que sus versos y metáforas elaboradas siguen presentes – en ésta obra las bromas están más a la orden del día.
Por supuesto, los demás actores también son fenomenales. Jeremy Irons hace una excelente, aunque corta, interpretación, y los dos protagonistas, Hal y Percy, muestran ser dos geniales actores, y grandes promesas. En particular, yo tenía una actitud un tanto escéptica hacia Tom Hiddleston que le ha llegado la fama de golpe gracias a su participación en películas taquilleras como Thor o Los Vengadores. Pero sin duda ha demostrado ser muy buen actor.
Finalmente, de éste capítulo, a pesar de que todo lo referente a la cinematografía no es tan bello como en Richard II (eso sí, las escenas de batalla son bestiales), me gustaría resaltar su banda sonora, que se hace notar más y ensalza los momentos más épicos y graves.

Henry IV (parte II)
La segunda parte de Henry IV empieza justo después del final de su primera parte. Al haber muerto uno de sus principales líderes, los rebeldes se repliegan pero no renuncian a su lucha. Por otra parte, Hal sigue yendo de juerga con Poins. Pero la guerra ha cambiado las cosas. Falstaff es ahora un sir y se pavonea ante señores y maleantes, pero siendo aún fiel a sus viejas costumbres de engañar y robar. Además, el rey está gravemente enfermo, con ya un pie en la tumba, y le preocupa que Inglaterra deba pasar a estar en manos del descarriado de su hijo mayor.
En éste capítulo sigue habiendo alternancia entre "escenas de taberna" y escenas más dramáticas, con preponderancia de la primera. Sin embargo, a parte de que dan una visión muy real de lo que debían ser los bajos fondos en aquél momento, la mayoría no son escenas cómicas, si no más bien patéticas. En ellas hay sólo personajes desgraciadamente pobres, desesperados por mejorar su suerte aunque sea ínfimamente.Y por ello ríen las gracias de quién toque, hacen reverencias, se arrodillan, lloran y suplican. Así pues, en éste capítulo, Jack Falstaff es el verdadero protagonista. Como en la anterior entrega, está encarnado por Simon Russel Beale, que hace un espléndido trabajo dándole vida a tan despreciable personaje. Falstaff es alguien ruin, que se aprovecha de su labia para sacar partido de los más desafortunados y escabullirse de los deberes sujetos a su nueva posición. Y sin embargo es alguien profundamente humano, tan real, que, aunque sea despreciable, es imposible no sentir pena por él.
Ya que, aunque al principio Hal siga divirtiéndose, eso no implica que no esté profundamente preocupado por su padre, y por la difícil tarea que se le acerca inexorablemente. Aunque Hal (Tom Hiddleston) pierda un poco de protagonismo a favor de Falstaff, su padre (Jeremy Irons), lo gana, y así nos entrega una increíble interpretación de un hombre poderoso, enfermo y atormentado por el modo en que consiguió ascender al trono. En efecto, hay muchos ecos a Richard II y a la primera parte de Henry IV,  como los complots que urde Northumberland para derribar al rey que él ayudó a coronar, tal y como profetizó el rey Richard en su momento. Esto confirma cualquier duda de que Shakespeare escribió estas obras teniendo en mente una tetralogía. Además, da un sentido de continuidad y una nueva dimensión a la tragedia de éstas obras, ya que el destino entra en el juego.
La segunda parte de Henry IV es bastante menos ligera que la primera. Hay personajes majestuosos y otros grotescos rufianes, pero ambos son igual de dramáticos. Pero no hablo aquí del pathos, de llantos y quejas entre sollozos. No, verdadero drama, el frío y cruel, el implacable que se cierne sobre todos por el entorno en el que se encuentran, por lo que han hecho en el pasado y por lo que son. En éste capítulo termina la evolución del príncipe Hal, que está más que nunca decidido a resarcirse y que sus futuras virtudes, ante las faltas de su juventud, se vean engrandecidas. Pero para obtener el poder, hay que pagar un alto precio.

Henry V
Este es el último capítulo de la tetralogía, contando el reinado de Henry V (Tom Hiddleston). La historia empieza pocos años después del final de la segunda parte de Henry IV, con Harry teniendo un poco de experiencia, pero sus súbditos aún sorprendidos de que haya pasado de ser un juerguista a un rey serio y honorable. Sin embargo, la sed de Henry por la batalla no ha disminuido. Así pues, cuando un alto cargo de la Iglesia le presenta un árbol genealógico en el que se ve que él es el legítimo rey de Francia, Henry no duda un instante a iniciar la guerra.
Gran parte del capítulo – en este caso dura un poco más de dos horas – transcurre en Francia, y en ella somos testigos de grandes batallas, en especial la de Agincourt. Primero, decir que la ambientación de las batallas es excelente. Ver el caos y la confusión, la brutalidad, la sangre, las armas que se utilizaban. Pero también a sus participantes, los nobles en sus caballos que alentaban a los pobres y miserables soldados rasos a que luchasen, y éstos, cuya mayor batalla estaba entre su miedo y su obligación.
En esta obra, Henry es el indiscutible protagonista. Tom Hiddleston hace una potente interpretación del nuevo soberano, dando épicos discursos antes de la batalla, y sentidos pésames después. La verdad es que en éste capítulo vemos al Harry más "oficial", más "rey" y quizás menos persona, salvo cuando hace la corte a la joven Katherine (Mélanie Thierry, hija del rey de Francia. Sin embargo, es cierto que retazos de su anterior vida siguen visibles en él. A Henry le sigue gustando gastar bromas mediante el engaño, aunque sean bien intencionadas, y, aunque esté ya ungido, sigue siendo humilde con sus súbditos, a quién se acerca después y antes de la batalla como igual.
También siguen con vida personajes que fueron sus acompañantes en su loca juventud, como Pistol (Paul Ritter, Grandes Esperanzas) o Bardolf (Tom Georgeson) que siguen con su desdichada vida, intentando aprovecharse los unos de los otros. Dicho sea esto, Henry V no cuenta con una, o más bien dicho, ninguna escena de taberna, aunque personajes de humilde nacimiento hagan su aparición. Éstos dan una visión desde "abajo" de los sucesos que ocurren y se cuecen en las altas cumbres de la realeza y las cortes. Quizás es uno de los elementos que más me gusta de esta obra, Shakespeare nos muestra la grandeza de personajes como Henry o Exeter (Anton Lesser, The Hour), y a la vez lo contrasta con la dura realidad que deben sufrir los menos afortunados, que no se pueden permitir ser honrados o grandilocuentes.
Antes de terminar con el capítulo, recalcar la maestría de la ambientación histórica, el gran acompañamiento que supone la banda sonora – estoy impaciente por que salga en CD – y el genial y grandísimo reparto que tiene éste capítulo, aunque no tengan tantas oportunidades de lucirse.

En conclusión, The Hollow Crown es una brillante mini-serie, otra genial perla producida por la BBC, que desvela cuatro de las grandes obras de Shakespeare (aunque quizás no las más conocidas para los no-británicos). No ha habido adaptación ninguna, los diálogos están intactos y, a pesar de que estuvieran escritas hace siglos, los personajes y los sentimientos que allí se exponen pueden trasladarse a nuestra, y a cualquier, época. Así que sólo puedo dar gracias por poder haber visto éstos cuatro capítulos, a estos magníficos actores (y a las personas que han traducido los subtítulos), a los directores y a cualquiera que haya hecho posible The Hollow Crown.


disclaimer: ninguna de las imágenes son mías.

29 jul 2012

Presentación de Danza de Dragones con George R. R. Martin




Martin con un abanico rosa que nos dejó a todos fascinados
Ayer George R. R. Martin visitó Barcelona y presentó la nueva entraga de la saga Canción de Hielo y Fuego, Danza de Dragones, en el CCCB. Por suerte, en su momento conseguí comprar las entradas y pude asistir al evento. Es cierto que nunca he escrito una reseña en éste blog sobre los libros de Martin, pero llevo leyéndo la saga desde hace más de cinco años.
El evento empezaba a las 19h pero yo ya estaba haciendo cola desde unas cuantas horas antes, y la verdad es que éramos muchísimos! Martin en su momento habló de 700 personas, pero yo creo que habían entre 300 y 500 personas. De todas formas, conseguí sentarme en cuarta fila (no está nada mal, ¿verdad?) y allí estuve esperando hasta que el autor llegó, sobre las 19h10.
Cuando llegó, junto a su intérprete David y el entrevistador, un hombre hizo un breve discurso dando las gracias a los patrocinadores del evento (el CCCB y varias editoriales) y enseguida cedió la palabra al entrevistador (no recuerdo su nombre, no sé si alguna vez lo dijo, en todo caso, lo siento!) que, tras una corta pero buena introducción, empezó con las preguntas.
Si no recuerdo mal, hizo cuatro preguntas, a las cuáles contestó Martin largo y tendido (y después las traducía su intérprete, a quién admiro desde aquí por su capacidad de traducir simultáneamente mientras escribía). Las dos primeras y la última pregunta abarcaron el mundo de Canción de Hielo y Fuego, en las cuáles Martin no dijo ningún spoiler de ninguna de sus entregas, pero tampoco soltó prenda de lo que tiene planeado para Vientos de Invierno. Se refirió a la saga en términos generales y en los leitmotifs de la obra. El entrevistador le preguntó por el significado de "hielo" y "fuego" Él, después de dar su definición de diccionario, dijo que pueden significar muchas cosas en su obra, que el lector tiene la libertad de interpretarlos como quiera, pero que en cualquier caso se trata de dos elementos mortales.
También habló mucho sobre su vida y sobre sus opiniones sobre escritor. Yo allí aprendí un montón sobre él. Sabía que en el pasado había trabajado como guionista de televisión y de cine en Hollywood, pero ignoraba que es un buen jugador de ajedrez. De hecho, nos contó que fue el capitán del "equipo" de ajedrez de su universidad y que, después de graduarse, se ganó la vida trabajando como árbitro de partidos de ajedrez. Por supuesto, se hicieron los debidos paralelismos con Juego de Tronos y el ajedrez, y también se refiirió a la política. Normalmente Martin no suele hablar mucho de política, pero en ésta ocasión se mojó cuando se mencionó la crisis económica actual. No quiso atreverse a comentar sobre lo que pasaba en España, ya que no era un experto en la situación. Sin embargo, sí que comparó a las grandes multinacionales, empresas y demás a vampiros, mucho más temibles que los de las novelas. Desde ahí también animó a los jóvenes a seguir con la lucha, a conseguir un mundo mejor. Él estuvo en el movimiento pacifista de los 60 y 70 contra la guerra de Vietnam y también estuvo en momvimientos ecologistas, intentando arreglar las cosas.

Esto vino a raíz de una pregunta sobre otras de sus obras, me refiero a Sueño del Fevre, dónde aparecen los vampirtos. Cuando hablaron de ello se opuso a la idea que hay ahora sobre los vampiros, que están humanizados. Para él es imposible que pueda existir una historia de amor entre un vampiro y una humana, y viceversa. También mencionó otra de sus obras – creo que la primera que publicó – una novela de ciencia ficción llamada Muerte de la luz. El entrevistador le preguntó por ésta novela en particular porque era una gran historia de amor, y esto no suele encontrarse en la ciencia-ficción. Él explicó que cuando era joven le dijeron que un autor debía escribir sobre lo que uno conocía. Al principio le pareció una tontería ("bullshit" dijo él), ¿cómo iba a escribir sobre dragones o estrellas lejanas habiendo crecido en New Jersey? No fue hasta más tarde que se dio cuenta de que se trataba de su verdad emocional ("emotional truth", no hay traducción posible, creo), de trasladar las experiencias emocionales que había tenido a otros contextos. En su caso, cuando era joven muchas chicas le rompieron el corazón, y de aquí sacó material para escribir Muerte de la luz.
Después se hizo turno abierto de preguntas entre los fans, hubieron cinco en total de las cuáles no hay mucho que destacar – debo admitir que hubieron un par que me parecieron oportunidades perdidas, pero en fin...
Entonces Martin habló de sus historias cortas también ambientadas en Westeros – creo que no se han publicado en España –, llamadas Los cuentos de Dunk y Huevo, que transcurren 100 años antes del inicio de Juego de Tronos. Dijo que, aunque no eran necesarias para la marcha general de la obra, sí que daban un marco general más rico y sin duda ayudaban a disfrutar más de la obra. De hecho, el chico que hizo la pregunta dijo que cosas que pasaban en estos libros se podía relacionar directamente, e incluso explicar ciertas cosas que pasaban en las novelas. 
Tras una pregunta sobre el mundo de Canción de Hielo y Fuego, el autor decidió no desvelar nada del futuro que depara a los personajes, pero dijo que pronto saldrían unos preciosos mapas –algunos nuevos, del Este– del universo de la saga. 
Una fan también le preguntó sobre la muerte de los personajes de los libros y cómo decidía quién debía morir. Martin dijo que desde el principio, o al menos desde 1994, ya tenía muy claro cuáles de los personajes principales iba a sobrevivir, y cuáles iban a morir y en qué momento. Sólo la muerte de personajes secundarios está decidido al azar, lo que no sirve de consuelo para los martirizados lectores de la saga. 
Finalmente, un fan preguntó sobre la polémica opinión de Martin acerca de la fanfiction. El escritor reiteró su oposición a todo lo relacionado con ello, y dio dos razones. La primera es porque la considera una violación de sus derechos de autor y propiedad intelectual. La segunda es que creía que era un pobre ejercicio y de ninguna ayuda para los escritores noveles. Yo no leo mucha fanfiction – principalmente porque la mayoría es de pésima calidad literaria y no conserva bien el espíritu de la obra original – pero tampoco estoy de acuerdo con las opiniones de Martin, ya que los escritores del género no buscan enriquecerse con ello... Pero en fin, es su obra y él tiene derecho a hacer lo que le plazca con ello.

¡Y esto fue todo! Martin se disculpó por no poder firmar libros o hacerse fotos con los fans debido a que éramos demasiados. Pero, pero, las personas que iban disfrazadas sí que tuvieron el privilegio de inmortalizar el momento con una foto con el escritor. En general me ha encantado ir a la presentación, ha sido toda una experiencia. El entrevistador era muy divertido, las respuestas de Martin eran muy interesantes y también hizo gala de carisma y sentido del humor (¡y nos aguantó durante más de dos horas!). Además, también fue una buena oportunidad para conocer otras obras del autor de Canción de Hielo y Fuego que, aunque ya las conocía antes, ahora tengo muchas ganas de leer.

Los que se disfrazaron al completo!

26 jul 2012

El final del desfile de Ford Madox Ford


Conocí éste libro a través de la red social Goodreads (para amantes de la literatura), y por Sant Jordi lo encontré en una librería. Dada su extensión (¡1000 páginas!) lo reservé como lectura veraniega. 

Resumen: En la Inglaterra de principios del siglo XX, Christopher Tietjens es un brillante joven que trabaja en el departamento de estadística cuya mujer, Sylvia, se ha fugado con otro hombre. A pesar de esto, Christopher es incapaz de divorciarse de ella ya que su étca dieciochesca de lo impide. Pero con la Gran Guerra verá cómo los restos de la sociedad victoriana acaban de desmoronarse por completo, y se verá desplazado en este nuevo mundo. Además, poco antes conoció a Valentine Wannop, una chica sufragista que no podría tener opiniones más contrarias a las suyas, y sin embargo quedará prendado de ella.

Opinión: El Final del Desfile comprende cuatro novelas: Hay quien no..., No más desfiles, Se podría estar de pie y El toque de retreta. El primero trancurre unos años de la guerra, presentándonos a los personajes que más importantes serán para la trama. Christopher, el protagonista, es un hombre con unos códigos éticos muy fuertes, pero fuera de tiempo. Tiene un gran sentido de la justicia, su justicia, de lo que es "honorable" y lo que no, y tiene la firme convicción de vivir en consecuencia a estas reglas, ya que es un auténtico caballero inglés. Luego tenemos a su mujer, Sylvia, quizás uno de los personajes a los que más he llegado a odiar en mi vida. La señora Tietjens es retorcida, calculadora y que disfruta torturando a su marido, difamándole ante sus amigos y superiores. Y sin embargo, está supuestamente enamorada de él. Luego está Valentine Wannop, una joven que, al morir su padre, tuvo que hacerse cargo del sustento de su familia, y con firmes convicciones políticas además de ser muy inteligente. En juego también entran otros personajes como el señor MacMaster o el hermano de Christopher, Mark. En ésta parte aún vemos cómo marcha la Inglaterra victoriana con la importancia de las clases sociales y, sobretodo, la importancia del prestigio y de la reputación, y cuán fácilmente se podían mancillar a través de los rumores.
Los dos siguientes libros transcurren durante la guerra mundial, narrando las vivencias de Tietjens y cómo se da cuenta de que todo va a cambiar, el mundo que conocía cambiaría irremediablemente y es consciente de que esto iba a tener consecuencias catastróficas para él. Sus observaciones sobre la guerra son escalofriantes. Aunque participa poco en las batallas, gracias a la intervención de su hermano, sí que está presente y ve los horrores que se cometen, la masacre de una masa de hombres que están destinados a morir anónimamente por un país que quedaría Pero el autor no se olvida del resto de los personajes.
De hecho, la novela cambia de punto de vista bastantes veces, la mayoría para ir con personajes ya conocidos, y otras para meterse en las mentes de secundarios. De todas formas, esto ofrece una riqueza y complejidad a la trama, y también logra un retrato más preciso de la época. Eso sí, todos los personajes presentes pertenecen a la alta sociedad – o al menos son gente aburguesada –, Ford no entra en la vida de los más desafortunados. 
El último libro empieza justo cuando acaba el anterior, en el Armisticio del 11 de noviembre de 1918, hasta unos años después de la guerra. Algo particular de ésta novela es el extensivo uso de los flashbacks – apartentemente Ford fue uno de los primeros autores en utilizar este recurso –, empezando en un punto de la historia, dejando al lector sin saber qué ha ocurrido anteriormente, y remontándose a un evento clave poco a poco y a través del punto de vista de varios personajes. Esto es algo que me pareció muy interesante, porque vemos cómo distintos personajes describen y perciben lo ocurrido de forma distinta, y también luego como lo recuerdan o, en caso de no haber estado presentes, qué creen que pasó.
Además, a pesar de ser tan largo, El final del desfile no se hace pesado, aunque sea un libro denso a nivel de personajes. De hecho, quizás la voluntad del autor de captarlo todo, de poner tantos personajes, es el único reproche que le haría a la novela. La primera parte me encantó, disfruté con la intriga de los flash-backs y me lo pasé muy bien leyendo las diatribas de Christopher. La segunda y tercera parte tienen una forma de retratar la Primera Guerra Mundial que nunca antes había leído. Pero a partir de ésta y en especial en la cuarta se introducen de repente muchísimos personajes y, para qué negarlo, me lió un poco con tanto cambio de personaje y de tiempo sin avisar. Pero claro, también puede ser culpa mía por ser alguien muy impaciente.

En conclusión, El final del desfile es un muy buen libro, realmente recomendable para los "fans" de la literatura inglesa y los interesados en un retrato de ésa sociedad, en un momento muy preciso y crucial de su Historia. Eso sí, es largo y hay que dedicarle su tiempo al libro. Además, la BBC pronto estrenará la adaptación de éste libro, y sus protagonistas los encarnan Benedict Cumberbatch (Sherlock, Tinker Tailor Soldier Spy) y Rebecca Hall (The Prestige, Dorian Gray).

23 jul 2012

Meme: Mi vida en Literatura


Recientemente he visto éste meme en el blog de Jillian, A Room of One's Own (ella misma se inspiró de éste otro blog) y me pareció divertido para compartir. Se trata de que, escogiendo libros que sólo haya leído éste año, hay que contestar a las siguientes preguntas:
  • Tu mejor amigo es: Ida

 ¡Espero que estéis disfrutando mucho de las vacaciones!

21 jul 2012

Hijos de la medianoche de Salman Rushdie


Dada mi pasión por los libros ambientados en la India –y, recientemente, leer libros nominados o premiados con el Booker – no pude resistirme cuando vi una copia de Midnight's Children de Salman Rushdie abandonado entre las estanterías de mi casa. A parte de ser un bestseller internacional y de ganar el premio Booker, Hijos de la medianoche ganó el 'Booker de los Booker' – es decir el mejor libro de entre los premiados. 

Resumen: Saalem Sinai nació justo a la medianoche del 15 de agosto de 1947, día marcado por la proclamación de independencia de la India, su país natal. Éste suceso, además de su árbol familiar, será el hilo conductor de toda su vida, que estará estrechamente atada a la de la India. 

Opinión: Hay libros con los que, simplemente, una no congenia, es así y hay que aceptarlo. Esto, muy a mi pesar, es lo que me ocurrió con Hijos de la medianoche, cuando leía sólo veía palabras pasando por mis ojos, no un universo formándose a mi alrededor. Admito que esto no me ocurrió al principio de la novela, que me pareció muy interesante, peculiar y casi mágico. De hecho, es este elemento sobrenatural – se podría denominar incluso "realismo mágico"– que me desganó un poco. En efecto, y entre otras cosas, todos los niños nacidos entre la medianoche y una hora antes tienen poderes mágicos. Poca relevancia tienen estos para la trama en general, pero aún así siempre soy muy susceptible (mea culpa, no la del autor) a éste tipo de intromisiones. Para acabar con este parte, tengo que reconocer y avisar de que mi desagrado no proviene de ningún racionamiento lógico y que, a pesar de todo lo que he dicho antes, me parece un libro de gran calidad que, para otra persona, puede convertirse en un gran (y querido) libro. 
Que éste libro no sea para mí no significa que esté falto de virtudes, muy al contrario. Aunque tampoco sea amante de las casualidades artificiales, era interesante ver como se entretejían la historia del país con la de su protagonista, como volvían ecos del pasado a influenciar el presente y determinar el futuro. Las aventuras y el porvenir del pequeño Saleem y de su familia son todo un retrato de la India de la segunda mitad del siglo XX, su diversidad, desigualdad, intolerancia religiosa, etc. La verdad es que pinta un mural muy diverso, manteniendo al tanto de los eventos más importantes. Eso sí, la forma de la narración puede resultar un tanto confusa. El narrador alterna entre escenas diferentes y diálogos entre personas distintas sin avisar y cuesta mantener su ritmo. Además, creo que hay que tener un poco de conocimiento previo de la historia de la India para poder seguir bien ciertos pasajes en concreto.
Los personajes son también un gran atractivo de la novela. La familia de Saleem es diversa y extensa, cada una de sus ramas navegando por los distintos ambientes de la sociedad, por sus distintos sectores. Saleem también se ve mezclado, indirectamente, en algún que otro escándalo. En cada generación se palpa el peso de la anterior, al igual que el cambio de los nuevos tiempos, y todo esto junto a sus propias lineas vitales. Midnight's Children es un libro muy extenso, con una gran variedad de personajes a los que, al menos a alguno, se les coge cariño. En particular, a mí me gustó la relación entre Saleem y Padma, la mujer que le cuida en la actualidad. Es un excelente contraste entre la tendencia de Saleem a irse por las ramas, a embellecer todo, y la de ella – más humilde – a querer ir directa al gran, pero a la vez escandalizándose por ciertas cosas que le cuenta el protagonista.

En conclusión, creo que sin duda la fama del libro es bien merecida. Sin embargo, por motivos personales o quizás porque no lo leí en el momento adecuado, éste libro y yo no nos hemos llevado bien, pero eso no significa que no sea una excelente elección para cualquier otro.

18 jul 2012

Matar a un ruiseñor (película)


Hace unos meses leí el libro Matar a un ruiseñor de Harper Lee y, al gustarme tanto, quise ver la película. Además, es uno de estos títulos que siempre vaga por tu mente como un "clásico", aunque no tengas ni la más remota idea de qué trata.

Sinopsis: Scout es una niña de seis años que, junto a su hermano y su padre, vive en un pequeño pueblo sureño de los Estados Unidos durante la Gran Depresión de los años 1930. Durante el verano, Scout y su hermano se divierten haciendo travesuras, siempre procurando no acercarse a la casa Radley, que les causa pavor. Pero ése verano algo cambiaría su mundo, a su padre, Atticus Finch (Gregory Peck) le asignan la defensa de un hombre negro acusado de violar a una mujer blanca.


Opinión: Sin duda se trata de una fiel adaptación al libro, aunque con sus imprecisiones. Los temas obligatorios a tratar están presentes, al igual que las escenas más memorables. Sin embargo, lo que hace tan entrañable son las pequeñas anécdotas de los niños, y las "enseñanzas" de Atticus, con las que todos nos podemos identificar. En la película, como era inevitable, trata mucho más del caso judicial del padre de Scout. Sin embargo en el libro, a pesar de ser algo muy importante en la trama, para el lector cobran más importancia todas las subtramas, mucho más secundarias. Porque, en realidad, son éstas las que permiten apreciar mejor el caso. Y, al menos para mí, fueron las que realmente me llegaron, y me llevaron casi al borde de las lágrimas al acabar el libro.
Pero dejémonos de esto, está claro que una película no puede mostrar todo lo que contiene su novela.
Una cosa que me encantó de la película fueron los niños. No sabría decir si son buenos actores o no, pero en todo caso son exactamente como los personajes del libro. Con su cara de pícaros, o sus juegos y apuestas, además de sus reacciones, lloros y quejas. Además, me encantó su acento sureño, algo que no era capaz de imaginar leyendo el libro, y creo que le da mucha fuerza a la ambientación. En realidad creo que todos los personajes captan la impresión que te deja el libro. Quizás el que menos me gustó fue Gregory Peck, pero es que después de leer el libro Atticus es un personaje tan querido que resulta imposible hacerle justicia.
La película en sí es bastante entretenida, es imposible no compartir estos momentos veraniegos con ese trío de críos y no pensar en tus propios veranos. O ser testigo del primer día de Scout en la escuela y, aunque no te metieras en una pelea, sentirte identificada con ella. Además, el caso de Atticus defendiendo a Tom Robinson también capta la atención. Toda la parte del juicio es genial, los actores que hacen de testigos son brillantes, en especial recalcaré a Walter Radley – el padre de la víctima – y Mayella Radley – la víctima– que son una ilustración de la "América profunda", con toda su ignorancia y sus prejuicios. Realmente ésas escenas son impresionantes.
No obstante, una característica muy peculiar del libro es que, gracias a Atticus, aprendemos a "caminar en los zapatos" de todos los personajes, por muy odiosos que nos parezcan, y creo que éste no es el caso de la película. Por muy despreciable que sea Walter Radley, creo que en la película lo ponen como un malo "clásico", con poco intento de ver que su maldad no es más que el fruto de las circunstancias en las que vive.

En fin, Matar a un ruiseñor es una buena película, un clásico que merece la pena ver. Pero, en este caso, quiero aconsejar leer el libro sobretodo, no sólo antes de ver la película, si no como su perfecto substituto. Es muy superior a su adaptación y es una gran novela con la que creo que cualquier lector disfrutaría.

15 jul 2012

Mad Men (5ª Temporada)


Al cabo de un largo hiatus, en abril salió la quinta temporada de la aclamadísima y premiadísima serie, Mad Men. Para los que no seáis muy familiares con la serie, creada por Matthew Weiner, está ambientada en el Nueva York de los años 1960 y se centra en una empresa de publicidad. 

La pareja en uno de los momentazos
de la temporada
Habían muchas expectativas para ésta quinta temporada y la verdad es que, al menos por mi parte, no ha habido decepción alguna. La serie sigue un poco después de dónde lo dejó al final de la cuarta, en el que Don Draper se prometía con su joven secretaria, Megan Calvet. Pues bien, en el primer capítulo Don y Megan ya están felizmente casados y se enfrentan a lo que es trabajar juntos. A lo largo de la serie vemos como su relación se desarrolla, lo que era inevitable ya que se casaron casi sin conocerse, y Don más por comodidad que por amor. Acostumbrado a una esposa ama de casa, que se limita a cuidar de los niños y esperarle para cenar, Don lo tendrá difícil para adaptarse a su nueva cónyuge. Megan dio una grata sorpresa probando tener un fuerte carácter y ambición, no queriendo dejarse dominar por una personalidad tan fuerte como la de Don. Así pues, durante la serie la pareja tienen sus peleas, básicamente para establecer las bases de la relación. 
Pero, como ya es algo característico en Mad Men, también conocemos el devenir de muchos otros personajes: desde los problemas de Joan en su matrimonio, las aventuras de Roger con el LSD, las dificultades de Peggy para trabajar como creativa y no ser menospreciada por ser mujer, Peter y su incapacidad para reconocer lo desgraciado que es, etc. 
Tengo que reconocer que la serie puede resultar un tanto deprimente, en especial los últimos capítulos. Nos dan a ver personajes que parecen estar perdidos, conscientes de que les falta (o sobra) algo pero sin saber exactamente el qué, y beben y fuman para intentar solucionarlo. 
Y todos, todos, los personajes tienen su momento en la serie – algunos menos que otros pero sin duda nadie se ha quedado fuera – y son todos muy especiales. Algo que me gusta mucho de Mad Men es que no hay ningún personaje "bueno" o "agradable". Son personajes muy coherentes, aunque no consecuentes, con su época y con su pasado, y llegas a empatizar con ellos. Al cabo de cinco temporadas en las que has sido testigo de sus pequeñas miserias, de sus errores y triunfos acabas cogiéndole cariño hasta al personaje más odioso. 
Mad Men no es una serie "histórica". La ambientación es genial – la decoración de los pisos y el vestuario son envidiables – pero los sucesos que ocurrieron durante los años en los que transcurre la serie son un trasfondo, no el plato principal. Por supuesto, no se olvidan de los grandes acontecimientos, como el asesinato de Kennedy o la guerra de Vietnam, pero lo hacen de una forma muy sutil, y quizás es aún mejor. No vemos un gran alegato contra la guerra, ni contra el apartheid, si no comentarios de los personajes, dichos como si nada para ellos pero que contienen la esencia de una época. 

Para mí Mad Men es una excelente serie, y merece muchísimo la pena verla. La quinta temporada ha mantenido el nivel y deja con muchas ganas de ver la sexta, ya que parece que Don sigue sin encontrar la felicidad. Pero, aunque para mí no sea un defecto, la serie no engancha. Salvo en contados capítulos una no se queda sumida en la desesperación ante la espera. Como he dicho, yo no lo considero un defecto, al menos no en este caso. Es una serie lenta, de desarrollo de los personajes, no una sitcom que necesite cliffhangers para mantener audiencia. 




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