26 mar. 2013

Roma, ciudad abierta

Siempre he tenido interés por ver películas "clásicas", en blanco y negro. Uno de mis puntos "débiles" es el cine italiano, del que sólo he visto (de momento) Novecento y El Gatopardo. Así que decidí empezar a remediar esto en 2013, viendo Roma, ciudad abierta de Roberto Rossellini.


Resumen: Situada en la ciudad de Roma en 1944, la película empieza el día antes de la boda de Pina (Anna Magnani), una joven viuda madre de un niño,  y Francesco (Francesco Grandjacquet), un miembro de la resistencia italiana. Este día, Pina recibe la visita de Giorgio Manfredi (Marcello Pagliero), uno de los jefes de la junta militar del movimiento de liberación italiano, y amigo de su prometido. Deberán ocultarle y pronto se encontrarán con la Gestapo y las SS en sus talones, lo que traerá catastróficas consecuencias. En efecto, delante de la inminente llegada de las tropas aliadas, los nazis y los fascistas quieren acabar a toda costa con los "traidores". 

Marcello Pagliero y Maria Michi
Opinión: Esta película es del año 1945, así que, antes de ver la película, hay que tener en cuenta esto. Supongo que es difícil acostumbrarse a las películas en blanco y negro de aquella época, tienen un ritmo distinto. Pero es como leer "clásicos", con la práctica uno se acostumbra y acaba disfrutandolos igual, o más. 
El ritmo y la tensión dramática de la película van in crescendo. Los primeros cuarenta-y-cinco minutos son bastante ligeros, quizás los más difíciles de 'aguantar' de la película, en los que incluso hay algún chiste o momento de humor con bastante gracia. El director presenta el día a día de una familia pobre italiana durante la ocupación nazi. Hay el toque de queda, la falta de comida y los consecuentes asaltos a la panadería, el paro, etc. Pero todo sigue siendo muy "italiano", con las peleas domésticas, la presencia de la Iglesia, grandes gesticulaciones y dramatismo. Se presentan también los personajes y, a la descripción que he hecho arriba, añado al padre Agostino (Nando Bruno), que se encarga de los niños del barrio y es también miembro de la resistencia, y Marina (Maria Michi), una joven del mundo del espectáculo que está enamorada de Manfredi. 
Pero en el día de la boda entre Pina y Francesco algo trágico ocurre y, a partir de ese momento, la película es cada vez más dura. ¿Cómo describir la potencia emocional de ésta película sin desvelar datos importantes de la trama? Sólo decir que me gustó mucho que no presentaran a los hombres de la resistencia – porque, desgraciadamente, a las mujeres no se les permitía ese rol, como bien lo cuestiona una niña en la película – como héroes o mártires, si no como a personas humanas, con sus defectos, sus dudas y sus miedos. Como dice Agostino "Morir bien es fácil, vivir bien es lo difícil". Son personajes que cometen errores, que a veces están cegados por sus emociones, pero que creen en algo e intentarán superar sus defectos para poder liberar Italia. 
Hay algunas escenas bastante duras, y no en el sentido de las que solemos ver en la películas de hoy en día. Casi no hay sangre, hay escasa violencia, pero hay algo peor. Por una parte, el guión y las escenas dejan que el espectador comprenda perfectamente lo que está pasando, las torturas a las que se está sometiendo al personaje, pero sólo dejándole entrever lo mínimo necesario para que ya se imagine lo peor. Por otra parte, esto se acentúa por la presencia de los personajes de la Gestapo y de las SS. Son personajes totalmente despreciables, ajenos al dolor humano, tan insensibles y tan llenos de su propia susodicha superioridad que miran sin inmutarse y permiten las peores cosas. Pero no son todos un estereotipo del "malo", en absoluto. Hay personajes retorcidos, y luego hay personajes que parecen ser más tolerantes, que comprenden el horror que están cometiendo, pero que a la hora de la verdad ejecutan las órdenes sin una sombra de duda.
Los actores son muy buenos y sólo puedo quejarme de que, al tratarse de una película con casi setenta años, la calidad del sonido y de la imagen es un poco defectuoso pero que, en ningún momento, puede disminuir el impacto emocional de algunas escenas. En especial las del día de la boda y la escena final dan escalofríos por su brutalidad. 

En conclusión, recomiendo esta película a los amantes del cine, es un clásico imprescindible que cuenta una historia que, seguramente, fue muy común en esos días, pero no por eso pierde su capacidad de conmocionar a los espectadores. Sin duda, vale mucho la pena.

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