29 dic. 2013

Nuevo en mi estantería #18

Tras mi estancia de dos semanas en Nueva York y una extensa compra de libros me prometí a mí misma no volver a comprar nada hasta el 23 de abril del año próximo. Pero es Navidad, y me han regalado libros, yo no tuve nada que ver, de verdad...

Sí, lo de arriba es un posa-vasos de Doctor Who.

  • Major works de Lord Byron. Hace unos años tuve una época muy Byron. Leí varios poemas suyos (en bilingüe), leí una biografía suya de Guiseppe Tomasi di Lampedusa (el autor de El Gatopardo), leí extractos de su diario y de su correspondencia durante su viaje por Europa. Sin embargo, de poesía en sí me limité a unas pocas obras debido a que mi nivel de inglés no daba para tanto (y que las ediciones disponibles en bilingüe eran escasas y yo me niego a leer sólo en traducido). Así que mi familia decidió que ya era hora que me adentrase más en la obra de este autor regalándome este volumen de obras principales – contiene El Giaour y Don Juan entre otras – de 1120 páginas. Creo que lo iré leyendo poco a poco, combinando con otras novelas, me parece la única forma humana de conseguirlo.
  • Paraula Encesa (Palabra Encendida) es una antología de poesía catalana del último siglo. Sin entrar en la polémica actual, ya que últimamente he estado leyendo mucha poesía en español, también está bien descubrirla en otros idiomas. 
  • Le Malentendu de Irène Némirovsky (El Malentendido) desde hace ya tiempo que soy una incondicional de esta autora, pero cada vez se me hace más difícil encontrar obras suyas que no haya leído. Por eso me hizo muchísima ilusión que me regalaran estos dos libros, que tenía en mi lista de pendientes. El Malentendido, la primera novela de
    Némirovsky, trata de Yves Harteloup, un vástago de la alta burguesía, magullado por la Primera Guerra Mundial. Va de vacaciones en la costa Atlántica, y allí vuelve a encontrar las radiantes mañanas de su infancia y se enamora de Denise, una mujer casada que pertenece a la que antes era su clase. Enseguida Denise le corresponde.  La autora describe la pasión y los peligros que acechan a los amantes. Y el gusto que puede tener la felicidad en medio de los 'años locos'.
  • La Proie de Irène Némirovsky (La Presa). Publicada en 1938, ésta novela relata la ascensión social y la posterior caída de un jovien ambicioso, Jean-Luc Daguerne. La autora have bailar las palabras con humor y juega brillantemente con las pasiones humanas y la crueldad del destino. Pero esta Presa debe mucho a los 'años locos', a su trágica energía, a sus esperanzas rotas. Es esta carrera distraída hacia el abismo lo que le da modernidad a la obra. 
  • The Magus de John Fowles (El sabio o El Mago). De este autor leí La mujer del teniente francés, que la mayoría conoce por la película y que desgraciadamente no hace justicia a lo maravilloso que es este libro – una de las mejores ficciones históricas sobre la época victoriana que he leído junto a Posesión de A. S. Byatt. Un amigo mío me recomendó que l
    eyera The Magus, en su opinión mucho mejor que la anterior, hasta ahora no había encontrado ningún ejemplar (ni en Nueva York!) y por eso me ha hecho muchísima ilusión recibirlo como regalo. La novela trata de Nicholas Urfe, un joven inglés que acepta un trabajo de profesor en una remota isla griega. Ahí su amistad con un millonario local se transforma en un juego mortal, uno dónde la realidad y la fantasía son deliberadamente manipuladas, y Nicholas debe luchar por su cordura y su supervivencia. 
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  • The Beautiful and the Damned de Francis Scott Fitzgerald (Los Bellos y los Condenados, parece el nombre de una horrible telenovela).  Anthony Patch es el heredero de la considerable fortuna de su abuelo, por lo que no tiene interés alguno en ganarse la vida y se deja distraer por las tentaciones del Jazz Age de los años 1920. Su descenso hacia la dilapidación de su dinero es acelerado al casarse con la atractiva pero turbulenta Gloria. La pareja pronto descubre el lado peligroso de una vida de glamour y desenfreno. Con obvios paralelismos con la vida Fitzgerald y su mujer, la novela es un trágico examen de las trampas de la codicia y el materialismo, y la brevedad de la juventud y la belleza.
En resumen, muchos clásicos de principios del siglo XX y mucha poesía! ¿Qué os han traído a vosotros por Navidad? ¿Habéis prometido no comprar más libros en una temporada? Yo, en principio, sí, pero en breves voy a Londres y temo que la tentación será demasiado grande...

27 dic. 2013

Winter's Tale de Mark Helprin


Hace unos meses estuve en Nueva York y allí, entre muchos otros, me compré Winter's Tale (El cuento de invierno) de Mark Helprin, un autor del que no había oído hablar nunca pero que se ve que es bastante conocido. En fin, dado que la novela tiene 780 páginas (y en ese momento ya estaba inmersa en un reto de leer libros de más de 500 páginas), decidí dejarme éste para las Navidades.

Winter's Tale empieza a finales del siglo XIX en Nueva York con el personaje de Peter Lake, un hombre llegando a los 40 que se dedica a robar y que huye de una banda de crimen organizado a la que traicionó, los Short Tails. En una de sus huídas decide entrar a robar la casa de los Penn, que son los propietarios del prestigioso periódico The Sun, pensando que está vacía por Navidad. No obstante, allí se encuentra Beverly Penn, una joven muy enferma y con poco tiempo restante de vida, pero con muchas ganas de seguir viviendo. Se enamoran instantáneamente, a pesar de todo lo que son, deciden estar juntos el tiempo que les queda. ¡Pero esto no es todo! La novela sigue mucho después de la muerte de Beverly y descubre muchos otros personajes, el fin de todo esto es el qué de la novela así que no os lo voy a desvelar. 
Ah, también sale Athansanor, un
caballo blanco, muy a menudo, y
sigo sin entender muy bien su propósito.
La novela se divide en cuatro partes en la que poco a poco, la trama central de la historia – que durante gran parte del libro es un misterio – va avanzando poco a poco. Una de las cosas que más me gustó del libro fueron los capítulos cortos que introducen un personaje nuevo, efímero o no, y poco a poco se descubre su papel en la historia. O, a veces, su importancia no se conoce hasta más adelante en la trama. Han sido detalles que me han gustado mucho. También me encantó el pueblo inventado en el lago de los Coheeries, con sus peculiares habitantes de vocabulario extenso. En realidad, Helprin inventa un mundo al rededor de Nueva York, desde los Coheeries, hasta los Baymen, pasando por un muro de humo que rodea la ciudad, impenetrable, y que siempre está en movimiento. 
En realidad, la novela trata de esto, de Nueva York. Las descripciones de la ciudad como algo vivo, un ente en sí mismo que puede morir y renacer, que puede brillar y caer en la penumbra, me han maravillado. Además es que el estilo de Helprin es precioso, quisiera compararlo con Victor Hugo, pero eso ya sería muy atrevido. Puede ser un poco denso, pero es muy preciosista, muy delicado, creando una red de imágenes, de sensaciones, como un arabesco. Es todo un deleite. Además toda la historia transcurre en invierno y al haberlo leído en Navidad, el efecto es mucho mayor. 
Pero a parte de esto, la novela me ha decepcionado un poco. A medida que la trama va avanzando se van introduciendo elementos cada vez más surrealistas o propios de la fantasía/ciencia-ficción, y esto no me ha acabado de convencer. De por sí no me gusta mucho la mezcla de géneros – aunque hay excepciones – pero lo que más me molestaba era el fin de ésta mezcla. Aunque el autor construye muy bien esta parte oculta de la trama – que necesitaría una segunda lectura para captar todas las pistas que debe haber dejado desde buen principio –, su objetivo que desvela a mitad del libro no me gustó. Puede parecer raro, pero se trata de algo con lo que yo, personalmente, no estoy de acuerdo y me pareció una cursilería demasiado grande.
Además, aunque hubieran personajes que son bastante geniales – como dos de las habitantes del lago de los Coheeries, que con su forma de hablar y su inteligencia son capaces de cautivar a cualquiera –, todos sin excepción son totalmente planos. Más que nunca con ellos tengo la impresión que han sido concebidos para cumplir con una misión, y punto – de hecho, hay algunos que incluso lo dicen directamente. Aunque la historia de amor entre Beverly y Peter – y la de dos o tres parejas más – sea tierna, tampoco me ha parecido romántica más que, me repito, cursi. Pero esto es sobretodo al final, la verdad es que al principio era todo bastante emotivo.

En conclusión, no sé si recomendar o no este libro. He leído reseñas de gente totalmente entusiasta y otras que, como yo, son un poco más escépticas. Per la verdad es que leerlo, sin tener en cuenta trama y personajes, es ya todo un goce para alguien que disfrute con un estilo de calidad. Pero tiene sus fallos, al menos para mí, que quizás a vosotros pues no os lo parecen.
Por cierto, el año que viene saldrá la adaptación a la gran pantalla de este libro. He visto el trailer y me parece que será aún más cursi y empalagoso que el libro, con la ausencia de la gran prosa de Helprin

22 nov. 2013

La mujer comestible de Margaret Atwood


El año pasado descubrí a Margaret Atwood gracias a El cuento de la criada y, desde entonces, ningún libro suyo te. Eso sí, todos ellos eran de ciencia ficción – o, como El Asesino Ciego tenían pinceladas propias del género –, en cambio La mujer comestible es 'realista'. Además, se trata de la primera novela de la autora. 
Pero no quiero olvidarme de lo más importante de todo, muchísimas gracias a Polly de Pluma, espada, y varita que me regaló tu ejemplar. Una de las razones por las que siempre preferiré los libros de papel es porque son contenedores de recuerdos, y no puedo expresar con palabras la ilusión que me hizo recibir ésta novela. 


Resumen: Marian MacAlpin es una joven licenciada que, a finales de la década de 1960, sólo logra encontrar trabajo en una empresa que se dedica a realizar investigaciones de mercado, es decir, encuestas. Vive en un diminuto apartamento con una de sus compañeras de universidad, la excéntrica Ainsley, en una casa propiedad de una mujer muy puritana y su sobreprotegida hija. 

Opinión: La novela está dividida en tres partes, cada una marcando un punto clave en la vida y el desarrollo psicológico de Marian. Empieza con una introducción a su día a día, desde la falta de estímulos de su trabajo hasta su relación con su novio, Peter. Se trata de un hombre que, en
principio, está orgulloso de su soltería, como otra forma de demostrar su masculinidad. Pero rápidamente se va quedando sólo cuando sus amigos son 'atrapados' por una mujer. Entre esto y la llamada crisis de los treinta, Peter le propone matrimonio a Marian, que casi otorga el sí por su silencio. En más o menos el mismo momento conoce a Duncan, un estudiante de licenciatura de filología de último curso, que es alguien completamente opuesto a su novio. 
Y no, no es lo que estáis pensando, no es una bonita historia de amor sobre cómo Marian y Duncan acaban juntos, porque su novio es un machista insufrible. No, aunque lo de su novio es cierto, La mujer comestible es un tremendo trabajo por entrar en lo más íntimo de una persona, en su forma de ser, y más aún, en su subconsciente y cómo lo que ocurre a su alrededor y los dogmas impuestos por la sociedad – de los que ni ella misma es consciente a veces. La novela trata de cómo Marian, poco a poco, va renunciando a partes de su personalidad para acomodarse a su nuevo rol: el de esposa y ama de hogar. Pero inconscientemente ella sabe que esto está mal y su cuerpo va a manifestarse en extrañas circunstancias y formas cuando menos se lo espera. Por ejemplo, poco a poco se va a ver incapaz de ingerir ciertos alimentos. 
Aunque Marian sea el personaje principal de la novela y el foco a través del cuál se cuenta toda la historia, también conocemos bastante a fondo a Peter, Ainsley y Duncan. Hay muchos otros, como las 'vírgenes' de la oficina de Marian o su amigo Len, a quién sólo le gustas las chicas muy jóvenes. No quiero estropearos el gusto de leer estos personajes, pero quiero hablaros de Ainsley y Duncan. Ainsley se quiere alejar del estereotipo de mujer-florero de la época, y decide tomar el control de su cuerpo mediante una radical decisión, especialmente en aquellos años: tener un hijo ella sola, contando con un hombre sólo para la primera etapa. Pero eso no implica necesariamente que sea una mujer moderna, independiente, también está plagada de prejuicios de los que no puede librarse – por ejemplo, que si su hijo cree sin una figura paterna se 'convertirá' en homosexual. Tanto ella como Duncan no son personajes que me 'caigan bien', aunque sean un agradable contraste respecto a Peter, que me provoca urticaria. Por su lado Duncan es como la antítesis del 'macho' que se suponía que debía ser el hombre. Es delgaducho, evita cualquier contacto con la realidad, pero también necesita que alguien cuide de él y, al menos en mi opinión, me parece bastante egocéntrico, o al menos con poca empatía hacia el resto de los seres humanos. Sin embargo su 'química' con Marian es especial. A veces he llegado a pensar que Atwood se lo sacaba de la manga para hacer de detonador, para sacudir un poco a su aturdida protagonista. 

En conclusión, La mujer comestible me ha parecido una excelente primera novela, que ya inaugura el tono de Atwood, con una prosa delicada pero que a la vez tiene este punto incómodo que te hace plantearte muchas cosas. Además, se trata de una extraordinaria novela psicológica que nos recuerda con una buena dosis de realidad cómo eran las cosas hace tan sólo cuarenta años. 

18 nov. 2013

Escuchando desesperadamente a....

Kingcrawler de Miles Kane! Aunque me encante el disco que sacó en verano, ésta canción la tengo pegadísima. Y mejora tantísimo en directo que no me importaría que la tocara en bucle.


Vampire!! Vampire!! de ME. Ha sido mi descubrimiento del otoño. Tienen otras canciones que están bien como Hoo Ha o Trails in the sky, todas de su último álbum, Even the Odd Ones Out.

Aunque Do I Wanna Know y Knee Socks me tienen más enganchada de lo que me gustaría admitir, tampoco está mal volver a las raíces de los magníficos Arctic Monkeys, a los que vi hace dos días en el Pavelló Olímpic, con esta canción de su segundo álbum, Favourite Worst Nightmare.

14 nov. 2013

Reseñas Express #10

Me regalaron este libro por mi cumpleaños y desgraciadamente no acertaron mucho. Éste libro trata de tres parejas de entre treinta y cuarenta años, que ya tienen hijos y han 'sentado la cabeza', y cómo se enfrentan a sus problemas conyugales. Todo empieza cuando los respectivos maridos deciden
reunirse una vez a la semana para hablar de sus cosas. No sé por qué pero esto causa un tremendo revuelo y las respectivas mujeres se indignan y se enfadan muchísimo. Lo que se supone que este libro quiere hacer es hacer un retrato de estas parejas que se juntaron después de la revolución sexual y que respetan la igualdad de sexos, aunque a veces se lleve un poco demasiado lejos. Es decir, que 'pobres' hombres que les hacen ir a comprar y no saben qué pescado es el adecuado, o 'pobres' hombres que tienen que planchar. Las mujeres también tienen su parte, pero esencialmente es todo un sinfín de clichés. Sí, aunque haya igualdad de hecho puede ser que la mayoría de hombres de esta edad aún les parezca difícil planchar o coser, o que podrían estar haciendo mejores cosas que acompañar a los hijos al tenis. Pero lo importante aquí no es darse cuenta de esto – que creo que es bastante obvio – si no intentar comprender el porqué – ejemplo: han recibido una educación que les ha hecho así. Por lo tanto es un libro completamente superfluo, entretenido a veces, pero creo recordar que existen tropecientasmil comedias francesas con el mismo tema y más o menos el mismo desarrollo. Y además a medida que va avanzando la historia cada vez se vuelve más y más cursi y ñoña e insoportable. En fin, no sé si lo he dejado lo suficientemente claro pero no me ha gustado este libro. Por si teníais curiosidad, creo que no se ha traducido al castellano. 

¡Otro regalo de cumpleaños! No me acuerdo de la primera vez que oí hablar de La Naranja Mecánica, pero seguramente fue al ver algún documental por la tele sobre Kubrick (que adaptó la novela de Anthony Burgess a la gran pantalla). 
La novela podría bien transcurrir en la actualidad – aunque fue publicada en 1962 – en cualquier ciudad de un país desarrollado. El protagonista se llama Alex, es un joven de quince años que hace novillos aunque sea bastante listo, y que le encantan compositores clásicos como Beethoven, Mozart o Bach. Otro de sus pasatiempos es salir de noche con tres de sus compinches y dedicarse a apalizar, robar y violar a quién le haga más gracia. Claro que todo esto, en un sistema que no piensa en remediar esta violencia, al final acaba teniendo sus consecuencias. 
La novela es muy, muy, violenta. Es violencia sin sentido pero sin propósito. Puedo tolerar la violencia sin sentido si tiene un propósito. Aquí yo no he visto ninguno. Está allí, es horrible, y ya. No se da mucha información sobre cómo es el mundo en el que vive Alex, por qué es así, y no hay mucha reflexión más allá de las típicas (pero superficiales) críticas a un gobierno (que si no sirve para nada, que si solo busca el poder, etcétera etcétera). Lo único encomiable es el esfuerzo que hizo el autor para inventar un nuevo leguaje, un argot, para el hablar de los adolescentes (aunque dificulta un poco la lectura). 

10 nov. 2013

The Wire (Temporada 5)


De verdad que no sé como escribir esto, hace unas horas que acabo de finalizar la serie The Wire y mi cabeza aún le está dando vueltas – y mucho me temo que seguiré así durante un tiempo. Intentaré reseñar la temporada como se merece, teniendo en cuenta de que seguramente la gran mayoría no habrá visto ninguna de las anteriores temporadas.

La quinta temporada de The Wire se sitúa en 2008, en la ciudad de Baltimore. Debido a la crisis y a el gran endeudamiento del sistema educativo, el nuevo alcalde de la ciudad, Tommy Carcetti (Aidan Gillen, 'Meñique' en Juego de Tronos), se ve obligado a incumplir todas sus promesas (¡qué sorpresa!) y a recortar a lo grande el presupuesto de la policía de la ciudad a la vez que les exige un descenso del, como mínimo, 10% de la criminalidad para poder ser elegido Governador.
Los detectives Freamon y McNulty
¿Qué quiere decir esto? Pues resulta que s debe cerrar su investigación sobre Marlo Stanfield (Jamie Hector, Heroes) el nuevo señor de la droga de Baltimore. Y no sólo esto, los detectives ven que ya no tienen recursos para resolver crímenes – tienen que coger el autobús para ir a la escen
a de un crimen, literalmente – y, sobretodo, no les pagan la nómina desde hace unos meses, cuando hace poco el alcalde les prometió un aumento del 5% en sus salarios.
Esto cabrea a muchos, pero al que más es a Jimmy McNulty (Dominic West, The Hour), que no puede soportar estar sin un caso y se frustra al ver que su amigo Lester Freamon (Clarke Peters, Person of Interest) tener que abandonar el caso de su vida. Por eso decide ir hasta el límite de lo imaginable: inventarse un asesino en serie. Manipulando pruebas en la escena del crimen (y mucho más) Jimmy crea a un asesino que mata a indigentes, y logra interesar a la prensa gracias a Scott Templeton, un periodista de The Baltimore Sun.
En esta temporada se pone mucho énfasis en el mundo de la prensa. El periódico The Baltimore Sun no sólo debe enfrentarse a la crisis económica, si no también al auge de Internet y de los periódicos online que les están quitando una buena parte de sus ingresos. Por esta razón, poco a
Los periodista de The Baltimore Sun.
poco los jefes se vuelven menos rigurosos y prefieren dar baza a historias sensacionalistas, aunque no sean del todo ciertas. Ahí entra Scott, que sabe muy bien las necesidades de los lectores – de tragedia humana con un toque de sentimentalismo cursi y de patriotismo – y no dudará en 'arreglar' la historia para que entre en este marco. Entonces, al encontrarse con la historia del asesino en serie, no dudará en aprovecharse de ella para ser famoso. 
Pero en ésta temporada de The Wire tampoco se olvidan del mundo de las drogas. Marlo está harto de la cooperativa y sólo piensa en ser el 'rey', y para ello debe encargarse de Proposition Joe y de Omar Little (Michael K. Williams, Boardwalk Empire).
Además, también siguen con las vidas de los muchachos que abandonaron el instituto, por no tener otra opción, y entraron de lleno en el mundo de las drogas, siendo traficantes o peor, creyendo que son algo más que peones en éste juego. 
Y me dejo muchos personajes, como Bubbles o Bunk, que siguen por ahí, y cada historia es un mundo y una forma de retratar el sistema. 

Ésta temporada me ha parecido algo irregular. Es decir, no nos confundamos, sigue siendo una maldita genialidad que debería ser venerada. Pero a veces el ritmo, la historia, hacen altibajos. Pero sin duda alguna es brillante. Todos los aspectos que han sido analizados a lo largo de cuatro inolvidables temporadas se juntan – algunos más que otros, pero siempre perceptibles, aunque sea en pequeños detalles, que marcan toda la diferencia – para ofrecer un lúcido retrato de los Estados Unidos, o al menos de Baltimore y ciudades parecidas, lejos de la fantasía del 'American Dream'. 
Nunca dejaré de alabar el guión, porque hay escenas, sean entre señores de la droga o policías, que te ponen los pelos de punta. La capacidad que tienen para comprender los problemas que existen y dejarlos ver de una forma tan precisa (y a la vez siendo una serie de entretenimiento) es increíble. Y, además, en ésta última temporada, tras todas las dificultades y estragos por los que han pasado todos los personajes, te das cuenta de que todo ha sido en vano, de que todo sigue igual, traficantes, drogadictos y policías. 


Para mí ver The Wire ha sido toda una experiencia. Me he encariñado con (casi) todos
los personajes, vengan de dónde vengan, porque son rematadamente humanos, porque los guionistas son tan crueles que dejan cualquier noción de 'buenos' y 'malos' lejos del alcance del espectador, casi obligándole a posicionarse, a meterse en una piel ajena (y tan ajena). Ahora que tengo perspectiva sobre toda la serie no dudo ni un segundo en decir que se trata de una de las mejores series que he visto jamás y que, quizás en unos años, la querré volver a ver, y sus verdades seguirán doliendo igual. Porque, sin spoilers, los últimos cinco minutos de la quinta temporada son como si te dieran constantemente patadas en el estómago con unos zapatos muy puntiagudos. 
Pero, en serio, impresionante. 

6 nov. 2013

Amrita de Banana Yoshimoto


Debido a mi voluntad de ahondar en la literatura de otros países y culturas, especialmente la asiática, hace unos meses leí un relato corto de Banana YoshimotoKitchen, con el que me llevé una buena impresión. Un día estaba curioseando entre las estanterías de mi hermana y vi que tenía otro libro de la misma autora, Amrita, y lo tomé prestado enseguida. 

Resumen: La historia empieza con la muerte de Mayu, la hermana de la protagonista, Sakumi, sin quedar muy claro si fue un suicidio o una mezcla mortal de bebida, drogas y medicamentos. Poco tiempo después de esto Sakumi cae por las escaleras y pierde parte de su memoria, lo que supone una especie de nuevo comienzo para ella, un replanteamiento de quién es y de cómo ve la vida.

Opinión: La primera palabra que me viene a la mente cuando pienso en esta novela es curiosa, es un tipo de novela que sale de lo convencional, o que al menos está fuera del marco general que se espera en una novela 'realista', y al mismo tiempo tratando de temas muy cercanos, no triviales, pero sí del cotidiano. 
La novela te sumerge en el mundo de Sakumi, una mujer completamente ordinaria, con una familia un tanto peculiar. A lo largo de la historia se van desarrollando y poniendo a prueba los lazos que unen a la protagonista con su familia y con el resto del mundo, cambiando su forma de entenderse a sí misma. 
Algo que no me gustó de la novela es la intrusión – por la puerta trasera – de un elemento de fantasía en la narración. Gran parte de la historia trata sobre la relación de Sakumi con su hermano, Yoshio, que descubre que tiene poderes. Es decir, Yoshio es un chico pre-adolescente extremadamente sensible pero que además posee una especie de sexto sentido que le avisa cuando algo – sea bueno o malo, o incluso un simple cambio de humor – ocurre a una persona cercana, entre otras cosas. Al principio incluso me parecía que tenía su punto de interés, para ver como la protagonista intenta lidiar con esto sin herir los sentimientos de su hermano que está pasando por un momento difícil. Pero es que luego casi todos los personajes que va conociendo Sakumi resultan tener algún tipo de facultad sobrenatural, sea la capacidad de ver espíritus o de hipnotizar. Y esto ya me pareció un poco demasiado. Es una simple preferencia mía, que se establezcan unas reglas del juego y se sigan acorde. Si la novela tiene lugar en la realidad pues no habrán elementos de cariz mágico o sobrenaturales. Por esta razón la lectura me perturbaba un poco cuando leía sobre episodios premonitorios o cosas por el estilo, en mi caso le quitaba parte del interés y de la capacidad explicativa del carácter de los personajes que se esforzaba en crear Yoshimoto
Banana Yoshimoto, la autora.
De todas formas, esto es sólo una parte del libro, y hay muchas otras partes que lo componen que me han gustado mucho. En éste libro la autora trata de temas muy cercanos, pensamientos que creo que todo el mundo tiene recurrentemente, sobre los problemas al lidiar con el dolor, las distintas formas de afrontarlo, la convivencia en familia, qué define un hogar, etc. También hay lugar para observaciones más generales, que no discusiones filosóficas, sobre la belleza, la vida, los extraños rumbos que ésta puede tomar, la aceptación de uno mismo y el paso del tiempo. 
No creo que pueda decir que ésta novela ofrezca una buena percepción de la sociedad japonesa, me parece más bien un retrato intimista de una persona y de la gente que la rodea. Aunque se den a ver cómo funcionan las relaciones familiares, en ningún caso la autora da la posibilidad de poder generalizar esto, ni ofrece un retrato de una clase, analizando sus costumbres y comportamientos. Como he dicho justo ahora, se trata de algo muy preciso, a lo cuál podemos empatizar a nivel personal, y en ningún momento trata de ser otra cosa.
Finalmente, quiero remarcar que la novela está narrada con un estilo impecable, que realmente sabe crear un ambiente cerrado, de tú a tú con el lector, logrando que el lector tenga la impresión de estar dentro de ésa familia. Me ha parecido muy bella la forma en la que está escrita la novela, combinando palabras, colores y sensaciones de una forma muy delicada y sutil, transmitiendo lo especial que tiene cada momento, por común que pueda parecer. 

En resumen, recomiendo a cualquiera esta bonita novela sobre cómo hay lugar para lo extraordinario, lo inesperado, la felicidad y la belleza en el día a día, incluso en los momentos más difíciles. Es un libro de temáticas universales, muy enternecedor, bastante ameno y con una buena escritora que hay que descubrir.

2 nov. 2013

The Wire (Temporadas 3 y 4)

                                   
















En Navidades me cansé de que todo el mundo – o al menos una gran parte de la gente que conozco – me dijera que mirase The Wire porque era una serie culto, una de las mejores que se habían hecho jamás, etc. Así que miré la primera temporada y no tuve más remedio que estar de acuerdo con ellos. A principios de julio me puse con la segunda temporada que, aunque mi reseña fuese menos entusiasta, con el tiempo ha subido de ranking y ahora me parece igual de buena que la anterior. 
Y más o menos desde finales de agosto que he podido ver la tercera y la cuarta temporada de esta magnífica serie.
De hecho, hago la reseña conjunta porque en su momento estaba demasiado enganchada perezosa a The Wire como para parar a escribir una reseña – y ahora quiero empezar la quinta y última temporada cuanto antes – porque seguramente estas dos temporadas son las que menos tienen en común. Es decir, sigue pasando en Baltimore y están (casi) los mismos personajes, pero hay algo en la tercera temporada que lo cambia todo. 
En fin, en la tercera temporada lo esencial es esto: hay dos personajes que intentan cambias las reglas de el juego cada uno por su lado del tablero. Uno es Howard Colvin, un "Major" de la policía de Baltimore que, ante la imposibilidad de luchar contra las drogas y su voluntad de tener un barrio limpio hace lo siguiente: en unas áreas de su zona dónde sólo hay casas vacías decide permitir la compra-venta de drogas. Pero. obviamente, deberá negociar con los camellos de turno e intentar que sus superiores se enteren de lo que está haciendo.
El otro es Russell "Stringer" Bell (Idris Elba, Luther pero que veréis mucho este año en la gran pantalla y que seguramente estará nominado a los Oscar por Mandela), la mano derecha de Avon Barksdale (Wood Harris) , que fue condenado a seis años de prisión en la primera temporada pero que vuelve a la calle con tan sólo dos años cumplidos. Avon quiere seguir con sus negocios tal y como estaban, es decir defender sus calles a punta de pistola. Pero Stringer ve las cosas de un modo diferente. Él sabe que la policía sólo les molestará si matan a gente, y eso quiere evitar él, para seguir con sus negocios y empezar de nuevos. La ambición de Avon es hacerse con el dominio de toda la ciudad. La ambición de Stringer es conseguir salir de las drogas. Gracias al dinero que ha acumulado, quiere poder entrar en los negocios 'limpios' para que, con el tiempo, sea completamente intocable y finalmente pueda entrar en la 'buena' sociedad. Para conseguir esto 1) crea una cooperativa con los traficantes de drogas más importantes (sí sí, con votaciones y esas cosas democráticas) y 2) empezar un negocio 'limpio' fundando una compañía inmobiliaria. 
Me gustó mucho toda esta parte de la temporada porque, de nuevo, muestra de que las reglas del juego no se pueden cambiar, que hay, por mucho que se diga y crea lo contrario, un brutal inmobilismo social en Estados Unidos.

Por supuesto, la policía también está por allí. Mi pareja favorita de policías ineptos, Herc (Domenic Lombardozzi) y Carv (Seth Gillam), están bajo el mando de Colvin y, mientras uno sigue siendo tan cabezahueca como antes, el otro, que ya es sargento, empieza a ver que su trabajo conlleva ciertas responsabilidades. 
Y también están los detectives Jimmy McNulty (Dominic West, The Hour) y Kima Greggs (Sonja Sohn) que, junto a la cuadrilla de siempre, siguen investigando a Avon y Stringer. Jimmy sigue con su desordenada vida personal y ésta vez arrastra a Kima a hacer lo mismo con la suya, lo que tendrá consecuencias. En esta temporada se dice una de mis citas favoritas de toda la serie:
Life is the shit that happens while you are waiting for moments that never come. (La vida es lo que ocurre mientras estás esperando momentos que nunca llegan) 
Por ello, porque Jimmy al fin se da cuenta de que está destrozando su vida, en la cuarta temporada casi no le vemos el pelo. 

Pero lo más importante de ésta temporada es la introducción de tres personajes que van a ser clave para el futuro. 
A lo largo de la tercera temporada conocemos a Dennis Wise, llamado 'Cutty', que acaba de salir de la prisión tras catorce años cumpliendo condena. A mí me parece una historia extThe Wire.
Comparado con Marlo, Barksdale es
hasta major.
raordinaria porque muestra lo duro que es para un ex-convicto lograr ganarse decentemente la vida con esta mancha en su expediente. Porque la idea de Dennis es no volver al mundo de las drogas y arreglar las cosas con su mujer. Pero pronto se da cuenta de que, sin estudios y con una ficha policial de espanto, sólo podrá trabajar en negro de jardinero doce horas al día cobrando un salario mínimo para el resto de su vida. Es un personaje muy interesante, que va evolucionando a lo largo de la(s) temporada(s) y sin duda me parece una gran contribución al universo de
En ésta serie a cada temporada se introduce una nueva dimensión al mundo de Baltimore. Y con la tercera parte de la trama se mueve a un nivel superior, la política. Todo esto se hace gracias a Tommy Carcetti (Aidan Gillen, el que más tarde interpretaría Meñique/Littlefinger en Juego de Tronos), un político de Baltimore, miembro de varios consejos en el ayuntamiento, pero que quiere llegar a ser alcalde en las próximas elecciones. Lo consigue y en la cuarta temporada vemos sus dificultades para dirigir la ciudad. Pero, sobretodo, lo que se da a ver es el tráfico de influencias, los miles de intereses que hay en juego y las presiones de los lobbies sobre la política. Tommy Carcetti no es un político horrible, corrupto, pero tiene ambición y sus principios pueden ser otros si la situación lo requiere. 
Finalmente queda Marlo Stanfield (Jamie Hector) un joven pero prometedor señor de la droga que rompe todas las reglas implícitas del juego y que será, a partir de la cuarta temporada, el principal objetivo de la policía.
Quedan un sinfín de personajes geniales de los que no he podido hablar porque es que si no mi reseña sería infinita y porque, sobretodo, quiero que veáis la serie y los descubráis por vosotros mismos

Ahora una pequeña opinión sobre la cuarta temporada que introduce otra nueva dimensión, los niños. Porque a lo largo de las tres temporadas anteriores, siempre que los policías o los traficantes rondan por las calles, siempre hay niños. Y además, los encargados de hacer los 'negocios' a pie de calle pueden llegar a tener trece o catorce años. Por eso, una se pregunta, ¿de dónde han salido? ¿cómo es que han llegado a hacer esto? Por una parte, a través de los ojos de Prez (Jim True-Frost), que deja el cuerpo de policía para dedicarse a la enseñanza, y Colvin, que también abandona la policía y acaba ayudando a unos investigadores que llevan a cabo un experimento en la misma escuela que Prez, en un barrio marginal de Baltimore oeste. No hay nada más trágico que ver a estos críos, la mayoría de ellos son simpáticos, listos y con mucho potencial, a quienes el entorno le niega cualquier oportunidad de prosperar. Sea porque sus padres les roban, porque les hacen presión para que ganen dinero dedicándose a vender droga, o porque han sido testigos de toda la violencia en el barrio, que no ven futuro en el estudio y tienen muy presente que, en diez años, la mayoría de ellos habrán muerto. La serie denuncia el sistema educativo, porque está mal planteado, colapsado y demasiado burocratizado. Realmente es terrible ver como algunos de estos niños poco a poco van entrando en el mundo de las drogas y pierden toda esperanza en que nadie vaya a rescatarlos. 

En fin, como deciros, por tercera vez, que ésta es una serie magnífica, que va mucho (pero mucho) más allá de las series de policías a las que estamos acostumbrados ahora. Tiene unos personajes que, sean del bando que sean, no puedes evitar que te gusten (no porque en realidad sean 'buenos', si no por los matices que tiene cada uno, por lo geniales que son), unos actores magníficos, un diálogo y una trama que capta todas las complejidades de éste mundo en el que todo es gris. 
Miradla ya, maldita sea.

29 oct. 2013

Dissolution de C. J. Sansom


Suelo seguir las recomendaciones de GoodReads y de sus usuarios. Uno de ellos me recomendó, dada mi afición por la ficción histórica, la saga Matthew Shardlake escrita por C. J. Sansom, cuyo primer volumen es Dissolution.

El primer libro se sitúa en la Inglaterra de Enrique VIII, después de la muerte de su tercera esposa, Jane Seymour, y durante el 'reinado' de Thomas Cromwell, el digamos Primer Ministro de la época. Tuve ganas de leer este libro como primer contacto con ésta época, ya que éste verano también tengo la intención de leer Wolf Hall (En la Corte del Lobo) de Hilary Mantel, que también transcurre en ésta época.
El protagonista de esta serie de novelas es, sorpresa sorpresa, Matthew Shardlake, un abogado que lleva trabajando unos años para Cromwell. Su particularidad es que es jorobado.
Al principio de la novela Cromwell le encarga que vaya a investigar el asesinato de un comisario del rey en el monasterio del pequeño pueblo de Scaransea – la verdad es que ahora no recuerdo muy bien el nombre del pueblo. Sin saber lo que le espera, y estando radicalmente a favor de la Reforma, Matthew, junto a su ayudante Mark, viaja hacia allí.
La novela tiene todos los elementos de una entretenida novela de misterio. El entorno es bastante lúgubre, un monasterio en un pueblo alejado del mundo, en pleno invierno y con un temporal que les puede dejar aislados en cualquier momento. Además, el bueno de Matthew está rodeado de monjes – algunos bastante locos, pero en todo caso cada uno de ellos parece tener algo que esconder. Y, sin duda, todos tienen motivos para querer la muerte del comisario. En efecto, para llenar sus arcas el rey Enrique decretó la disolución de todos los monasterios, abadías y demás, de Inglaterra para confiscar sus tesoros y tierras, poniendo fin a la vida apacible de los monjes.
Pero realmente la trama fue lo que menos me gustó. Seguía el esquema de cualquier best-seller que te encuentras en las 'librerías' de los aeropuertos y que lees para pasar el tiempo. Al menos en mi caso, a menos de la mitad del libro ya adiviné quién era el culpable, y mira que normalmente soy muy resolviendo misterios. Además, los personajes son totalmente planos, sin ningún tipo de profundidad. Lo único que se puede decir en su favor es la lucha interna en el personaje de Matthew Shardlake cuando sus ideas sobre lo que es la Reforma de Cromwell y la cruda realidad de enfrentan.
James Frain como Thomas Cromwell en la
serie Los Tudor.
De hecho, lo mejor del libro es el muy logrado ambiente, la precisión histórica y esos detalles que te hacen comprender una época. A parte de detalles en los usos y costumbres de Londres y de la corte real, el libro te adentra en el periodo de la Reforma, cuando se fundó el 'anglicanismo' y el rey se
convirtió en el jefe de la Iglesia, no sometiéndose a la autoridad pontífice. Y esto fue una decisión que se tomó desde el trono, obligando a toda la población a desechar sus tradicionales creencias y abrazar ésta fe, que la Iglesia Católica ha etiquetado como hereje. Y por lo tanto habrá que emplear la fuerza para que se mantenga la cohesión social.
El único punto fuerte del libro es que no parece tomar partido por ninguno de los lados – ni el de Cromwell ni el de los católicos rebeldes. Por una parte expone los abusos de la Iglesia, su hipocresía y su falta de cumplimiento de sus propias normas, y por otra la violencia con la que Cromwell intenta hacer prevaler éstas nuevas leyes, gracias a las cuales una parte de los nobles podrá enriquecerse aún más acumulando tierras. 

En conclusión, y siento que la reseña sea tan corta pero es que realmente no hay mucho que decir, creo que Dissolution es la novela ideal para llevar a la playa. Tiene una trama bastante sencilla, en un paisaje frío y desolado, ambientada en un turbulento momento de la Historia, y que engancha bastante. Más allá de esto no se le puede pedir. 

24 oct. 2013

The Good Wife (4ª Temporada)


Desde que se estrenó que sigo The Good Wife pero debido a que mi carga de trabajo universitario aumenta exponencialmente desde hace dos temporadas que no he podido seguirla día a día. En fin, quizás no muchos conozcáis esta serie, así que hago un rápido resumen para poneros al día.
La protagonista de la serie es Alicia Florrick (Julianna Margulies), una ex-abogada que se convirtió en ama de casa al casarse con su marido, Peter Florrick (Chris Noth, el Mr. Big de Sexo en Nueva York) , Fiscal del Estado de Illinois. La serie empieza cuando su marido es el epicentro de un escándalo de corrupción, y además se descubre de que se acostaba con prostitutas, por lo que acaba en la cárcel. A partir de ahí Alicia debe acostumbrarse a éste nuevo cambio y, para poder sustentar sus dos hijos, vuelve a trabajar en un bufete de abogados del cuál uno de los socios es Will Gardner (Josh Charles), un antiguo compañero de universidad con el que Alicia tiene algún pasado.

En esta cuarta temporada, como podéis suponer, las cosas ya han avanzado un poco. De hecho, Peter Florrick, tras haber vuelto a ser elegido como Fiscal del Estado, empieza su campaña en el partido Demócrata para ser elegido Gobernador del Estado. Si vosotros también estáis arqueando una ceja de que un ex-convicto pueda llegar hasta este punto, ya somos dos, pero Peter tiene un carisma – y unas dotes para la política nada comunes – y dos personas que le han ayudado a llegar hasta aquí: el mánager de su campaña, Eli Gold (Alan Cumming), y su esposa. 

En realidad la mayoría de los capítulos abordan tan sólo secundariamente la carrera política de Peter. Sin embargo, estoy muy decepcionada por cómo se ha desarrollado. Una de las cosas que más me gustan (¿o gustaban?) de esta serie era la trama política, los chanchullos que se veían detrás de las cortinas, el show off entre candidatos, las astucias de Eli y sus confrontaciones con Jacquie, la madre de Peter. En cambio en esta temporada me he encontrado con una trama casi inexistente, sin ninguna sustancia, y mal construida. Las primarias duran el 75% de la temporada y aparecen brevemente bajo la forma de Maddy Hayward, la adversaria Demócrata de Peter, que sale un par de veces para ver lo rebuscada e hipócrita que puede llegar a ser, hacen un corto debate y pum, problema resuelto y no se la vuelve a ver. 

Lo mismo ocurre con Mike Kresteva (Matthew Perry) que hizo una fulgurante primera aparición al final de la anterior temporada y es el candidato republicano a las elecciones para gobernador. A lo largo de toda la temporada se le debe mencionar dos veces y sólo hace acto de presencia (notable) una sola vez. 
¿Qué es esto?
Lo bueno es que al menos intentan dejar ver que Peter Florrick no es en absoluto mejor que lo
s otros candidatos, simplemente que tiene a su lado a Alicia y a Eli Gold.
Pero, como he dicho, esto es simplemente algo colateral, la mayor parte de los cuarenta minutos que dura un capítulo se dedican a la resolución de un caso en el bufete de Lockhart & Gardner. Aunque en las anteriores temporadas la mayoría de casos me parecían interesantes – y debo decir que gran parte de su gracia eran debidos a el set de jueces y abogados – en esta la mayoría me han parecido muy aburridos. 
Pasemos a los personajes. Kalinda Sharma (Archie Panjabi), la investigadora privida y amiga de Alicia, tiene una pequeña confrontación con su pasado, del que no sabemos casi nada. Esto dura unos cuantos capítulos, no sabes de dónde viene ni dónde va, y al final todo acaba siendo un sin sentido y sigo sin saber muy bien a qué venía todo eso.
Y luego hay bastantes personajes secundarios que son realmente geniales en los que incluyo a David
Lee, un prominente abogado y socio del bufete, y Veronica, la madre de Alicia, que forman una inusual pareja de la cuál espero tener noticias la temporada que viene. De este par surgen los momentos más divertidos de la temporada.
Esto me recuerda a que en esta temporada no hay escenas tan brillantes como esa genial escena del final de la tercera que no encuentro en esta.
Y Alicia, la protagonista... yo sólo ruego a los guionistas que hagan que tome una decisión sobre su vida ya. En cada temporada, al final, se presenta el dilema: ¿tiene que seguir su 'deber' para con su familia y quedarse con su marido? ¿le sigue queriendo? ¿y qué pasa con Will? ¿le quiere a él? Aunque soy muy fan de ésta pareja, me está cansando mucho porque estoy notando que sacan el mismo truco año tras año para mantener enganchada a la audiencia, y eso no me gusta. 

Quizás por la reseña parezca que haya aborrecido por completo esta temporada, pero no es cierto, he pasado buenos momentos y es, sin duda alguna, muy entretenida. Os recomiendo que la empecéis a ver y, si luego, os cansa – como creo que me pasará a mí dentro de poco – pues lo dejáis y os quedáis con el buen sabor de boca de las primeras temporadas. Yo sólo espero que la quinta mejore, y espero que sea la última. Porque éste tipo de series, como House, que se van alargando, al final los casos – sean legales o médicos – pierden su gracia, ya que tampoco se puede ser constantemente original.

19 oct. 2013

Neverwhere de Neil Gaiman


Es curioso que, siendo seguidora de la serie desde hace más de tres años, nunca haya reseñado ninguna temporada de Doctor Who. Bueno, quizás será que no quiero ahuyentaros con mis reacciones a los capítulos.
Todo esto viene a que, debido a mi amor de las aventuras de la TARDIS, tuve curiosidad por el escritor Neil Gaiman, que es el autor de dos capítulos de ésta serie. Tras consultar con varios compañeros de lectura, me decidí por Neverwhere, además sabiendo de que la BBC4 hace unos meses retransmitió por radio la adaptación de esta obra, contando con la participación de actores como James McAvoy o Benedict Cumberbatch.

Resumen: Situada en el Londres contemporáneo, la narración empieza contándonos la vida de Richard Mayhew, un escocés que vive en la capital inglesa desde hace unos años. Tiene un trabajo tolerable, con algunas aunque modestas perspectivas, y una novia guapísima que insiste en hacer de él un marido digno de ella y de sus ambiciones. Todo cambia cuando una noche, caminando por las calles de Londres, se encuentra en el suelo a una joven gravemente herida y decide prestarle su ayuda. Quizás se lo hubiera pensado dos veces si supiera que se trata de Lady Door que es perseguida por Mr. Coup y Mr. Vandemar, dos asesinos a sueldo. A través de ella descubrirá que existe otro Londres, London Below, donde millones de seres fantásticos viven en paralelo a la ciudad en la superficie, y que es mucho más peligroso (y emocionante) de la ciudad que él conoce.

Opinión: En mi opinión, Neverwhere es, ni más ni menos, una novela de fantasía y aventuras. S
iguiendo los pasos de Richard que, como el lector, acaba de descubrir la existencia de un nuevo mundo, vamos conociendo ésta nueva ciudad donde, por ejemplo, hay un Earl (equivalente a un conde) en Earl's Court y cosas por el estilo. La novela tiene todos los elementos para ser una buena historia de aventuras: una chica en apuros, pero muy capaz de salvarse ella misma y que va acompañada de un marqués sin escrúpulos, la cazadora más temida de London Below y finalmente nuestro pobre protagonista que aún no sabe muy bien como funciona este extraño lugar. Esta curiosa tropa va en búsqueda de venganza, mientras huye de asesinos y diversas trampas y traiciones que se les presentan a lo largo del camino... ¿y quién estará detrás de todo esto? misterio misterio.
Y... ¡esto es todo amigos! Realmente, eso es todo lo que hay. En ningún momento intenté buscarle más sustancia al libro y me tuvo muy entretenida durante unos días. Los personajes tienen cero profundidad pero son la mar de divertidos. Tanto Richard que es extremadamente patoso, como las astucias del Marquis de Carabas, la curiosa forma de expresarse de los asesinos a sueldo, y las desventuras que tienen siempre (o casi) te dejan con una sonrisa en los labios. La trama está bien, hay siempre mucha acción, y realmente el misterio, bueno, está allí, pero tampoco es algo que me mantuviera en vela. Y doy las gracias a Gaiman por no meter la casi inevitable y topicazo historia de amor, porque no siempre tiene que ser así. Gracias. 
Lo que más me ha gustado de la novela es la originalidad de la idea de una ciudad 'sub
terránea' y como, en unas cuantas páginas, el autor consigue crear un mundo distinto, con sus propias reglas y rico en paisajes, costumbres, leyendas y personajes distintos. Con cada paso que da Richard se dibuja una nueva dimensión de London Below y que al final logra crear algo completamente nuevo, algo fantástico, un mundo con vida propia. 

Es una reseña cortísima, lo sé, pero es que, realmente, no sé qué más decir. Es una lectura que me ha parecido entretenida, quizás porque no soy muy dada a leer este género no estoy tirando cohetes ni me parece una obra magistral. Está bien, yo lo recomendaría como lectura de verano y, si os interesa el autor o sois fans de Doctor Who como yo, creo que sin duda os lo pasaréis bien leyendo Neverwhere, siempre que no le pidáis peras al olmo. 
Personalmente no sé si leeré nada más suyo, tampoco me ha dejado con muchas ganas. Quizás le eche un vistazo a la adaptación de esta obra de la BBC4 o vea Stardust, la película basada en otra novela suya, que empecé hace meses y también me pareció divertida y entretenida.

13 oct. 2013

The Wire (2ª Temporada)


A principios de este año sucumbí a la peer pressure  de todos mis amigos seriéfilos que hace tiempo que me recomendaban ver The Wire. La primera temporada me dejó maravillada y este verano he podido ver la segunda. 

Ésta empieza pocos meses después del final de la primera temporada. El agente McNulty ha sido desterrado a la unidad marina de la policía de Baltimore y el pobre no sabe qué hacer con su vida. Todo parece mejorar – para él, que necesita una dósis de acción diaria – cuando la agente Beatrice 'Beadie' Russell descubre en una contáiner del puerto a trece chicas asesinadas. Tras unas fuertes luchas internas dentro de la policía para ver quién se cargaba con estos trece asesinatos, éstos acaban en manos de el Lieutenant Daniels y el mismo equipo de la primera temporada, al que se unen Bunk Moreland y Beatrice. Además de investigar los asesinatos deben indagar en los negocios sucios del jefe del sindicato de estibadores, Frank Sobotka, ya que a un alto cargo del departamento de policía le cae mal. 
Ziggy Sobotka, al pobre siempre se le va todo de las manos
En la primera temporada The Wire nos enseñaba el mundo de las drogas, su distribución, la vida de los yonkis, los negocios sucios y las guerras entre clanes. En la segunda temporada va un paso más allá y se pregunta, ¿de dónde sale el producto? Aquí es cuando entra en juego el puerto y sus trabajadores, que llevan a cabo un extenso contrabando de drogas y otros objetos de valor. Esto nos lleva a la vida de Frank Sobotka, la de su hijo, Ziggy, y la de su sobrino, Nick, y su relación con un grupo de ¿mafiosos? liderados por el Griego.  

Gracias a este punto de vista se pueden ver las dificultades por las que están pasando los trabajadores de este sector que está sentenciado a muerte desde hace varias décadas, como luchan por sobrevivir y lo que hacen para poder pagarse un abogado y un lobby para que haga presión política. Ésta es la vida de Frank. Luego está la siguiente generación, que tiene escasos estudios y se encuentra en un callejón sin salida, pero con todas las obligaciones de un adulto. Tanto el personaje de Nick como el de Ziggy me han parecido muy interesantes. Uno quiere tener una vida como en el sueño americano, comprar una casa para su novia y su hijo, pero con el escaso sueldo del puerto – debido a una actividad menguante – no puede permitirse la bonita casa con valla y jardín. El otro sufre de ser siempre el bufón, su rol asignado y del que quiere salir haciendo cosas 'de mayores'.
Pero... ¿se habrán olvidado de Avon Barksdale y Stringer Bell? ¡Oh no! Una de las agradables sorpresas que me ha dado esta segunda temporada es que vuelven los personajes de la trama de
Omar, uno que se dedica a robar a los traficantes, es uno de mis
personajes preferidos, mola.
la anterior. Después de haber perdido gran parte de sus hombres clave y con el jefe, Barksdale, en la cárcel, Stringer debe manejar el negocio solo, cuando nadie se les quiere acercar y la droga que venden cada vez es de peor calidad. Intentando salir a flote, Stringer se da cuenta de que le gusta esto de estar al mando, dándole ideas de reemplazar a Avon. Pero es un hombre inteligente y no lo hará de golpe, y a lo largo de toda la temporada vemos como va tomando el control, sin detenerse ante nada ni nadie.
Todo lo que encontré en la primera temporada seguía en iguales dósis en la segunda. Paisajes sórdidos, corrupción a todos los niveles y en todos los sectores, la desmitificación de los Estados Unidos como un sitio en el que cualquiera puede prosperar, y unos agentes de la ley lejos de ser perfectos. El ejemplo más claro es el de McNulty (Dominic West, The Hour) que, aunque no tiene tanto protagonismo en esta temporada, deja claro que es un capullo que no sabe cómo llevar su vida y que parece no pensar mucho en los sentimientos ajenos ni tener ningún sentido del compromiso, pero que cuando se pone en un caso lo da todo. Pero sigue siendo un capullo (encantador). Otro es Daniels, que lucha entre su ambición de ascender en el cuerpo de policías – alentado por su esposa – y sus ganas de trabajar en casos que importen. Podría citar a muchos otros, como a la pareja de detectives que quieren ser algo más que agentes de campo, pero que sin duda les falta la chispa para participar más profundamente en la investigación, y eso les frustra y les enfada.

En fin, no sé si puedo decir que sea una temporada igual de buena que la anterior, es muy buena sin duda, pero me parecía más un puente. Una forma de atar cabos, de pasar un momento difícil para los negocios de Barksdale, que sin duda volverán a ser el principal foco de atención de la tercera temporada, que espero ver antes de volver a empezar la universidad. En fin, de nuevo os recomiendo con creces esta serie, ¡se merece todas las alabanzas que recibe!

9 oct. 2013

Final del capítulo de John Galsworthy


He querido leer este libro antes de empezar el curso porque, una vez esto pase, no creo que tenga tiempo para escribir reseñas, y francamente creo que el último volumen de The Forsyte Chronicles se lo merece. Todo empezó con la lectura de El hombre de propiedad, el primer libro del primer volumen de estas 'crónicas', The Forsyte Saga, a finales del año pasado. Aunque, curiosamente, el primer libro no me marcó, a partir de In Chancery ésta saga se ha convertido en una de mis favoritas. El primer volumen se ocupa de finales del siglo XIX hasta final de la Primera Guerra Mundial con Soames e Jolyon Forsyte como protagonistas. El segundo volumen, Una comedia moderna, habla de los hijos de estos dos, a lo largo de los años 20. Finalmente, End of the Chapter, trata de la primera parte de la década de los treinta, no entrando en la Segunda Guerra Mundial. Sólo me falta añadir que por ésta saga John Galsworthy ganó el premio Nobel.

Los primeros dos todos de The Forsyte Chronicles tratan de, como su nombre indica, la familia Forsyte.
Pues bien, supongo que el autor pensó que ya había martirizado suficiente a esta familia, puesto que en End of the Chapter se habla de la familia Cherrell – se trata de la familia de la madre de Michael Mont, el marido de Fleur Forsyte (esto lo pongo para demostrar que existe relación, sé que es un lío incomprensible para quién no haya leído los libros). Al contrario de los Foryste, los Cherrell son una familia antigua, de 'linaje', pero que no ha sabido prosperar ni aprovecharse de la bonanza económica de la época Victoriana y Eduardiana. Están arraigados a la poca propiedad que les queda, Condaford, y harán todo lo posible para preservar su honor e integridad, especialmente con los movidos años 30 que tienen por delante. 
De hecho, estos tres libros me han sorprendido por la casi ausencia de la crisis económica de los años treinta, que no es más que un telón de fondo para el desarrollo de la trama principal. 
La protagonista indiscultible de esta trilogía es la hija mayor de los Cherrell, Dinny. Es una mujer lista, independiente, perspicaz y con sentido del humor que no piensa en casarse y prefiere dedicarse a arreglar los asuntos de sus familiares y amigos– personalmente me recuerda al personaje homónimo de Emma de Jane Austen, sólo que mucho más pobre. 
En el primer libro su hermano, Hubert, vuelve de una expedición de Bolivia que acabó en desastre. El científico a cargo de la expedición le dejó varios meses a cargo del campamento, los trabajadores se amotinaron y él acabó matando a uno de ellos. Cuando dicho científico publica su versión de los eventos en un conocido periódico inglés, la familia Cherrell no tarda en temer las consecuencias, Hubert se podría enfrentar a una extradición y juicio en Bolivia. 
En esta novela el autor resalta el poder de las conexiones, de la red de contactos que tiene la gente de buena familia por muy humilde que sea en ingresos. Sin entrar demasiado en la culpabilidad o inocencia de Hubert – no creo que fuera ni una cosa ni la otra –, el autor muestra cómo, al fin y al cabo, la justicia no es igual para todos. Me gustó mucho como lo hacía porque aunque aparentemente todos los personajes y la narración parecían compartir la sensación de escándalo ante la posibilidad de que un inglés pudiera ser juzgado en un país lejano, queda claro cuán equivocados y egocéntricos son, cuán aceptado tienen que Inglaterra es un país especial y, ante todo, un poderoso Imperio. 
En la segunda novela el foco se sitúa sobre Dinny que, aunque tuvo un par de pretendientes en el primer libro, vive lo que es el amor a primera vista cuando se encuentra con Wilfrid Desert – el que en The White Monkey estuvo enamorado de Fleur Forsyte –, un poeta que acaba de regresar de Asia tras varios años ausente. Lo suyo es, y el mismo Galsworthy lo menciona, un "marriage of true minds". Conociendo a este autor, hacía mucho que no le veía presentar una pareja que se complementaba y comprendía tan bien. Realmente son el uno para el otro, que no implica que sean iguales si no que hay una indefinible e intangible conexión entre ellos. Pero, siempre tiene que haber uno, Wilfrid lleva consigo el secreto de algo terrible que hizo en el desierto árabe. El autor tarda poco en descubrirlo y, si he de ser sincera, tuve que releer varias veces esa parte porque no comprendía como eso podía ser un problema. Y justamente de eso se encarga el escritor, de hacernos ver lo ridícula que es la moral (y los prejuicios) de ciertas partes de la sociedad inglesa, que sigue petrificada en la época Victoriana. Aunque desde la perspectiva del siglo XXI el cometido de Wilfrid parece algo totalmente comprensible, el hecho de que se haga público supondrá un obstáculo quizás infranqueable para la joven pareja. No sólo es la presión de la familia Cherrell, su preocupación sobre su honor, sobre cómo se les podría asociar con un individuo como Desert; si no por cómo estos estigmas siguen estando dentro del subconsciente de los jóvenes, por muy modernos que sean, fruto de una fuertísima tradición. Y aquí yace el problema. Aunque los tiempos sean modernos, los humanos tardan en adaptarse a ellos y sufren por la contradicción que viven entre lo que quieren y lo que reglas aparentemente en desuso les dictan. De los tres libros este fue el que me gustó más, la historia de Dinny y Wilfrid me pareció preciosa y quizás la historia de amor mejor conseguida de las Forsyte Chronicles
En el tercer libro también se trata del matrimonio, pero esta vez ex-post. La hermana menor de Dinny, Clare, vuelve de Sri-Lanka habiendo abandonado a su marido, un prestigioso diplomático inglés, Lord Gerald Corven. Nadie en la familia Cherrell puede comprender qué ha podido pasar puesto que Corven es todo lo que se puede pedir en un marido: guapo, responsable, con dinero y con excelentes
perspectivas de futuro. Nunca sabemos exactamente qué fue lo que les hizo romper pero aparentemente Gerald Corven es un hombre posesivo y con ciertas prácticas de cama no compatibles con la dignidad de su mujer. [Sí, sé lo que estás pensando, pero no voy a nombrar ése libro] Porque, sorpresa, de ese tipo de hombres han existido siempre, el problema es que antes tenían la ley de su lado. Por esta razón, cuando Clare empieza a tontear con un pobre muchacho que está loco por ella, le llega una demanda de divorcio. 
De hecho, este tema ya lo trató Galsworthy en In Chancery ('En los juzgados') pero ésta vez el enfoque es más directo, más brutal, y se ve con más claridad cuán difícil es para una mujer poder divorciarse de su marido. Además de eso también está el hecho de que la sociedad – la 'buena' sociedad – culpa a la mujer si su marido decide divorciarse de ella. Ésta, de las tres, fue la historia que menos me entusiasmó. No me pareció repetitiva en absoluto, pero no le encontré esa chispa que tienen todas las novelas de Galsworthy
En general, hay personajes brillantes en esta trilogía. Por supuesto, Dinny es todo un modelo de la mujer de entre épocas, con un pie en el pasado, que lo haría todo para salvaguardar el honor y la integridad de su casa, y otro en el presente, sabiendo interpretar mejor que otros los cambios que se están produciendo. 
Y me gustaría recordar a un personaje secundario, una de las tías de Dinny, que me ha hecho pasar los mejores ratos de ésta lectura. Es una mujer de alta cuna pero con un grandísimo sentido del humor y capacidad para reirse de la situación, de su clase y de sí misma. Sus comentarios, que algunos personajes desdeñan como los de una mujer con pocas luces, son quizás de los más incisos y punzantes de todos. 

En conclusión, Final del capítulo no tiene mucho que ver con las dos trilogías anteriores de Las Crónicas Forsyte – ni tiene un personaje como el grandísimo Soames Forsyte – pero Galsworthy sigue siendo un excelente escritor con la capacidad de exponer la realidad de la alta sociedad inglesa – no se mezcla mucho con gentes por debajo de la burguesía, es cierto  – y un precioso estilo. Sólo puedo volver a lamentarme ante el hecho de que ninguna de las obras de Galsworthy de ésta saga (o ninguna otra de sus obras) esté traducida al castellano.


The Forsyte Chronicles:
   – The Forsyte Saga
       The Man of Property
       * In Chancery
       To Let
   – A Modern Comedy
       * The White Monkey
       * The Silver Spoon
       * Swan Song
   – End of the Chapter
       * Maid in Waiting
       * Flowering Wilderness
       One More River    

5 oct. 2013

Arthur y George de Julian Barnes


Hace poco más de un año leí El sentido de un final de Julian Barnes que me encantó, y se convirtió en uno de mis libros favoritos. Por esto quise hacerme con alguna otra novela del autor. Yo nunca había oído hablar de él – creo recordar haber visto en las librerías El loro de Flaubert – y me di cuenta de que ha escrito un montón de libros. Un amigo mío, a quién le gusta mucho este autor, me recomendó Arthur and George, así que me lo compré por Sant Jordi.

Sir Arthur Conan Doyle
Cuando lo empecé sólo me había leído el mini-resumen de la contraportada y no tenía ni idea de Arthur and George es, ni más ni menos, que Sir Arthur Conan Doyle, el famoso escritor inglés que dio vida al el Sir Arthur Conan Doyle. Aún así no soy muy dada a leer este tipo de novelas dice la que leyó los diarios y cartas de Lord Byron pero eso es diferente. La cuestión es que la novela empieza con la infancia de los dos personajes: Arthur Conan Doyle, por entonces un muchacho con una madre de carácter fuerte y un padre con poco, de una familia con raíces nobles pero que ahora está muy empobrecida. 
que trataba. Por eso me sorprendí mucho cuando me di cuenta de que el Arthur de
ya inmortal Sherlock Holmes y a su 'querido' Watson. Cuando lo supe me asusté un poco porque no era mi intención leer una biografía de éste autor. Creo que lo más importante en este tipo de casos – cuando la realidad y la ficción se mezclan – es tener en mente de que se trata de una novela, de ficción, por lo tanto que, al fin y al cabo, Arthur es un personaje, no
George Edalji

¿Y quién es George? Su nombre completo es George Ernest Thompson Edalji, es el hijo Shapurji y Charlotte Edalji, su padre siendo el vicario de la diócesis de Great Wyrley, en Staffordshire. Y sí, su padre era originario de Bombay, un Parsi que se convirtió al cristianismo y que la 'voluntad universalista' del Imperio Británico le hizo llegar a este cargo. George es un chico tímido, aplicado, reservado, por lo que le resulta difícil hacerse amigos – sin el prejuicio de la 'raza' – puesto que sus compañeros, la mayoría hijos de campesinos, le juzgan altivo. Pero aún así consigue prosperar y ser un diligente abogado e incluso escribir un libro de divulgación sobre los derechos y obligaciones de un pasajero de tren.
Hasta más o menos la mitad del libro, las vidas de Arthur y George siguen cada una un camino distinto, pero una injusticia les une. A George Edalji es acusado y condenador a siete años de cárcel por haber escrito unas cartas amenazantes y violentas a su propia familia y a otros vecinos, además de haber matado a varios animales. George es completamente inocente y cuando, el ya Sir, Conan Doyle se entera de ello enseguida se presta a ayudarle para que la Justicia reconozca su error y restablezca su honor.
Debo advertirse de que aunque se trata de un caso 'policíaco', la novela no comparte el género y, en absoluto, se trata de un thriller que te sube las pulsaciones. No, es algo muy pausado, que va desarrollando poco a poco los personajes y les va llevando a conocerse y a separarse. 

La verdad es que yo no tenía ni idea de que todo esto había ocurrido. En la novela, y supongo que en otras ocasiones, se compara los 'Wyrley outrages' al caso Dreyfus en Francia. Y, sin duda, Barnes se las arregla para que así sea. Es decir, que este caso sea un perfecto espejo del estado de la sociedad inglesa en aquél momento. Se trata de un muno de apariencias, dónde el honor, o que los otros te sepan con él, es lo más importante que hay para un gentleman  (a los de humilde cuna nadie les hace ni caso) y para cualquier profesional que se quiera ganar la vida honradamente. Es una sociedad que raramente reconoce que el sistema es defectuoso, si no que hay pequeñas excepciones que se salen de las reglas establecidas, por lo que hay que hacer algunos cambios, pero nunca se dará cuenta de que hay algo que, desde antes, no funcionaba bien. 
Jean Leckie, la segunda esposa
de Conan Doyle, trajo muchos dolores
de cabeza al escritor. 

Además, y sin ser una biografía, la mayor parte de la novela no trata del caso de George, ni siquiera de la relación entre los dos protagonistas, si no de la vida privada de cada uno, completamente por separado aunque, desde lejos, tengan alguna influencia el uno sobre el otro. Por una parte, me pareció muy interesante saber más sobre la vida de alguien como Arthur Conan Doyle. Por otra parte, hay que decir que las dos personalidades están muy bien dibujadas, Barnes describe con gran maestría los sufrimientos internos de cada uno, como los dos se enfrentan a una sociedad que juzga por lo exterior e intentan hacer lo que creen correcto. Cada capítulo está escrito desde el punto de vista de un personaje, normalmente Arthur o George, y así logramos conocer cómo son y cómo piensan. Por eso, cuando se conocen, me pareció un gran ejercicio de capacidad de entender el carácter de cada un el comprender (y escribir) cómo es veían el uno al otro. Tanto él como George son dos grandes personajes, muy complejos, y que uno sea célebre no le quita menos protagonismo al otro. De hecho, no es en absoluto una gran oda a Sir Arthur. Realmente me lo he pasado muy bien conociendo más a fondo estos dos personajes. 

En conclusión, Arthur & George es un libro que me ha gustado, está bien, bien escrito, pero me gustó más El sentido de un final. En todo caso, es sin duda buena literatura – estuvo nominado al premio Booker del 2005 – y a los que, como yo, habéis leído algunas (o todas) las aventuras de Sherlock Holmes, os gustará leer algo sobre su autor.
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