19 ene. 2012

Sherlock – Segunda Temporada


Sherlock (Benedict Cumberbatch) y Watson (Martin Freeman)
Hace escasos días que se estrenó el último capítulo de la segunda temporada de Sherlock en Inglaterra. Actualmente, en España Antena 3 está emitiendo la primera temporada. En fin, siendo ya seguidora de la serie desde sus inicios, he seguido fielmente esta segunda temporada, de sólo tres capítulos (todos de 1h30). 
Sherlock, como su título puede indicar, es una de las numerosas adaptaciones de las novelas de Sir Arthur Conan Doyle, cuyo protagonista es Sherlock Holmes, un inteligentísimo y algo excéntrico detective "consultor". 
Pero, ¿qué aporta de nuevo la serie? Para empezar, las novelas fueron escritas entre finales del XIX y principios del XX, la serie está ambientada en el Londres de la actualidad. Es sorprendente ver lo bien que se adapta Sherlock a las nuevas tecnologías. Además, también han modernizado los conceptos y a un par de personajes. En mi opinión, como lectora de las aventuras de Sherlock Holmes, han hecho un gran trabajo.
¿Por qué esta temporada es mejor que la primera? En mi opinión hay muchos factores, para empezar el guión es muy superior. Pero otro gran cambio fue que, a través de cada uno de los episodios, comprendemos que Sherlock, al fin y al cabo, es humano. 


Todos los capítulos de esta temporada, al menos por el título, estaban inspirados por algunas de las historias más populares de Conan Doyle. Quizás, Escándalo en Belgravia, al ser el primero y al introducir el personaje de Irene Adler, tuvo mucha expectación.
En efecto, la Miss Adler de las novelas fue la única mujer en la cuál Sherlock se fijó – quizás no de forma romántica, pero en su propia forma particular. 
Como no, en el capítulo, Adler no es para nada igual a la de las novelas, pero sigue teniendo esa chispa, y esa sensación de misterio y desafío para Sherlock.
También, en este capítulo se resuelve el final de la primera temporada, el primer enfrentamiento entre Sherlock y su némesis, Moriarty
Lara Pulver como
Irene Adler
El capítulo está muy bien, lleno de sorpresas y reveses, que te tienen enganchado a la pantalla esos cortísimos 90 minutos. Además, el guión – escrito por Steven Moffat – está lleno las usuales demostraciones de Sherlock, pero también de comentarios mordaces, y una cantidad inimaginable de dobles sentidos. Esto es una de las múltiples razones por la cuál es muy recomendable, si no imprescindible, ver la serie en versión original. Por una parte, las voces y interpretación de los actores es sublime – sobretodo en los casos de Moriarty y Adler, que hacen interpretaciones muy peculiares, con entonaciones y actitudes, muy difíciles de plasmar fielmente. Por otra parte, como he comentado anteriormente, muchas de las brillanteces del guión se pierden por completo al no poder ser traducidas. 
Otra genialidad del capítulo son las transiciones de pantalla, son casi dignas de ser llamadas obras de arte.
En este capítulo vimos que Sherlock es humano, porque es capaz de sentir interés por alguien, y de sentirse traicionado.

Russell Tovey como
Henry Knight

El siguiente capítulo es Los sabuesos de Baskerville que tampoco decepcionó. En este caso, el capítulo se asemeja más a un thriller. En efecto, este trata de el misterioso asesinado acaecido hace 20 años del padre de Henry Knight. Este sospecha que fue obra de un perro mutante, escapado de las instalaciones secretas de Baskerville. Este episodio está lleno de sustos y ambientes escalofriantes. Quizás no hay tanto ingenio como en Escándalo en Belgravia, pero uno no se da cuenta ya que estás completamente capturado por una trama trepidante. 

Junto a esto contamos con la excelente interpretación de Russel Tovey, el protagonista de este misterio, un joven atormentado desde pequeño por los recuerdos, al haber sido testigo del brutal asesinato de su padre. Russell – conocido en el Reino Unido por su participación en Doctor Who y Being Human – transmite muy bien estos sentimientos de descontrol y , casi, desequilibrio mental, lo que ayuda aún más a aumentar la sensación de frenesí y tensión en Los sabuesos de Baskerville
Pero no todo es acción en este capítulo. Seguimos con la senda iniciada por el primero en la introspección y la evolución de Sherlock. Por primera vez, éste experimenta la duda, de sus propios sentidos, de su razón, que hasta ahora han sido de lo único de lo que ha podido fiarse.

Andrew Scott como
Jim Moriarty
El tercero y último capítulo es La caída de Reichenbach, la culminación de una temporada perfecta. En ella vuelve a aparecer como figura principal Jim Moriarty, que desde su última aparición ha estado ciertamente muy ocupado.     Decir que este capítulo roza la perfección sería quedarse corto. Cuenta con una acción trepidante, una no puede apartar la vista de la pantalla un segundo, cualquier detalle importa, y básicamente es imposibl distraerse – no hay ni un sólo momento de descanso. 

La trama, al desarrollarse, pone poco a poco a Sherlock en una situación cada vez más imposible resolver, y cada vez más en su contra. La tensión se va acumulando, una media docena de tramas paralelas va desarrollándose, poco a poco, hasta converger, encajar a la perfección, y abrumar a cualquiera por su brillantez. 
Y no sólo eso. Sin haber visto todas las adaptaciones de las novelas de Conan Doyle – aunque si unas cuentas – no sería imprudente decir que se trata, sin duda, de la interpretación más escalofriante de Moriarty. Andrew Scott consigue modernizar al villano y hacerle más tenebroso, más maquiavélico, y todo esto sin caer en los viejos tópico. No sólo eso, cada escena suya es magistral, combinando la sensación de estar viendo algo brillante y completamente aterrorizante a la vez. 
Hablando de actuaciones magistrales, la de Benedict Cumberbatch (Sherlock Holmes), pero sobretodo la de Martin Freeman (John Watson), no se quedan cortas. En efecto, el guión y el desarrollo de la historia permite a estos dos actores desplegar sus buenas dotes de interpretación. A lo largo del capítulo, y en especial al final, somos testigos de cuán fuerte es el vínculo entre Sherlock y John, cuánto han cambiado ambos, y la prueba a la que deberán enfrentarse. Y, de verdad, me quedé asombrada por su vibrante interpretación.

En conclusión, si estáis empezando a ver la serie, no desfallezcáis, mejora, muchísimo. No sólo la calidad y complejidad del guión es muy superior a la temporada anterior, también lo son las interpretaciones de todos los actores presentes.
En Inglaterra ya es todo un hito – la primera temporada ganó varios BAFTA y la segunda se merece eso y más – y en España justo se está empezando a conocer. Lo que está claro es que es excelente, y que con el tiempo se convertirá en una serie de culto. 


* Ninguno de los gifs o imágenes son míos.

2 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo. Decir que esta segunda temporada es una obra maestra es quedarse corto. Increíble el final, de verdad tengo muchas ganas de saber cómo se resolverá esto en la tercera.
    Un año es mucho esperar!

    Saludos

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  2. Exactamente, es una gran serie. Y el final... da escalofríos!
    Aún no se sabe cuando se va estrenar la tercera, como mínimo a principios de 2013, y algunos apuntan a verano de 2013. Entre la primera y la segunda tocaron esperar nada menos que 18 meses, y además tanto Cumberbatch como Freeman están metidos en proyectos de cine de gran envergadura. Así que toca ser pacientes!

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