24 nov. 2012

Las Flores del Mal de Charles Baudelaire


Hace casi cinco años compré Les Fleurs du Mal, que leí con un cierto interés. Dos años después tuve que estudiar esta obra en clase de literatura francesa, mucho más a fondo, lo que me permitió de 'redescubrirlo', y así pasó a convertirse en mi libro favorito de poesía. Desde entonces lo he releído un par de veces y siempre me ha encantado submergirme en el mundo poético de Baudelaire. Estas pasadas navidades una amiga mía me regaló un nuevo ejemplar de Las Flores del Mal y decidí que sería una buena idea leer esta nueva edición, sin todas mis marcas de anteriores lecturas. 
Las Flores del Mal se publicó en 1857 y enseguida fue llevado a los tribunales por 'escándalo público'. Afortunadamente no consiguieron prohibir la obra en su totalidad, pero sí que censuraron los poemas más 'escandalizantes' y contrarios a la estricta moral de la época.
Charles Baudelaire fue un autor a caballo entre dos movimientos, el Romanticismo y movimientos más modernos como el simbolismo o el Parnasianismo (que él mismo, sin duda, influenció a gran escala). El libro es bastante diverso y tiene seis 'capítulos'. El primero, y más extenso, es 'Spleen e Ideal'. Spleen es una palabra inglesa que se podría traducir como melancolía. Cuenta con 85 poemas y es, sin duda, mi parte favorita. Luego viene 'Cuadros Parisinos', en el que el poeta describe su ciudad y los habitantes que hay en ella. Las últimas cuatro partes son bastante pocas y cada una se centra en un tema – 'El Vino', 'Las Flores del Mal', 'La Revuelta' y 'La Muerte' (ésta última es mi favorita) – que observa desde distintos puntos de vista.
Lo que en su momento escandalizó de este poemario es que mezcla la belleza con lo horroroso. Tanto contando un paseo con su querida y describir una carroña pudriéndose, como hablar de la extrema pobreza con imágenes y palabras sumamente líricas. Claro, también está que algunos poemas contienen imágenes bastante sexuales – de sensuales está repleta – más o menos explícitas. 
Pero esto son formalismos de la época. En muchos poemas parece que Baudelaire se esté debatiendo entre una vida más espiritual, su vida como artista, y la vida más 'mundana' en la que está atrapado. O quizás es sólo una opinión, no soy nadie para comentar poesía.
Simplemente decir que, como siempre, me ha encantado volverlo a leer y he descubierto bastantes poemas nuevos que antes pasaba por alto. Me fascina la belleza de las palabras de Baudelaire, como juega con los sonidos y con las imágenes que crea, tan llenas de colores y movimiento que parecen un cuadro impresionista.
A continuación os dejo con dos de mis poemas favoritos (traducidos, aunque recomiendo con creces leerlo en versión original si es posible):



Spleen IV
Cuando el cielo bajo y pesado como tapadera
Sobre el espíritu gemebundo presa de prolongados tedios,
Y del horizonte, abarcando todo el círculo,
Nos vierte un día negro más triste que las noches;

Cuando la tierra se cambia en un calabozo húmedo,

Donde la Esperanza, como un murciélago,
Se marcha batiendo los muros con su ala tímida
Y golpeándose la cabeza en los cielorrasos podridos;

Cuando la lluvia, desplegando sus enormes regueros

De una inmensa prisión imita los barrotes,
Y una multitud muda de infames arañas
Acude para tender sus redes en el fondo de nuestros cerebros,

Las campanas, de pronto, saltan enfurecidas

Y lanzan hacia el cielo su horrible aullido,
Cual espíritus errabundos y sin patria
Poniéndose a gemir porfiadamente.

—Y largos cortejos fúnebres, sin tambores ni música,

Desfilan lentamente por mi alma; la Esperanza
Vencida, llora, y la Angustia atroz, despótica,
Sobre mi cráneo prosternado planta su bandera negra.



El Hombre y el Mar
¡Hombre libre, siempre adorarás el mar!
El mar es tu espejo; contemplas tu alma
En el desarrollo infinito de su oleaje,
Y tu espíritu no es un abismo menos amargo.

Te complaces hundiéndote en el seno de tu imagen;
La abarcas con ojos y brazos, y tu corazón
Se distrae algunas veces de su propio rumor
Al ruido de esta queja indomable y salvaje.

Ambos sois tenebrosos y discretos:
Hombre, nadie ha sondeado el fondo de tus abismos,
¡Oh, mar, nadie conoce tus tesoros íntimos,
Tan celosos sois de guardar vuestros secretos!

Y empero, he aquí los siglos innúmeros
En que os combatís sin piedad ni remordimiento,
Tanto amáis la carnicería y la muerte,
¡Oh, luchadores eternos, oh, hermanos implacables! 

3 comentarios:

  1. La verdad es que tiene buena pinta!
    Te sigo, me sigues?
    Besis.

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  2. La literatura francesa, he de reconocer, no está entre mis fuertes.
    Besos,

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  3. ¡Hola Teresa! Descubrí tu blog por medio del reto del Classics Club, y tengo que decirte que es un enorme placer encontrar una blogger hishanohablante que esté participando en el reto. En todo caso, anticipo leer el poemario de Baudelaire dentro de poco (he leído algunos de sus poemas en el pasado) porque es una de mis propias selecciones para el reto tambien. ¡Un saludo muy cordial desde Nueva Inglaterra!

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