9 nov. 2012

El libro de los niños de A. S. Byatt


Después de leer Posesión de A. S. Byatt tuve muchísimas ganas de leer algo más de la autora, así que en Sant Jordi me hice con The Children's Book, que ya me habían recomendado al comprar la otra novela. 

Sinopsis: Todo empieza en 1895, en el museo Victoria &Albert de Londres, cuando Tom Wellwood y Julian Cain – dos pre-adolesentes de familias bienestantes– encuentran a Philip Warren – otro chico de su misma edad, pero que ha huído de su casa y se esconde en los subterráneos del museo. Éste encuentro unirá para siempre la suerte de varias familias, llegando hasta el final de la Primera Guerra Mundial.

Opinión: El libro de los niños transcurre durante el final de la era Victoriana y durante todo el reino de Edward VII y parte del de George V. Tal y como lo narra Byatt, se pasa de la moral 'represiva' a una ambiente mucho más destendido, animado por un rey a quién le gustaba divertirse a lo grande. Y esto se ve notablemente en los personajes.
La mayoría nacieron y vivieron su infancia bajo el reinado de Victoria, aunque en un entorno muy particular. Tanto los Cain como los Wellwood (o su mayoría) forman parte de una élite progresista que se preocupaba por el devenir de los menos afortunados. 
Philip Warren conocerá a los Wellwood, una familia con un padre banquero – pero que escribe artículos polémicos bajo pseudónimo– y una madre que escribe cuentos para niños. Así pues, los siete hijos (Tom, Dorothy, Hedda, Phyllis, Florian, Robin y Harry) han crecido en un entorno mágico, en el que cada rincón puede suponer el inicio de una aventura. La otra rama de la familia está compuesta por Basil – banquero– y Katharina Wellwood, con sus dos hijos, Charles y Griselda. También entran en el juego Prosper Cain – que tiene un alto cargo en el museo – y sus dos hijos, Julian y Florence. Y además también están los Fludd, con Benedict Fludd – un artista de la cerámica – como patriarca junto a su mujer, Seraphita, y sus hijos Geraint, Imogen y Pomona. Y eso sin contar todos los demás personajes que se van incorporando: Violet, Arthur Dobbin, Frank Mallet, Elsie, August Steyning, la familia Stern, Marion Oakshottt, la familia Methley, Toby Youlegrave, etc. Parece un auténtico festival de personajes, ¿verdad? De hecho, al leer éste libro me venía a la cabeza la imagen de cuando se moja levemente la punta de un trozo de papel, y cómo el agua lo va invadiendo todo. Empezamos con un reducido set de personajes que va incrementando a medida que los conocemos más, y por tanto a más gente de su entorno. Debo admitir que ya a buen comienzo de la novela me hice un esquema con las relaciones entre personajes y familias porque veía venir que mi cabeza era incapaz de retener tanta información. Pero es cierto que sólo lo utilicé tres o cuatro veces porque Byatt da voz propia a cada uno de los personajes y acaba resultando sorprendemente fácil acordarse de cada uno de ellos, quiénes son, qué es lo que quieren, etc. De hecho, el punto de vista cambia con bastante rapidez a lo largo del libro, pasando de un personaje a otro, y cambiando de lugar. 
La trama... ¿hay trama? En realidad el hilo conductor de todo son las vidas de los personajes, no hay misterio, ni nudo, ni problema, simplemente unos veinte años de vida. Pero eso no significa que sea aburrido. Byatt nos pasea por la Inglaterra de la época, dándonos a conocer los eventos políticos, económicos, sociales y culturales que la marcaron. Su estilo es muy meticuloso, muy cuidado y rico en detalles. Pero – al contrario de Posesión – eso no implica que sea denso, en absoluto. Eso sí, es de lectura lenta, ya que es esencial para disfrutar de su lectura submergirse en los detalles, en el ambiente que crea la autora.
Otra imagen que me veía a la mente era el ir quitandóle capas a los personajes, a las apariencias. Byatt dirige y administra magistralmente la información – la cuantidad, la calidad y el momento – que da al lector sobre los personajes para quizás asemejarse más a lo que requería la época. A finales del siglo XIX las apariencias y la reputación aún regían la sociedad inglesa – y toda sociedad occidental –, por lo que lo que se veía de puertas para fuera podía distar mucho de la realidad en el interior de una familia, incluso entre miembros de la misma. Así que, al principio, la autora presenta lo que ve Philip, lo que le cuentan, y lo que saben algunos de los niños. A medida que crecen y avanza la historia, junto a ellos se descubren muchas cosas ocultas y que parecían impensables a primera vista. Incluso los personajes adultos esconden hábilmente datos que van revelando a cuenta-gotas. Pero éste no es el tema principal de la novela, al menos desde mi punto de vista.
Los personajes están a caballo entre dos épocas, la del glorioso Imperio de la reina Victoria, con su moral establecida, y la del principio de la 'decadencia', pero también de la era moderna. Algunos personajes se adaptan fácilmente a las circunstancias cambiantes, otros lo ven como una oportunidad, y otros se quedan atrapados, sin saber qué lugar ocupar en éste mundo que no reconocen. La evolución de los niños, tan consistente con el carácter que empezamos a descubrir al prinicpio de la novela, es tremendamente interesante. Como luchan por saber qué quieren hacer con sus vidas, o cómo se dejan llevar por la corriente, incapaces de tomar una decisión. 
También tiene mucho protagonismo el papel de la mujer y la búsqueda de independencia por su parte. No sólo a través del movimiento sufragista, pero también a la hora de estudiar, trabajar, y en el ámbito de las relaciones. Las protagonistas femeninas más jóvenes pronto descubren que quieren más de la vida que casarse – lo que parece ser el fin último preparado para ellas –, aunque no saben muy bien cómo. Los estudios parecen el camino adecuado, y a lo largo de su desarrollo también vemos movimientos feministas, y discursos de la época. Pero algo que las protagonistas (y el lector) comprende es de que algo indispensable para ser completamente independiente es tener el control (y libertad) sobre su cuerpo. Byatt examina concienzudamente la sexualidad de aquella época y las consecuencias de que fuese tan reprimida, la desinformación de las jóvenes y el castigo social que se imponía a las que no seguían las reglas.

En conclusión, El libro de los niños es una buenísima novela de ficción histórica, muy bien escrita. Quizás no sea un libro que 'enganche' en el sentido literal de la palabra, pero su prosa, los personajes y el mundo que describe Byatt te atrapa por completo.

4 comentarios:

  1. Parece un libro que te permite aprender mucho del periodo histórico aunque eso de que no sea un libro que enganche no me ha sonado muy bien.
    Un beso =)

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    Respuestas
    1. Cuando digo que no engancha me refiero a que, salvo en algunas ocasiones, no estas mordiéndote las uñas por saber que pasa en la siguiente página. Es más una novela de desarrollo de personajes, a quienes vas descubriendo y cogiendo cariño. :)

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  2. Me ha gustado mucho lo que nos cuentas, Teresa. Entiendo perfectamente a qué te refieres con lo de que no engancha. Cuando un libro es bueno, no hace falta que enganche con una acción trepidante, tiene otros méritos. Me lo anoto.
    Besos y feliz fin de semana!

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  3. Me costó bastante racionalizar el carácter de cada personaje en una novela que aparecen nuevos actores de la trama en cada vuelta de página. Le sobra para mi gusto bastantes disgresiones sobre la fantasía de los cuentos en esa época, como si Byatt quisiera hacer un estudio comparativo de las epopeyas infantiles en los reinos sajones a lo largo de los siglos. Incluso me cansó tanto cuento desarrollado en la trama. Cierta melindrosidad prolija para describirnos el acontecer de los movimientos del pensamiento y la cultura de la época, también llegó a cansarme.
    Sin todo esto, le habría salido una novela redonda que todavía estaría yo aplaudiendo entusiasmado con las orejas y recomendando a diestro y siniestro, porque Byatt escribe y relata muy bien.

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