6 nov. 2012

Sueños de Felicidad de Lisa See


Éste septiembre anuncié que me unía a la iniciativa que proponía Priceminister a la comunidad blogger de escoger el mejor libro de 2012 (editado en español). Los libros que proponían eran los siguientes: Algún día este dolor te será útil de Peter Cameron, Baila,baila,baila de Haruki Murakami, Danza de Dragones de George R. R. Martin, Cuando todo cambió de Donna Milner, Diario de invierno de Paul Auster, Entra en mi vida de Clara Sánchez, La hora del mar de Carlos Sisí, La llave del destino de Glenn Cooper, Las tres heridas de Paloma Sánchez Garnica, El Invierno del mundo de Ken Follet, El Ángel Esmeralda de Don Delillo y Sueños de Felicidad de Lisa See. La opción que se me hacía más atractiva era ésta última y, en cuando recibí el libro, me puse enseguida a leerlo.

Sinopsis: Sueños de Felicidad empieza dónde acabó Chicas de Shanghai. En 1957, Joy acaba de descubrir de que, la que hasta ahora creía que era su madre, Pearl, es en realidad su tía. May, su verdadera madre, ha vivido siempre con ella, ocultando la verdad. Además, también sale a la luz que su verdadero padre, un artista llamado Z.G., está seguramente en Shanghai. Así que, Joy huye de casa, en búsqueda de su padre, hacia la República Popular de China. En cuanto Pearl lo descubre, decide seguir a su hija.

Opinión: Ante todo debo confesar que no he leído Chicas de Shanghai. De hecho, al pedir este libro, no tenía ni la más remota idea de que se trataba de una segunda parte. De todas formas, esto no ha sigo ningún impedimento para poder seguir bien la trama. Eso sí, a precio de leer unos cuantos spoilers y el desenlace del primer libro, pero, curiosamente, no me ha desanimado a leer Chicas de Shanghai
Creo que el hecho de que Lisa See haya escogido 1957 como fecha para el viaje de Joy no es, ni de lejos, casualidad, ya que coincide con el Gran Salto Adelante. Se trató de conseguir industrializar a China, lo que tuvo desastrosas consecuencias. Pero me estoy adelantando.
Joy y Pearl llegan con desfase a Shanghai y, de esta forma, van encontrándose y separándose a lo largo de la novela. Esto permite dar dos puntos de vista de lugares diametralmente opuestos de la China: la ciudad y el campo. 
En Shanghai, Pearl cuenta su experiencia en la ciudad que conoció hace veinte años y que ahora es una total desconocida, aunque ciertos recuerdos del pasado siguen presentes en su vida y le recuerdan lo que antaño fue. ¿Cómo era el día a día? ¿Qué restricciones tenían? Y, sobretodo, ¿cuán diferente era la vida del ciudadano medio comparada con la de un alto cargo del partido? Todo esto nos ofrece el personaje, y mucho más. 
fuente
Por su parte, Joy pasa la mayor parte del tiempo en una aldea recóndita de China, trabajando como campesina en una comuna. Es a través de ella que conocemos el funcionamiento de las comunas y de aquellos pequeños pueblos tan alejados del centro de poder, donde aún persisten los odios, envidias y costumbres de antaño, por mucha Liberación o Nueva Sociedad. La autora muestra como éstos están profundamente arraigados en los personajes, más allá de lo que puedan decir sus palabras – incitados tanto por su ideología, tanto por la necesidad de aparentar a causa del miedo de ser denunciado –, les traicionan a largo plazo sus actos. En un primer momento, Joy experimenta la vida del campo, algo muy diferente a lo que está acostumbrada, pero que encaja, más o menos, con la visión que tenía desde los Estados Unidos, de la RPC. Sin embargo, cuando ya está irremediablemente atada al lugar, es durante el peor momento del Gran Salto Adelante. Esta es una parte importante de la novela, sin duda la más dura y 'difícil' de leer, porque Lisa See no nos ahorra ningún detalle, ni es amable con el lector salvándole de alguna consecuencia escalofriante de la Gran Hambruna. Sólo para daros una idea, se estima que ésta hambruna – causada por el fracaso de las medidas del partido, junto a una serie de catástrofes naturales que empeoraron las ya escasas cosechas – se cobró la vida de entre 18 y 32 millones de personas. Y ésta situación tan extrema es la que la autora describe de una forma brutal. Sin duda, aquí es cuando su estilo da más fuerza a la narración. Si bien, su forma de escribir, su ritmo en las frases, no me acababa de convencer en los inicios de la novela, se convierte en una pieza esencial de esta parte. No utiliza metáforas, ni eufemismos, y los escasos recursos literarios empleados acentúan – por su impacto visual, en la imaginación, y también resaltando por su escasez – la dureza de aquellos tiempos. El hecho de tener un estilo llano y directo no hace más que cortar limpia y finamente en los sentimientos del lector, sin trabarse en sentimentalismos, bastante drama se encuentra en los hechos de por sí. 
Y, justamente, a consecuencia de esto viene uno de mis 'peros' a la novela. Si estáis interesados en leerlo, sugiero que os saltéis el siguiente párrafo ya que, aunque no contenga elementos clave del desenlace, sí que trata sobre éste. El desenlace me decepcionó por ser demasiado 'made in Hollywood'. Después de todas las penurias y dificultades por las que pasan los personajes, que son prueba de lo corruptos que eran los funcionarios de la época y de lo difícil que era ni siquiera desplazarse dentro del país, el final me parece poco consistente con esto.
Ahora pasemos a hablar de los personajes. Al ser Joy y Pearl las protagonistas, y las narradoras de la historia, tienen una situación privilegiada y el lector observa de primera mano su evolución. Aunque quizás la más marcada sea la de Joy – de un idealismo cegador, pasando por la amarga desilusión, hasta el hallazgo de una nueva fuente de felicidad –, el de Pearl es quizás más sutil. En éste libro parece que Pearl se reconocilia con su pasado, que había dejado atrás para olvidar (pero no perdonar) y, por ende, con su hermana May. Además, hay todo un elenco de personajes procedientes de China que también valen la pena mencionar. Los personajes de la ciudad son, la mayoría, viejos conocidos de Chicas de Shanghai que los lectores se alegrarán de volver a encontrar y de seguir sus vidas. Los que se encuentran en el campo son bastante variopintos, pero transmitiendo un aspecto importante de aquél tipo de comunidades. Algo que a mí me sorprendió bastante fue que, en la descripción del carácter de los personajes, predominara su signo del Zodíaco. No sólo que los personajes, al proceder de esa cultura, hicieran constantemente referencia a ello (cosa que, en ocasiones, llegaba a enervarme ligeramente), si no que las características del signo al que pertenecen los personajes son completamente consistentes respecto a estos. Sus actos reflejan por completo los defectos y virtudes del signo al que pertenecen, y eso no me acabó de convencer (pero admito que es interesante), a parte de que algunos me parecieron un poco previsibles. 

En conclusión, Sueños de Felicidad es un libro que recomiendo a cualquier interesado en la historia de un país tan increíble, y a la vez un gran desconocido para la mayoría, como la China. Es sin duda un libro entretenido, con unos personajes interesantes y un entorno muy bien recreado gracias a la diligencia (y gran documentación) de Lisa See. Sin duda, me han dado ganas de leer el primer tomo, Chicas de Shanghai.

5 comentarios:

  1. Creo que ya te lo comenté por Goodreads pero yo leí Shangai Girls en septiembre y tengo ganas de ponerme con éste. La verdad es que no conozco mucho de la historia de China y me resultó muy interesante, además este parece totalmente distinto porque supongo que el primero ya sabrás que transcurre sobre todo en San Francisco a donde huyen.
    Me alegro de que te haya gustado. Un beso =)

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  2. He leido varias reseñas buenas, pero tengo tanto pendiente, que aunque me tentáis de momento lo dejo en espera. Yo también me uní a la iniciativa, aunque no he recibido el mio todavía. Un beso!

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  3. De esta autora solo he leído El abanico de seda y me encantó, tengo ganas de repetir y este título me atrae mucho pero creo que antes me haré con Dos chicas de Shangai
    besos

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  4. Lo leí no hace mucho y me encantó. De hecho, nada más acabarlo me fui a comprar Dos chicas de Shanghai.
    Besines,

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  5. Me llama muchisimo! me encantria probar un libro ambientado en china

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