15 may. 2013

En los juzgados (Saga Forsyte #2) de John Galsworthy


En octubre del año pasado leí The Man of Property (malamente traducido como 'El Propietario') de John Galsworthy, un escritor inglés de principios del siglo XX que fue galardonado con el premio Nobel de Literatura en 1932. Hace poco adquirí el primer volumen de la Saga Forsyte – que contiene The Man of Property, In Chancery y To Let – para luego darme cuenta que hay dos volúmenes más (aunque son menos conocidos): A Modern Comedy (The White Monkey, The Silver Spoon y Swan Song) y The End of the Chapter (Maid in Waiting, Flowering Wilderness y One More River), de hecho el último volumen fue publicado póstumamente. Estos tres volúmenes forman parte de Las Crónicas Forsyte, algo que le ocupó casi toda su vida. Además, hay un montón de historias cortas también del mundo de los Forsyte como Soames and the Flag, On Forsyte Change,... En fin, paro ya porque creo que así sólo consigo asustar más a los posibles lectores de la saga.

La segunda parte de este volumen empieza con un breve interludio, El veranillo de Sant Martín de un Forsyte, que ocurre unos pocos años después de El propietario. En este pequeño cuento, Old Jolyon es el protagonista que, en los últimos meses de su vida, a aprendido a disfrutar de la belleza que le rodea. Y justo en este momento se encuentra con Irene Forsyte – o Heron, dependiendo de a quién se pregunte –, con quién traba una curiosa relación.
Pero la novela en sí da un gran salto y nos lleva doce años tras los últimos sucesos del primer tomo, entre 1899 y 1901. 
La segunda generación de Forsytes – Young Jolyon, Winifred, Soames y Nicholas – ya se aproximan a la mediana edad, pero no por eso tienen menos problemas. El título del libro En los juzgados no es una metáfora, si no algo totalmente descriptivo. Tanto Winifred como Soames buscan el divorcio – algo extremadamente difícil de conseguir en la Inglaterra aquella época, y dando por seguro un escándalo – de sus respectivos cónyuges. Winifred está desesperada por el comportamiento bastante reprochable de su marido, Dartie, y Soames está desesperado por tener un heredero a quién legar la inmensa fortuna que ha ido amasando a lo largo de estos útlimos años. 
Y por otra parte están la tercera generación de los Forsyte, principalmente representado por Jolly y Holly – los hijos de Young Jolyon con su segunda esposa, ya fallecida – y Val Dartie – uno de los hijos de Winifred, que están completamente ajeno a lo que ocurrió en la familia hace unos años, durante El Propietario.

La primera generación de Forsytes tampoco caen en el olvido, los que quedan vivos tienen su momento de importancia, pero sin duda el que más es James – el padre de Soames – y sus terribles aflicciones por el bienestar futuro de la familia y su patrimonio cuando él ya no esté.

Debo decir que, si The man of Property me gustó, In Chancery me ha encantado. John Galsworthy hace un retrato increíble de la sociedad de la época, especialmente de la clase burguesa rica, y sigue con el estudio de éste estereotipo  – aunque no por ello menos complejo – de forma de ser que se daba en su tiempo. Soames Forsyte – siendo quizás el personaje con el que menos se pueda identificar el lector – es el epítome de éste tipo de hombre, tiene un agudo sentido de la propiedad, más allá de la posesión; y por eso es quizás el más interesante de todos. Porque, para bien o para mal, el siglo XIX toca a su fin y esto conlleva cambios. Sin embargo, Soames lleva los principios inclucados en su familia muy arraigados dentro de su personalidad, y estos cambios le harán sentirse algo perdido en el mundo, como si sus puntos de referencia ya no fueran una buena orientación. Por supuesto, también está Young Jolyon, pero éste siempre ha sido la 'oveja negra' de la familia – ¿qué Forsyte podría ni siquiera pensar en dedicarse a la pintura? – que sigue debatiéndose entre el Forsyte que lleva dentro y sus experiencias como ser humano. Estos son sin duda los dos personajes más interesantes de la novela, en el que el autor se centra más, los disecciona hasta la médula, expone sus motivos más últimos, sus sentimientos que les cuesta admitir y los presenta al lector. 
En este libro se expone el final de la era Victoriana, la muerte y el entierro de la reina Victoria es un episodio muy especial en el libro, como los es la guerra de los Boers. A lo largo de la novela se percibe el sentido de, aunque no de un final, de un cambio, cosa que parecía terriblemente amenazadora para las gentes bienestantes de la época, de algo que empezó hace tiempo y que ahora ya va por sí sólo, algo que sólo ahora empiezan a percibir. Y en éste momento es en el que se encuentra la generación más joven de los Forsyte, en un pie en ambos mundos, mientras que sus padres intentan adivinar lo que se les viene encima. De hecho, me pareció muy interesante (y curioso) que el escritor fuera tan crítico con el Imperio, con este sentido de superioridad de los británicos, que denuncia como algo ridículo y sin sentido. 
Lo genial de leer a Galsworthy es que es capaz de tener una prosa bellísima, llena de afecto y de admiración por el mundo que existe a su alrededor, de hacer que sus personajes, aún teniendo faltas, consigan llegarte al corazón porque reflexionan sobre su vida, o la vida en general, en términos que son muy familiares. Y a la vez tiene un sentido del humor fantástico – muy inglés, diría yo – y trata con suma ironía a sus personajes y su (en realidad no tan) peculiar forma de ser. No lo hace directamente, si no a través de sutiles palabras, su forma de hacerles hablar, interactuar, o él describir sus pensamientos... es genial, genial. Creo que nunca olvidaré la parte en la que relaciona el número de hijos por generación de Forsyte con el tipo de interés del momento.

Éste libro me ha encantado, me ha cautivado y me ha dado aún más ganas de seguir leyendo la historia de este familia, ¿quién sabe lo que les deparará la siguiente novela? En fin, muy recomendable para cualquier amante de la buena literatura – no en vano le dieron a Galsworthy el Nobel – su estilo no es nada pesado, ni denso, más bien fluido y su sentido del humor siempre logra darle chispa a la narración.

4 comentarios:

  1. Pues te cuento, Teresa, que este autor tuve que estudiarlo en la facultad pero no he leído nada de él. Se estudiaba un poco de esos tres primeros títulos, pero nada mal. Pero me has dejado con muchas ganas, la verdad. Comenzaría, claro, con The Man os Property...
    Besos,

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  2. Teresa ya veo que los Forsyte siguen cautivándote como a mi. Has explicado perfectamente lo que se siente al leer a Galsworthy. Para mi una de mis mejores lecturas del año o incluso de mis 26 años :)
    Un beso grande!

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  3. Ay cada vez que lee una reseña de los libros de este autor me entran más ganas de leer sus historias! tiene que ser una gozada y ya cuando has puesto lo de su sentido del humor... Espero tener la oportunidad de leerlo porque estoy segura, segura de que lo voy a disfrutar muchísimo!

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  4. Pues no conocía a este autor, ¡ que verguenza la mía!Si me suena haber visto los libros en las librerías, y haberme fijado en el nombre de la saga, pero nada más. ¡Apuntado queda para leerlo seguro!:D

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