28/8/2014

El Sol en Esplendor: Una novela de Ricardo III de Sharon Kay Penman

Esta preciosidad de portada es la que tiene mi edición.

Hace unos días terminé de leer The Sunne in Splendour (El Sol en Esplendor) de Sharon Kay Penman. En principio, y a pesar de haber escrito mi reseña más larga en GoodReads hasta la fecha, no me veía con ánimos de hacer lo mismo en el blog (en unos días tengo pensado escribir sobre esto). Pero, tras varios intercambios de tweets con Polly (que, por cierto, fue la que me regaló el libro) decidí que este libro se merecía también su reseña aquí.

ALTO:  Esta reseña contiene spoilers. Es decir. Spoilers de eventos históricos que podéis encontrar en 2 segundos en la Wikipedia como que algún que otro rey murió. Personalmente yo no los pondría en esa categoría pero, en todo caso, quién avisa no es traidor.


Así sale Ian McKellen en la película (son muy sutiles con los
paralelismos). Por cierto, Richard III era mucho más joven,
de hecho, murió a los 33 años.
Aunque siempre he tenido afinidad por lo británico, creo que mi curiosidad por su Historia despertó (o, al menos, aumentó exponencialmente) hace tres veranos, cuando se emitió The Hollow Crown que me dejó maravillada. Esta traía a la pequeña pantalla cuatro obras de William Shakespeare: Richard II, Henry IV (dos partes), y Henry V. Éstas no fueron las únicas obras con las que el poeta quiso “dramatizar” la Historia de su país. De hecho, tiene otra tetralogía en la que se encarga de los tres reyes que le siguieron: Henry VI (tres partes) y Richard III, que cubren el periodo de la Guerra de las Rosas. Hace un poco menos de un año vi una adaptación moderna de esta obra (con Ian McKellen haciendo de Richard) y me quedé atónita. En las anteriores obras de Shakespeare que había visto o leído (a parte de algunas comedias como Mucho ruido y pocas nueces) estaban caracterizadas por un minucioso estudio del carácter de
los personajes, de una capacidad para dejar ver sus debilidades y sus matices. Este no era el caso con el último rey de la dinastía Plantagenet. Era algo aberrante, el personaje de Richard estaba tan claramente demonizado que daba vergüenza.

Un retrato de Richard III vs. su último intérprete en la pequeña pantalla, Aneurin Barnard en The White Queen.
Dada mi total ignorancia sobre el contexto político en el que Shakespeare escribió la obra, no podía entender qué había llevado al autor a hacer tal caricatura. Y, sabiendo de que lo que había visto no podía ser verdad, me interesé por la historia de esta guerra. 
No sé si sabéis algo sobre el tema, al principio yo tenía una vaga idea: que se trataba de una guerra entre dos grandes familias nobles, York y Lancaster, por el trono inglés. Ahora sé que al final quiénes ganaron fueron los Tudor. Y así se explica que Elizabeth I, una Tudor, tuviera tanto interés en calumniar al rey a quién su abuelo, Henry VII, había arrebatado el trono. 
Bueno, esto ha sido una larga disgresión, así que al tema. The Sunne in Splendour es una historia sobre la Guerra de las Rosas. El título viene por el estandarte de Edward IV, hijo del duque de York, que “sucedió” a Henry VI de Lancaster. Tiene un subtítulo, ‘Una novela de Richard III’, lo que parece algo contradictorio. Habiendo leído la novela, tengo al sensación de que Richard sólo llegó a ser rey porque su hermano, Edward IV, murió repentinamente, que fue una víctima de una cadena imparable de eventos fuera de su control. 

Los tres hijos varones del Duque de York – Richard, Edward, y George (de izquierda a derecha) – son tres de los
protagonistas principales. De George, Duque de Clarence (porque esta gente se inventaba títulos a mansalva), no os he hablado, pero vaya con las que se traía el hombre).
Aunque Richard sea el personaje principal (sobretodo a partir de la segunda mitad de la novela), la historia se narra a través desde casi una docena de puntos de vista.  Empieza cuando Richard es un niño y la guerra ya ha empezado, y finaliza con la muerte de Richard (no, esto no es un spoiler) y las consecuencias que esto tuvo. Esto son casi tres décadas y, seguro que no os sorprendo, mi edición tenía más de 1200 páginas. Para los que ya estáis tachando mentalmente la posibilidad de leer este libro, cabe decir que yo lo acabé en seis días.


Es un libro que está muy bien escrito. Quizás desde un punto de visto estilístico la prosa de Penman deje un poco que desear; a mí me cuesta notar estas cosas y en más de una ocasión me di cuenta de que habían expresiones que se repetían; pero creo que su capacidad para explicar los hechos con claridad es excelente. Ésta época es muy convulsa, hay muchos jugadores importantes, y la cantidad de alianzas que se hacen y se deshacen es mareante. Y aún así – a pesar de las traiciones y de los pactos secretos – pude orientarme sin ningún problema en las intrigas palaciegas que narra la novela. 

A pesar de los numerosos personajes, en cualquier momento sabía a qué familia pertenecían, a quién apoyaban, si eran de fiar, etc. No sabría decir cómo lo hace, pero en todo caso nunca miré la lista de personajes que hay al principio de mi edición. En parte, creo que es porque hay momentos del pasado que vuelven a ser mencionados varias veces – sean recuerdos de juventud, o de batallas, o de muertes de familiares – que te vuelven a poner en contexto, pero que además, al salir espontáneamente de los pensamientos del personaje que narra en ese momento, le da una mayor sensación de realismo. En cualquier caso, la verdad es que la historia engancha, y mucho, a mí personalmente porque me encanta todo lo referente a conspiraciones políticas y demás. 

Hay creo que un par de batallas descritas en el libro, y se hacen más amenas de lo que esperaba.
También hay cierto espacio para las relaciones humanas, no os creáis, que 1200 páginas dan para mucho. En especial, aunque la novela explora las diferentes relaciones entre personajes, entre las amorosas destacan la pareja de Edward IV y Elizabeth Woodville – un matrimonio bastante particular y que funciona bien por motivos que deben ser difíciles de entender para alguien que no sean ellos mismos – y Richard III y Anne Neville (son rematadamente adorables, aunque con sus problemas, como toda pareja normal). También es muy interesante la relación que se va desarrollando entre Richard III y su hermano mayor Edward IV. Es una relación que se establece cuando los dos ya son (casi) adultos, habiendo crecido separados, por lo que no tienen este vínculo que une a la mayoría de hermanos, es… extraño. Y el contraste de sus personalidades, y cómo a veces no consiguen entenderse el uno al otro, lo hace aún más interesante. 

Martin Freeman (Sherlock, Fargo) en la nueva producción teatral de Richard III de Shakespeare.
Aquí sí que tiene pinta de cargarse a cualquiera que se interponga en su camino al trono.

Esto me lleva a los personajes. Richard es el protagonista y Penman, a diferencia de la gran mayoría de autores y historiadores, está más bien sesgada a favor suyo. Por ejemplo, aunque nunca ha aparecido en un documento oficial, la leyenda dice que Richard encargó matar a sus dos sobrinos, aunque nunca se llegaron a encontrar los cuerpos – es el caso de ‘Los Príncipes de la Torre’ – mientras que Penman lo atribuye a otro personaje (del que también se tienen sospechas). Y no es algo inverosímil sinó al contrario, Richard tenía mucho que perder con la muerte de los dos muchachos. Pero mejor dejo estar mis ansias de conspiranoias y misterios sin resolver.

Edward IV. Si esto es ser guapo para la
gente del siglo XV suerte
tengo de vivir en el s.XXI.
Sin embargo, si los otros lo pintan como la encarnación del diablo, ella tampoco lo describe como un cúmulo de perfección. Richard puede ser alguien muy inteligente pero se deja llevar por sus emociones. En particular, una vez que alguien se ha mostrado digno de su lealtad, la tendrá para siempre, y eso le acarrea serios problemas. También es alguien que tiene muchos valores morales y, peor, que pretende vivir en acorde con ellos. En resumen, es un idealista. Edward es otro que se lleva gran parte del protagonismo y debo admitir que está a la par con Richard, aunque por motivos muy diferentes. Edward es lo que se dice un bon vivant y un pragmático ante todo (además de que se supone que guapísimo, alto y fuerte). 



Luego están los personajes femeninos y todos, incluso la pobre Anne Neville, son tremendamente atractivos. No son mujeres pasivas que se limitan a sufrir los estragos de la guerra si no que toman parte en cómo se desarrolla el conflicto, y sin duda causan tantos problemas como los hombres. Como Elizabeth Woodville, creo que en contadas ocasiones he llegado a odiar tantísimo a un personaje como a ella. Pero esto a su vez me recuerda a lo que otros hicieron con Richard III. Ante esto tengo dos matices que ofrecer. 
Elizabeth Woodville.
Esta sí que sabía cómo salirse con la suya.
El primero es que Penman no llega a los mismos extremos que los detractores de Richard, simplemente es que es una mujer obsesionada por la ambición y el deseo de hacer prosperar a su familia, lo que crispa el clima político, y muchas de sus acciones pueden resultar muy, muy, frustrantes para el lector. Incluso Marguerite d’Anjou (la mujer de Henry VI de Lancaster) no era tan odiosa, y mira que la mujer lo intentó con ganas. Pero nadie supera a Elizabeth y su terquedad (también se supone que era una mujer guapísima). El segundo es que, como bien señala Penman, al final de la novela, muy poco información ha sobrevivido sobre la personalidad de las mujeres, incluso de las reinas. Y ahí es dónde se puede dar rienda suelta a la imaginación. Es uno de los “problemas” de la ficción histórica cuyos personajes realmente existierion; uno siempre tiene cierto recelo cuando lo lee y, al menos yo, se pregunta si realmente pensó eso, o hizo lo otro, etc. Pero la verdad es que la autora es capaz de otorgar una cierta lógica y consecuencia tanto a los actos como a los pensamientos de los personajes a lo largo de la historia. 

Richard III y Anne Neville. En la novela su historia de amor es de lo más enternecedora que he leído.
(Al contrario de, por lo que leo en la Wikipedia, lo que sugieren en The White Queen, que pintan a Anne
como otra mujer calculadora y con ganas de ser reina).
Creo que esto resume (sí, es un eufemismo) bastante bien lo que me ha parecido la novela. Me lo he pasado muy bien leyéndola y he aprendido un montón sobre ese periodo. La recomiendo con creces a todos aquellos que estén interesados por la Historia inglesa o los que se entretengan con la ficción histórica, esta novela es de lo mejorcito que hay. 

                                                                      ***      ***      ***


Esto es una especie de apéndice. Hace años leí que George R. R. Martin se había inspirado en la Guerra de las Rosas para escribir Canción de Hielo y Fuego (o Juego de Tronos para los que veáis la serie) y mientras leía The Sunne in Splendour me venían a la cabeza ciertas partes o personajes de la saga. Por ejemplo:
– Un rey que no acaba de estar muy bien de la cabeza 
Veo que alguien más de Internet coincide conmigo.
– Un rey que disfruta de todo los aspectos de la vida (y es infiel a su bella esposa) que muere súbitamente
– Un candidato al trono que está en otro país, al otro lado del mar. (Y a quién nadie hace ni caso y da la gran sorpresa)
– Lannister (Lancaster) vs. Stark (York), no me negaréis el parecido.
– Un matrimonio secreto que lo echa todo al traste
– Una madre sobreprotectora y manipuladora que quiere que su hijo sea rey y hará lo que haga falta (y de estas hay dos en la novela). 
Y hoy mismo he pensado en algunos paralelismos entre Tyrion y Richard
– Los dos son los hermanos pequeños de la familia
– Tyrion es un enano y a Richard siempre lo han descrito (póstumamente) como alguien deforme, con una cojera, con un brazo más largo que el otro, e incluso con joroba. En aquella época se creía que la apariencia exterior revelaba la salud del alma. 
– Los dos se casan con una mujer de una familia noble que antes había sido rival (Sansa Stark vs Anne Neville), pero que han derrotado. (Y el padre de dicha muchacha ha sido ejecutado por traición).
– Los dos se convierten en “regentes” (Mano del Rey vs. Lord Protector del Reino) de un rey-niño (Joffrey vs. Edward V), y le acusan de su asesinato (entre otros). 

Pero alto, esto no quiera decir que George R. R. Martin haya copiado descaradamente de los anales de la historia británica. Este tipo de cosas no eran nada inusuales en el medievo y, al ser Westeros un universo medieval, es normal que ocurran el mismo tipo de cosas. Lo que quiero es que os animéis a leer este libro viendo rasgos en común con una saga que ha enganchado a muchísima gente.

27/6/2014

Desesperación de Vladimir Nabokov


Por algún motivo u otro Lolita nunca ha sido una novela que me llamase la atención. Por esta razón, cuando una amiga mía me recomendó Desesperación como manera alternativa de leer algo de Vladimir Nabokov, no lo dudé ni un segundo. Por supuesto, tardé bastante en 1) conseguir encontrar el libro (esperé hasta mi viaje a NY el verano pasado) y 2) leerlo. De hecho, éste forma parte de mi reto de TBR Pile 2014, porque veo que de otra forma no lo hubiese leído hasta dentro de mucho mucho tiempo. A mi gran sorpresa, este libro fue originalmente escrito en ruso, es una de las primeras novelas que escribió el autor antes de pasarse al inglés. 

Este libro fue publicado en 1934 y la historia transcurre sobre esta época en Berlín, aunque sin referencias (al menos explícitas para mi) sobre el auge del movimiento nazi. El protagonista y narrador de la historia es Hermann Karlovich, un hombre casado de clase media que tiene una empresa de chocolate que no está pasando por un buen momento. En uno de sus viajes de negocios
conoce a Felix, un vagabundo que bien podría pasar por su gemelo. Entonces a Hermann se le ocurre una idea maravillosa: matar a Hermann pero haciéndolo pasar por él, que su mujer obtenga el dinero del seguro de vida e irse los dos a Italia a vivir en una granja durante el resto de sus días.
Es una trama que no da para mucho pero las 300 páginas del libro dan para mucho más, aunque en algunos momentos se me hizo un tanto largo y pesado. La cuestión es que Hermann, narrando la historia, "habla" por los descosidos y va hacia adelante y hacia atrás según le convenga, en especial al principio de la historia. Y no sólo esto, el protagonista es alguien muy orgulloso de sí mismo, por no decir ególatra, que parece encontrar placer en alabarse en sus propias páginas, en estar llevando al lector por las vicisitudes de su vida y maravillándose de su talento como escritor. Lo que puede llegar a ser algo insoportable, pero nadie ha dicho que el protagonista de la novela debería caer siempre simpático. 
Similar actitud tiene con su esposa, a la que ve como una cabeza hueca, aunque muy bonita, y que trata de manera condescendiente, como poco. De hecho, se siente superior a todos los que le rodean, y no entiende cómo se puede encontrar en una situación tan precaria como la suya (gran injusticia). De hecho, le encanta aparentar un nivel de vida muy superior al suyo: viste de una manera muy elegante, lleva bastón, tiene una pluma de plata, y habla de una manera muy refinada, por no decir rebuscada e innecesariamente adornada. Y para acabar con su retrato, es un mentiroso compulsivo. En realidad, una de las (pocas) cosas que me han gustado de este libro es que poco a poco ves las mentiras que teje Hermann (o que ya hace tiempo que mantiene) para atrapar al resto de personajes en sus redes. Pero entonces, ¿en qué realidad hecha a medida vive este hombre con una autoestima por las nubes? Es una buena pregunta. Es increíble que, con la poca información que da sobre el protagonista, Nabokov consigue que te hagas una idea muy clara de cómo es Hermann Karlovich. 
Además, hay mil detalles que no tiene sentido comentar pero que encuentras una y otra vez en la novela, o eventos que se mencionan antes de que ocurran, que le dan una cierta coherencia a la historia.

De todas formas, tampoco ha sido una novela que me haya parecido extraordinaria. está bien, la historia es algo singular, el protagonista es sin duda increíble, pero no me ha acabado de convencer. Y vosotros, ¿habéis leído algo de Nabokov?

22/6/2014

El Libro Negro de Orhan Pamuk



Hace unos meses leí La casa del silencio de este mismo autor, y no me terminó de convencer. Sin embargo, al ser una compradora compulsiva de libros, antes de haberlo leído me compré otro libro del mismo autor, El Libro Negro. Y no me preguntéis mucho por qué he decidido leerlo ahora.

El libro se sitúa en Estambul en 1980, de hecho, por la misma época en la que transcurre La casa del silencio, es decir, justo antes del golpe de Estado que hubo en Turquía. 
El protagonista de la historia – digamos de la novela, no hay exactamente una historia, pero esto ya lo explicaré bien adelante – es Gallip, un abogado de mediana edad que un día al volver a casa se da cuenta de que su mujer, Rüya, le ha dejado. Como prueba de ello sólo tiene una nota, que nunca se sabe lo que pone, pero en todo caso no le dice con quién se ha ido. 
En vez de hacer lo que haría una persona normal – comentarlo con los familiares, etc – decide fingir que su mujer está enferma y empezar a buscarla él por su cuenta. Desde el principio tiene muy claro que, o está con su ex-marido (posibilidad que descarta muy pronto), o se ha fugado con su hermanastro, Celâl, un famoso periodista a quién siempre le ha tenido un poco de envidia. 
Debido a que a su mujer le encantan las novelas de misterio, Gallip empieza a pensar que está dentro de una, y decide que la clave para encontrarla es leer los artículos de Celâl, y deambular por Estambul. 
Tengo sentimientos encontrados respecto a este libro. Por una parte, me pareció que estaba muy bien escrito, y habían partes que me emocionaron mucho. Algunos de los artículos de Celâl que aparecen en la novela casi te dejan sin aliento, y el hecho de que se hacen constantes referencias (más o menos explícitas) a los artículos, y hay bastantes paralelismos entre lo que le ocurre a Gallip y lo que Celâl cuenta. 
They, like me, like all of us, had, once upon a time, in a past so far away it seemed like heaven, caught by chance a glimpse of an inner essence, only to forget what it was. It was this lost memory that pained us, reduced us to ruins, though still we struggled to be ourselves. ”
We live but for a short time, we see but very little, and we know almost nothing; so, at least, let's do some dreaming" 
 Además, el libro es un viaje personal de Gallip, que "descubre" quién es, o cómo quiere ser. Se da cuenta de que todos vivimos en la fantasía que nos creamos, que muchos buscan huir de la realidad (como Rüya con sus novelas, o Celâl con sus múltiples disfraces e identidades), e intenta conocerse a sí mismo para estar satisfecho con el tipo de persona que es. 
Pero por otra parte... al igual que Gallip deambula por Estambul sin rumbo alguno, tampoco parece que la historia tenga una dirección. Van pasando cosas, que no parecen estar relacionadas con nada; y hay historias muchas historias, una detrás de otra, que se entrelazan, y describen el mundo paralelo en el que Celâl vive. Hay partes que me resultaron extremadamente aburridas e incluso un poco pretenciosas. 
Sobre los personajes, Gallip es del único que se sabe, conocemos al resto – a los ausentes Rüya y Celâl, entre otros – a través de sus ojos y se mantienen en el misterio. Él evoluciona mucho a lo largo de la historia, y es de lo mejor del libro, el resto parecían estar envueltos en la niebla.

Concluyendo, El Libro Negro me ha gusto más que La Casa del Silencio. No sé si es por la traducción o qué pero me ha dejado mucho más impresionada el estilo de Pamuk. Sin embargo, tampoco me han dado ganas de leer nada más suyo. En cierto modo me recuerda a Paul Auster, tienen un universo suyo muy particular, pero tampoco parecen capaces de salir fuera de él. Es decir, me encanta La trilogía de Nueva York, pero todo lo demás me parece un poco como una repetición. Pues lo mismo me pasa con Pamuk


P.S. Este libro ocupa el puesto del año 1990 en el reto de A Century of Books

5/5/2014

The Classics Club Spin #6


Éste próximo lunes el Classics Club – un grupo formado por lectores que están interesados en leer 'clásicos', en el sentido amplio de la palabra, de la literatura – organiza el 'Classics Spin' por sexta vez. Participé en la primera leyendo Down and Out in Paris and London de George Orwell, y en la tercera con Las hermanas Makioka de Junichiro Tanizaki
Básicamente tienes que hacer una lista de 20 libros que tengas para el reto (si queréis más información id aquí o aquí). Puedes escoger los que quieras pero los organizadores sugieren esto: cinco libros que 'temes' leer, cinco libros que no puedes esperar a leer, cinco libros que te son 'neutrales' y otros cinco libros de lo que quieras (autor preferido, relecturas, etc). 
En mi caso simplemente he cogido los libros que tengo ya en mi estantería, especialmente los que más tiempo llevan ahí. 
El día 12 de mayo se publicará en el blog un número, y se tiene que leer el libro con el número correspondiente, el límite de tiempo es el 7 de julio.
Ésta es mi lista:
1. Desesperación de Vladimir Nabokov
2. El Mago de John Fowles
3. Mientras agonizo de William Faulkner
4. Tess la de los D’Urbevilles de Thomas Hardy
5. Los Buddenbrooks de Thomas Mann
6. The Robber Bride de Margaret Atwood
7. Que no muera la aspidistra de George Orwell
8. Ángulo de reposo de Wallace Stegner
9. Los Magníficos Anderson de Booth Tarkington
10. Roma de Émile Zola
11. La Conquista de Plassans de Émile Zola
12. Los Pazos de Ulloa de Emilia Pardo Bazán
13. El Buen Soldado de Ford Madox Ford
14. La Náusea de Jean-Paul Sartre
15. Por el camino de Swann  de Marcel Proust
16. David Golder de Irène Némirovsky
17. Los días contados de Miklos Banffy
18. El instituto para la sincronización de los relojes de Ahmet Hamdi Tanpinar
19. El camino de vuelta de Eric Maria Remarque
20. El rey de hierro de Maurice Druon

27/4/2014

Club Pickwick


Hoy os traigo una propuesta maravillosa: el Club Pickwick de lectura, una idea de Magrat, Jane, y Koni.
Siempre he querido pertenecer a un club de lectura. Creo que fue precisamente mi decepción al empezar bachillerato (y, más tarde, la universidad) por no haber ningún club de lectura en mi instituto lo que me llevó a empezar este blog, para intentar encontrar a otros apasionados de las novelas y poder compartir opiniones. Seguramente esto mismo me llevó a entrar en The Classics Club
El Club Pickwick me parece una gran iniciativa para bloggeros que disfruten de los clásicos. La actividad del club se desenvuelve al rededor de la lectura de un libro cada uno o dos meses y su posterior discusión. Las tres fundadoras son Asturianas, por lo que la reunión presencial será en su comunidad, pero con un poco de suerte poco se podrán crear "filiales" a otras regiones. Además, los comentarios también se podrán ver a través de twitter, con el hashtag #pickwickclub.
Un detalle muy importante para que no os asustéis (como me pasó a mí en su momento): la lectura del libro mensual no es obligatoria, ¡se apunta quién quiera! 
Se trata sobretodo de crear una comunidad de personas a quiénes les gusta leer clásicos y por eso me hace muchísima ilusión apuntarme.

El primer libro de lectura conjunta es El profesor de Charlotte Brontë. Puesto que ya leí esta novela hace un par de años, no me voy a apuntar, pero os animo a que vosotros lo hagáis. Es una historia muy distinta de Jane Eyre, más corta, pero igual de bonita, y es la primera que escribió Charlotte pero que no se publicó hasta de después de su muerte. En todo caso, a mí me gustó mucho, y podría decir que más que Jane Eyre

En fin, espero que os animéis a apuntaros al Club Pickwick! :)

26/4/2014

Nuevo en la estantería: Sant Jordi #2


Como os comenté hace pocos días, tras ir de compras en Sant Jordi también hice algunos encargos a través de Amazon. No sé si a vosotros os pasa, pero al menos a mí hay algunos libros que necesito tener, aunque ya tenga la estantería de libros por leer a reventar (tal cual). 

  • La Jauría de Émile Zola. Habiendo leído ya la mitad de los veinte libros que componen la saga de los Rougon-Macquart finalmente me he decidido a leer los que me quedan en el orden recomendado (que no es el cronológico, mira por dónde). Éste es el segundo libro de la saga (el primero ya lo he leído y me encantó) y Zola pasa de un pueblo a el opulento París del Segundo Imperio. 
  • La Conquista de Plassans de Émile Zola. El libro se sitúa en la ciudad de origen de la familia Rougon que, tras haber conspirado y apoyado el golpe de Estado de Napoleón III en su comunidad, ahora su ambición sin límites puede correr libre y ayudarles a apoderarse de la ciudad entera. 
Un apunte: los libros de Zola no hay por qué leerlos en un orden predeterminado, ni leerlos todos. Son novelas que se pueden seguir individualmente sin ningún problema. 
  • Los días contados de Miklós Bánffy. Esta es la primera parte de la Trilogía Transilvana de este autor húngaro de principios del siglo XX (que fue ministro de exteriores del imperio Austro-húngaro!) que relata el declive del imperio, la decadencia de la (alta) sociedad de la época... en fin, todas cosas irresistibles para los que nos gustan las novelas de época. Tengo muchísimas ganas de leer este libro, y espero que me deje con tan buen sabor de boca como su homónimo inglés, La saga de los Forsyte.
  • Que no muera la aspidistra de George Orwell. Otro de mis proyectos literarios es leer toda la obra de Eric Blair, conocido como George Orwell. Tras leer algunos de sus ensayos ahora vuelvo a su obra de ficción, pero creo que ésta novela va a ser igualmente muy personal. Está situada en Inglaterra en los años 1930s y trata sobre un joven que abandona su trabajo en una empresa de publicidad por un trabajo en una librería que le permite tener más tiempo para escribir.

23/4/2014

Nuevo en la estantería #20: Sant Jordi



¡Feliz Sant Jordi!
De nuevo estamos en mi día favorito del año, y además hoy está haciendo mucho sol y muchísimo calor, incluso para Barcelona. Como siempre, he salido por la mañana ya que, si a las 12 cuesta pasear por las Ramblas, por la tarde tienes menos espacio vital que en un concierto.
Como siempre, primero fui a mi adorada Hibernian, pero esta vez no tuve tanta suerte como hace unas semanas, y sólo encontré Soul (Alma) de Andrei Platonov (aunque, para ser sinceros, llevaba mucho tiempo buscando este libro). Luego ya fui paseando por Passeig de Gràcia y Rambla Catalunya, pero por poco tiempo porque era realmente agobiante. Por las calles de al lado también eran muy agradables, y habían bastantes puestos dónde también vendían libros de segunda mano.
He intentado salirme de mi tendencia de comprar demasiados libros en inglés, y lo he conseguido, ¡a ver qué os parecen!
Esta tarde me volveré a poner al estudio...
Estos dos libros me los regalaron mi hermana y su marido hace unos días,
así que diremos que entran en el lote de Sant Jordi.
  • El Buen Soldado de Ford Madox Ford. Hace dos veranos leí El final del desfile, que tampoco me gustó tanto, pero alguien de quién me fío mucho no ha parado de insistir en que lea este libro, que es una obra maestra. Además, la edición que me he comprado es preciosa, con los bordes dorados y todo. Este libro trata de la vida de dos matrimonios ricos y ociosos cuyas vacuas existencias están llenas de egoísmo, celos, y deseo. Con unos personajes brillantes y un narrador más retorcido y poco fiable desde Iago en Othello, este cuento es la trago-comedia de dos personajes que no son lo que parecen, y que tienen su merecido. Y, como observa el autor, esta gente puede ocasionar daños terribles a gente inocente a su paso.
  • La Nausea de Jean-Paul Sartre. Sí, era un filósofo, sí, este libro tiene pinta de ser deprimente. Pero es el representante de una corriente de pensamiento, y tengo curiosidad por leerlo. Después de haber pasado unos años viajando, Antoine Roquentin, hombre de treinta años que disfruta de una modesta renta, se halla instalado en la ciudad portuaria de Bouville dedicado a escribir un libro sobre un turbio aristócrata del siglo XVIII. Sin embargo, un día se ve asaltado por una sensación desconocida, la Náusea, cuya revelación como el sentimiento radical de la contingencia y la soledad del ser humano cambiará por completo su vida de sentido. Publicada en 1938, "La naúsea" de Jean-Paul Sartre es, junto con "El extranjero" de Albert Camus, la novela que encarna de forma más emblemática la corriente de pensamiento existencialista fruto de la atroz experiencia de la Primera Guerra Mundial y sus funestas consecuencias.
  • Por el camino de Swann de Marcel Proust. Otro clásico francés que hasta hace poco no tenía ningunas ganas de leer porque el nombre de la saga "En busca del tiempo perdido" parecía indicar que era, efectivamente, una pérdida de tiempo. He buscado y buscado y en ningún sitio, ni en la contraportada de mi libro, he encontrado un resumen.
  • Alma de Andrei Platonov. Es uno de estos libros que añadí hace siglos en mi wishlist de Goodreads, y ya ni me acuerdo de por qué. Pero hace mucho que lo buscaba y, aunque la portada sea fea con ganas, tiene buena pinta. El protagonista de esta novela nació en Asia Central, pero fue enviado a Moscú para su educación. Al alcanzar la edad adulta le envían de vuelta a su ciudad natal: creyendo que su gente está perdida en el desierto, va convencido a 'rescatarlos' y a llevarlos hacia el comunismo. Su misión se convierte en una búsqueda de la felicidad, pero su éxito está limitado. Su gente tienen sus propias ideas de qué quieren hacer con sus vidas. El protagonista se encuentras perdida, vulnerable y, a la vez que les intenta liberar del poder establecido, él mismo puede convertirse en opresor.
  • Los pazos de Ulloa de Emilia Pardo Bazán. Ya era hora de que leyera algo más de literatura nacional, y justamente por esto ahora estoy leyendo a Rafael Chirbes, pero un clásico no hace daño. Quise encontrar Los santos inocentes de Miguel Delibes, pero no ha habido suerte. La novela se sitúa en un recóndito y salvaje paraje de Galicia. La llegada a esta localidad de
    Julián, un sacerdote delicado y sensible, tendrá imprevistas consecuencias. El marqués de Ulloa, rudo y pasional, se ve obligado a contraer matrimonio con Nucha, una señorita de ciudad para quien el ambiente de los pazos es una pesadilla
  • La caída del museo británico de David Lodge. Este es un regalo de mi hermana, y no sabía ni de la existencia del escritor hasta ahora. Por lo que veo es un libro bastante cómico, un género en el que no he entrado mucho, a ver qué pasa... Adam Appleby está casado con Barbara y, como son católicos practicantes, militantes y recalcitrantes, rechazan los métodos anticonceptivos no aprobados por la Santa Madre Iglesia y optan por combinar la abstinencia y el método de la temperatura basal. Pero como la carne es tan débil y falible es el trasnochado método, Appleby es ya padre de tres hijos y el retraso del periodo menstrual de su mujer parece anunciar un cuarto que si llega desestabilizará definitivamente la economía familiar.
  • El instituto para la sincronización de relojes de Ahmet Hamdi Tanipar. Tengo muchísimas ganas de leer este libro ya que hace tiempo que quiero leer literatura de Turquía. Hace poco ya leí algo de Orhan Pamuk, a ver si esta novela consigue cautivarme! El protagonista, Hayri Irdal, nos cuenta su larga vida, llena de vicisitudes familiares y personales, desde el sultanato de Abdülhamit hasta bien avanzada la República pasando por la Primera Guerra Mundial. El instituto para la sincronización de los relojes es una novela de una riqueza inagotable, que nos relata con fina ironía las dificultades de un hombre para adaptarse a su tiempo y, más concretamente, a los tiempos modernos.
Os diría que esto es todo, pero mucho me temo que en unos días habrá otra entrada de este tipo, porque no he podido resistirme y he pedido libros en Amazon.... 
¿Os habéis comprado algún libro? ¿Qué os parecen estos?

¡Feliz Sant Jordi!

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