2 nov. 2013

The Wire (Temporadas 3 y 4)

                                   
















En Navidades me cansé de que todo el mundo – o al menos una gran parte de la gente que conozco – me dijera que mirase The Wire porque era una serie culto, una de las mejores que se habían hecho jamás, etc. Así que miré la primera temporada y no tuve más remedio que estar de acuerdo con ellos. A principios de julio me puse con la segunda temporada que, aunque mi reseña fuese menos entusiasta, con el tiempo ha subido de ranking y ahora me parece igual de buena que la anterior. 
Y más o menos desde finales de agosto que he podido ver la tercera y la cuarta temporada de esta magnífica serie.
De hecho, hago la reseña conjunta porque en su momento estaba demasiado enganchada perezosa a The Wire como para parar a escribir una reseña – y ahora quiero empezar la quinta y última temporada cuanto antes – porque seguramente estas dos temporadas son las que menos tienen en común. Es decir, sigue pasando en Baltimore y están (casi) los mismos personajes, pero hay algo en la tercera temporada que lo cambia todo. 
En fin, en la tercera temporada lo esencial es esto: hay dos personajes que intentan cambias las reglas de el juego cada uno por su lado del tablero. Uno es Howard Colvin, un "Major" de la policía de Baltimore que, ante la imposibilidad de luchar contra las drogas y su voluntad de tener un barrio limpio hace lo siguiente: en unas áreas de su zona dónde sólo hay casas vacías decide permitir la compra-venta de drogas. Pero. obviamente, deberá negociar con los camellos de turno e intentar que sus superiores se enteren de lo que está haciendo.
El otro es Russell "Stringer" Bell (Idris Elba, Luther pero que veréis mucho este año en la gran pantalla y que seguramente estará nominado a los Oscar por Mandela), la mano derecha de Avon Barksdale (Wood Harris) , que fue condenado a seis años de prisión en la primera temporada pero que vuelve a la calle con tan sólo dos años cumplidos. Avon quiere seguir con sus negocios tal y como estaban, es decir defender sus calles a punta de pistola. Pero Stringer ve las cosas de un modo diferente. Él sabe que la policía sólo les molestará si matan a gente, y eso quiere evitar él, para seguir con sus negocios y empezar de nuevos. La ambición de Avon es hacerse con el dominio de toda la ciudad. La ambición de Stringer es conseguir salir de las drogas. Gracias al dinero que ha acumulado, quiere poder entrar en los negocios 'limpios' para que, con el tiempo, sea completamente intocable y finalmente pueda entrar en la 'buena' sociedad. Para conseguir esto 1) crea una cooperativa con los traficantes de drogas más importantes (sí sí, con votaciones y esas cosas democráticas) y 2) empezar un negocio 'limpio' fundando una compañía inmobiliaria. 
Me gustó mucho toda esta parte de la temporada porque, de nuevo, muestra de que las reglas del juego no se pueden cambiar, que hay, por mucho que se diga y crea lo contrario, un brutal inmobilismo social en Estados Unidos.

Por supuesto, la policía también está por allí. Mi pareja favorita de policías ineptos, Herc (Domenic Lombardozzi) y Carv (Seth Gillam), están bajo el mando de Colvin y, mientras uno sigue siendo tan cabezahueca como antes, el otro, que ya es sargento, empieza a ver que su trabajo conlleva ciertas responsabilidades. 
Y también están los detectives Jimmy McNulty (Dominic West, The Hour) y Kima Greggs (Sonja Sohn) que, junto a la cuadrilla de siempre, siguen investigando a Avon y Stringer. Jimmy sigue con su desordenada vida personal y ésta vez arrastra a Kima a hacer lo mismo con la suya, lo que tendrá consecuencias. En esta temporada se dice una de mis citas favoritas de toda la serie:
Life is the shit that happens while you are waiting for moments that never come. (La vida es lo que ocurre mientras estás esperando momentos que nunca llegan) 
Por ello, porque Jimmy al fin se da cuenta de que está destrozando su vida, en la cuarta temporada casi no le vemos el pelo. 

Pero lo más importante de ésta temporada es la introducción de tres personajes que van a ser clave para el futuro. 
A lo largo de la tercera temporada conocemos a Dennis Wise, llamado 'Cutty', que acaba de salir de la prisión tras catorce años cumpliendo condena. A mí me parece una historia extThe Wire.
Comparado con Marlo, Barksdale es
hasta major.
raordinaria porque muestra lo duro que es para un ex-convicto lograr ganarse decentemente la vida con esta mancha en su expediente. Porque la idea de Dennis es no volver al mundo de las drogas y arreglar las cosas con su mujer. Pero pronto se da cuenta de que, sin estudios y con una ficha policial de espanto, sólo podrá trabajar en negro de jardinero doce horas al día cobrando un salario mínimo para el resto de su vida. Es un personaje muy interesante, que va evolucionando a lo largo de la(s) temporada(s) y sin duda me parece una gran contribución al universo de
En ésta serie a cada temporada se introduce una nueva dimensión al mundo de Baltimore. Y con la tercera parte de la trama se mueve a un nivel superior, la política. Todo esto se hace gracias a Tommy Carcetti (Aidan Gillen, el que más tarde interpretaría Meñique/Littlefinger en Juego de Tronos), un político de Baltimore, miembro de varios consejos en el ayuntamiento, pero que quiere llegar a ser alcalde en las próximas elecciones. Lo consigue y en la cuarta temporada vemos sus dificultades para dirigir la ciudad. Pero, sobretodo, lo que se da a ver es el tráfico de influencias, los miles de intereses que hay en juego y las presiones de los lobbies sobre la política. Tommy Carcetti no es un político horrible, corrupto, pero tiene ambición y sus principios pueden ser otros si la situación lo requiere. 
Finalmente queda Marlo Stanfield (Jamie Hector) un joven pero prometedor señor de la droga que rompe todas las reglas implícitas del juego y que será, a partir de la cuarta temporada, el principal objetivo de la policía.
Quedan un sinfín de personajes geniales de los que no he podido hablar porque es que si no mi reseña sería infinita y porque, sobretodo, quiero que veáis la serie y los descubráis por vosotros mismos

Ahora una pequeña opinión sobre la cuarta temporada que introduce otra nueva dimensión, los niños. Porque a lo largo de las tres temporadas anteriores, siempre que los policías o los traficantes rondan por las calles, siempre hay niños. Y además, los encargados de hacer los 'negocios' a pie de calle pueden llegar a tener trece o catorce años. Por eso, una se pregunta, ¿de dónde han salido? ¿cómo es que han llegado a hacer esto? Por una parte, a través de los ojos de Prez (Jim True-Frost), que deja el cuerpo de policía para dedicarse a la enseñanza, y Colvin, que también abandona la policía y acaba ayudando a unos investigadores que llevan a cabo un experimento en la misma escuela que Prez, en un barrio marginal de Baltimore oeste. No hay nada más trágico que ver a estos críos, la mayoría de ellos son simpáticos, listos y con mucho potencial, a quienes el entorno le niega cualquier oportunidad de prosperar. Sea porque sus padres les roban, porque les hacen presión para que ganen dinero dedicándose a vender droga, o porque han sido testigos de toda la violencia en el barrio, que no ven futuro en el estudio y tienen muy presente que, en diez años, la mayoría de ellos habrán muerto. La serie denuncia el sistema educativo, porque está mal planteado, colapsado y demasiado burocratizado. Realmente es terrible ver como algunos de estos niños poco a poco van entrando en el mundo de las drogas y pierden toda esperanza en que nadie vaya a rescatarlos. 

En fin, como deciros, por tercera vez, que ésta es una serie magnífica, que va mucho (pero mucho) más allá de las series de policías a las que estamos acostumbrados ahora. Tiene unos personajes que, sean del bando que sean, no puedes evitar que te gusten (no porque en realidad sean 'buenos', si no por los matices que tiene cada uno, por lo geniales que son), unos actores magníficos, un diálogo y una trama que capta todas las complejidades de éste mundo en el que todo es gris. 
Miradla ya, maldita sea.

2 comentarios:

  1. Estoy disfrutando muchísimo con tus entradas sobre The Wire porque al leerlas revivo todo lo que sentí al verla, todo lo que me gustó. ¿Sabíais que en la asignatura de Sociología de una Universidad estadounidense el profesor ha establecido en su programa de estudios como obligatorio ver la serie? Es que se aprende muchísimo viéndola. Carcetti me parece un personajazo. A mí me da un poco de pena porque en un principio me engañó, lo veía tan sincero en sus motivaciones y propósitos... Y cuando llega a alcalde se topa con la cruda realidad de que no puede llevar a cabo ninguna de sus promesas electorales o por falta de presupuesto o por favores políticos, como tú dices. Y poco a poco, deja de importarle. Sólo le importa el poder. ¿Cómo se puede tener fe a estas alturas en ningún político? En fin, me enciendo pensando en esas cosas. La 4ª temporada es mi favorita, a mí es que el tema de la infancia siempre me llega al corazón, y aquí es todo tan crudo pero a la vez con cierto halo de esperanza para algunos (aunque no para la mayoría, lamentablemente). Saludos!

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  2. En la carrera de criminología, muchas universidades, en varias de sus asignaturas, nos ponen como prácticas ver esta serie, y hacer informes sobre ella. Porque realmente, refleja de la manera más realista vista hasta ahora en televisión, la trama de lo que es el día a día en los barrios de compra-venta. Así como toda la corrupción real, tanto, de los suburbios como de las altas esferas, que se dan, en la serie como reflejo de la realidad de nuestros días.

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