20 feb. 2013

Notre-Dame de París de Victor Hugo


El día 5 de enero tomé parte en el Readathon – una maratón de lectura – organizado por The Classics Club, un grupo de lectores que quieren leer y descubrir clásicos. Ése día me propuse leer Notre-Dame de París de Victor Hugo, cosa que (por increíble que parezca) conseguí. Ya hice un post resumiendo mis impresiones a lo largo del día, pero creo que un clásico como este también se merece su propia reseña.

Resumen: Situada en el París del siglo XV, Notre-Dame de París narra el encuentro entre varios personajes, y cómo la vida de estos cambiará drásticamente a partir de este momento. De hecho, el personaje clave será Esmeralda, una joven de dieciséis años, una gitana proveniente de España – aunque todos la llaman "egipcia". Cuando Pierre Gringoire, una especie de filósofo-escritor, la sigue por las calles de París, su destino se unirá al de Phoebus, un capitán de la guardia francesa, Claude Frollo, un miembro de la Iglesia, que habita Notre-Dame, y Cuasimodo, un hombre deforme, secuaz de Frollo.

Opinión: Creo que todo el mundo en algún momento de su infancia (o en la edad adulta, estando al cargo de niños) ha visto la adaptación de Disney de ésta novela, intitulada El Jorobado de Notre-Dame. Pues bien, poco tiene que ver. Sí, están Cuasimodo, Esmeralda, el malvado religioso, e incluso la simpática cabra; pero las relaciones entre ellos y la naturaleza de los personajes es bastante distinta. Pero comentaré esto más adelante.
Primero, el ritmo de la novela es muy lento. El autor se toma muchas molestias para introducir al lector en la época en la que se encuentra, empezando el libro con una escena costumbrista, y con una descripción extremadamente detallada de los lugares. Además, a Victor Hugo le gusta irse por las ramas, empezar a contar historias de aquellos tiempos, o de épocas anteriores, o de épocas posteriores – en fin, le gusta explayarse (pero bueno, es el escritor, puede hacer lo que quiera). Hay algunos de sus 'discursos' que son bastante interesantes, en los que él escritor habla de cómo eran aquellos tiempos, como han cambiado las formas de comunicación o de socialización entre personas y, especialmente, el impacto que tuvo la imprenta en el mundo, y en especial en la arquitectura. Así pues el autor revela ser todo un pensador, todo un ente dado a la reflexión y trasponiendo dichos pensamientos a papel de una forma bastante clara.
Eso sí, a veces estas se tornaban de un estilo demasiado didáctico para mi gusto – podría enunciar sus ideas de una forma más breve, o incluso más amena y natural a través de las palabras de sus personajes. Éste estilo "didáctico" se parece un poco al tono que emplea el narrador – el mismo autor – a lo largo de toda la novela, dirigiéndose directamente al lector con frases del estilo "quizás el lector recuerde" o "el lector habrá seguramente percibido", muy propias de ésta época. A veces estos capítulos suelen exasperar un poco porque se sitúan justo en medio de la acción, en algún momento interesante, que se corta de pronto. Por ejemplo, están a punto de asaltar Notre-Dame y de pronto nos encontramos en los aposentos del rey (que nunca antes había aparecido) y durante unas veinte o treinta páginas somos testigos de una conversación que poco tiene que ver con nada, pero que da un poco de contexto histórico. Aunque normalmente este tipo de cosas me encantan, en este caso se me hicieron algo pesadas, por el nivel no sólo de detalle, si no que tampoco muestran nada interesante. No sé como explicarlo, sólo que me aburrió un poco leerlo.
Hay que decir que ésta es una de las primera novelas escritas (y publicadas) por Hugo y, sin duda, la más larga de todas hasta la fecha. Salió en 1831, cuando él apenas tenía 29 años. Doy este detalle porque se nota mucho la diferencia entre este libro y El Noveinta-y-Tres, que publicó cuarenta-y-tres años más tarde. Victor Hugo fue un autor perteneciente al Romanticismo a lo largo de toda su vida, pero se nota mucho más la influencia de los autores de la época en ésta novela. Los personajes (un tenebroso cura, una joven virtuosa y gitana, etc) y el escenario (una catedral) recuerdan mucho a la novela gótica de finales del XVIII y principios del XIX que muchos románticos adoptaron.
En lo que se refiere a los personajes… la verdad es que ninguno me cae bien y, de todas formas, ninguno me parece muy complejo, a excepción de Claude Frollo. 
Esmeralda es una muchacha que se enamora de primeras y su pasión la ciega por completo, no dejándole ver el canalla que realmente es Pheobus, que no tiene intención de casarse con ella, que no la ama y que sólo quiere acostarse con ella. Cuasimodo es un personaje a quién tampoco se le da mucha importancia – relativa a lo que yo, al menos, esperaba. Debido a la vida que ha llevado hasta ahora, a la crueldad de los demás hombres que se han reído de él (y cosas peores), es, se supone, alguien malvado. Pero un acto de caridad de Esmeralda sirve para que, de pronto, se convierta en alguien "bueno", o al menos el más leal y desinteresado amigo de la muchacha. Claude Frollo es un monje atormentado, que practica la alquimia (detalle que el autor subraya pero que tampoco parece tener mucha importancia en la trama) y que, al ver a la dulce Esmeralda, enloquece de pasión y desde ese momento sólo quiere estar con ella. 
La trama es entretenida, cuando el autor no se va por otros derroteros, y cada vez tengo la impresión de que éste hubiese sido muy feliz naciendo en una época en la que extiese el cine (ya fue un prolífico escritor de obras de teatro). Se nota cuánto tiempo se ha tomado para pensar en las escenas, cómo pasaría todo, como se moverían las masas de personas – esto se ve claramente en escenas de acción –, todo un aparato descriptivo gigantesco, pero que a veces es un poco difícil para la imaginación del lector (y para su paciencia). Debo decir que además la trama es algo previsible en algunos puntos. Eso sí, su desenlace difiere bastante del de Disney.

En conclusión, Notre-Dame de París no es un libro que me haya gustado especialmente, aunque hayan habido momentos en los que me lo he pasado realmente bien. Es una novela larga – mi edición tenía casi seiscientas páginas – pero que entretiene, si se tiene paciencia para aguantar los pasajes más pesados.

2 comentarios:

  1. Hola, me gustó tu entrada, solo quería hacer un comentario, en relación a lo que comentaste del rey de Francia de la época en que transcurre la novela que era LUIS XI, SI APARECE en un capítulo previo. Checate la novela de nuevo, aparece en un capítulo con Claudio Frollo cuando lo va a visitar a su celda en la catedral.

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  2. Hola, me gustó tu entrada, solo quería hacer un comentario, en relación a lo que comentaste del rey de Francia de la época en que transcurre la novela que era LUIS XI, SI APARECE en un capítulo previo. Checate la novela de nuevo, aparece en un capítulo con Claudio Frollo cuando lo va a visitar a su celda en la catedral.

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