4 mar 2013

Secret State

Hay pocas series británicas a las que me pueda resistir y mis dos grandes tentaciones son las series de época y las series de trama política o thriller. Hoy os traigo un ejemplo del segundo caso, Secret State, una mini-serie de cuatro partes de Channel 4, basada en la obra A Very British Coup ('Un golpe de Estado muy británico') de Chris Mullin

Sinopsis: Tom Dawkins (Gabriel Byrne, En Terapia) es el Vicepresidente del Reino Unido que debe enfrentarse a la explosión de una central industrial petroquímica en Scarrow, dejando 19 muertos y casi 100 heridos. Mientras, el Primer Ministro viaja a los Estados Unidos, donde está la sede de la empresa, PetroFex, para intentar negociar una compensación. Pero, de vuelta, su avión desaparece en medio del Atlántico. Entonces, en medio de éste escándalo y con la muerte del PM, Tom deberá hacerse cargo del nº10 de Downing St.

Opinión: A quiénes les gustó State of Play o The Hour no hace falta que leáis esta reseña porque os puedo asegurar que la serie os encantará. Esta vez los protagonistas no son periodistas si no, principalmente, los miembros del gobierno inglés. 
Está el nuevo Primer Ministro, Dawkins, que nunca pensó que tendría que ser un líder, cosa que se cree incapaz de hacer. Pero, por algún motivo, Dawkins es distinto del resto de los políticos. Al ver el desastre de Scarrow, se da cuenta de que debe hacer el "bien", en el sentido de realmente representar a los votantes. Y eso le traerá unos cuantos dolores de cabeza, a la vez que descubrirá todos los líos que hay más allá de las sesiones del Parlamento. Luego hay un elenco de ministros y otros miembros del gobierno, como Ros Yelland (Sylvestra Le Touzel) o Felix Durrel (Rupert Graves, Sherlock, Un funeral de muerte), de su propio partido, pero con la vista puesta en ocupar su lugar. También están los respectivos directivos del MI5 y del MI6 (creo que son los servicios secretos para el interior y el exterior, en todo caso no se llevan muy bien), además de algunos altos cargos del ejército. Fuera del ámbito político se encuentran los dirigentes de empresas y bancos como Paul Clarke (Stephen Dillane, Stannis Baratheon en Juego de Tronos), representando a PetroFex, y Sir Michael Lix (Anton Lesser, The Hour), jefe del Royal Caledonian Bank. Y, fuera de todo este circuito, están Ellis Kane (Gina McKee, In the Loop, Los Borgia) una periodista del Times, Agnes Evans (Ruth Negga, Misfits) una empleada del MI5 que se encarga de vigilar a Anthony Fosset (Douglas Fodge, The Town, Robin Hood), un amigo del PM y ex-agente del MI6. 
Todos los personajes son bastante geniales y, aunque la serie sea bastante corta, el diálogo cunde lo suficiente como para crear matices. Se ven los lazos que los unen entre ellos, se dan pistas de lo que pasó anteriormente, de amistades o traiciones pasadas. Pero también se ven las ambiciones futuras. Quiero mencionar a dos personajes secundarios que me han encantado y, perdonad el lenguaje, me han parecido unos BAMFS, el guardaespaldas de Dawkins, el sargento Wriggelsworth (Ralph Inneson) y John Hodder (Charles Dance, Juego de Tronos, Gosford Park), un miembro del gobierno, quizás el único que cree en el PM.
Pero volvamos a Tom Dawkins. Es quizás el político que a todos nos gustaría ver, o al menos a mí, como representante del Estado. Parece no tener miedo a enemistarse con bancos, empresas e incluso algunos miembros de su partido, y, aunque hace varias referencias a los votantes, su objetivo no es ser re-elegido o encontrar un puesto de trabajo una vez termine la legislatura. Y además se improvisa unos discursos geniales. Pero cuesta creer que un personaje así pueda llegar a ser Vicepresidente y que, ocupando este cargo, no se enterase de todos el baile de intereses entre los entes públicos y el mundo privado. Porque Secret State no trata de resolver el misterio de la muerte del antiguo Primer Ministro, es el anzuelo que hace que te enganches a la trama pero no es eso lo que quiere mostrar. Lo principal, con lo que creo que es importante que se quede el espectador, es el fenómeno de las "revolving doors".  Es decir, que muchos políticos, al acabar su mandato, pasan a trabajar para empresas privadas y vice-versa. Tal y como dice Tom Dawkins: "crees llegar a la cima y te das cuenta de que sólo estás en el medio". La serie muestra a la perfección el hecho de que, aún que es Primer Ministro de un país como el Reino Unido, muchas veces el PM está con las manos atadas. Mejor dicho, los intereses de grandes empresas, bancos y mercados, le atan las manos. "¿Que quiere que demos una compensación a las familias? ¡Pues nos vamos a Polonia!" y cosas por el estilo. Pero no sólo eso, si no además los lazos entre políticos y empresas, de intereses para hacer que sucedan cosas que, sin duda, no son de interés para la mayoría de la población. 

Por esta razón Secret State me parece una serie imprescindible. Está hecha con mucho rigor y los políticos hablan de temas que, creo yo, reflejan muy bien la realidad. Es la primera vez que, en una serie, oigo hablar de la apreciación de una moneda, del rol del Banco Central y cosas por el estilo. No son imprescindibles para entender el desarrollo de la trama, pero le añaden un plus de calidad. El guión es bueno, la serie es corta y muy entretenida y además trata temas muy actuales.

5 comentarios:

  1. Esta tiene todas las papeletas para que acabe viendola, por Rupert (not my division!) y por Gabriel... ains

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  2. No soy mucho de series, la verdad, pero gracias por la información. No la conocía...
    Besos,

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  3. Me la apunto pero ya! Y coincido con Magrat...pero si sale mi adorado Jolyon Forsyte :)
    Gracias por tu entrada Teresa, me ha encantado!

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  4. No la conocía pero ya mismo me la apunto, gracias por la info!!!
    Un beso, te sigo^^

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  5. Donde la ponen en España?

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