8 sept. 2013

El ocupante de Sarah Waters


Hace unos meses un amigo me regaló éste libro, The Little Stranger, que entró en la 'shortlist' del premio Booker de 2009 (que ganó Wolf Hall de Hilary Mantel). Nunca antes había oído hablar de Sarah Waters, la autora, así que me alegré de poder conocer a otra escritora británica.

Situada unos años después de la Segunda Guerra Mundial, en un pequeño pueblo de Warwickshire, la historia viene de las memorias de el doctor Faraday, que relata los hechos que le ocurrieron hace unos tres años. Un día, por casualidad, es llamado a Hundreds Hall para atender a un malestar de la
criada, Betty. En ésa mansión trabajó su madre hace muchos años y, cuando él era niño, pudo ver a sus habitantes, los Ayres, en una época de esplendor. Sin embargo, ahora, Hundreds se cae a pedazos y la familia se ha visto obligada a cerrar casi todas las habitaciones y vender gran parte de los terrenos. Así conoce de nuevo a la señora Ayres y a sus dos hijos: Caroline – una joven solterona poco agraciada pero vivaz – y Roderick – un joven mermado y herido durante la Segunda Guerra Mundial. De este fugaz encuentro se irá tejiendo poco a poco una relación entre el doctor y ésta noble familia venida a menos, e irá ahondando en su historia. 
Primero de todo quiero dejar claro que ésta novela no pertenece estrictamente a la ficción histórica aunque la trama se sitúe hace sesenta años. A lo largo de la novela hay detalles que relacionan la acción con lo que está ocurriendo en el mundo – por ejemplo, varias veces la familia Ayres culpa al gobierno laborista de sus desgracias o mencionan las leyes que facilita a los nuevos ricos o a la municipalidad comprar sus terrenos. Pero principalmente se trata de la relación del protagonista – del cuál nunca sabemos el nombre de pila – y la familia, y, sobretodo, la casa, que cobra vida.
Sin querer desvelar nada, ya advierto de que en los Hundreds irán ocurriendo cosas cada vez más misteriosas y menos explicables a través de la lógica, ¿quién estará detrás de ello? 
El ambiente está muy bien conseguido, al igual que Faraday, el lector se va empapando de la atmósfera deprimente y lúgubre que está presente en la casa y cómo también va tomando poder sobre los personajes, conduciéndoles hacia la locura. Waters sabe muy bien como utilizar el lenguaje para lograr un ambiente asfixiante, que sientas que alguien te está observando, sobresaltarte en cualquier momento, y sin usar puntos de exclamación, gritos, sangre... nada sensacionalista, si no una creciente sensación de pánico. 
Aunque a todo el mundo le gusta tener escalofríos de vez en cuando, leer un libro con avidez y con una extraña sensación en el estómago, la parte del 'misterio' de la casa no fue lo que más me entusiasmó de la novela (no suelo leer libros de éste género). 
En particular me gustaron los dos personajes protagonistas: el doctor Faraday y Caroline Ayres. Caroline tiene casi los treinta y ha aceptado su suerte: no se casará nunca y cuidará de su madre y de su hermano para siempre. Por eso es mucho más 'libre' a la hora de hacer o decir lo que le apetezca, tiene muchísimo carácter, es pragmática y no quiere que se la trata como una víctima o con condescendencia. 
Luego está Faraday, el más interesante de todos. Él visitó Hundreds antes de que nacieran los hijos y lo vio en todo su esplendor, su madre trabajaba allí. Viniendo de una familia pobre, siente cierta aversión hacia los Ayres, es casi natural. No porque sean ricos en sí, si no porque en Inglaterra si no tienes cierto acento, si no sabes llevar cierta ropa, o haber leído ciertas cosas, saber modales y etiqueta, por muchos estudios que tengas no vas a ir a ninguna parte. Y eso es lo que constantemente es una fuente de frustración y de inseguridad por parte del doctor. Lo genial es que este sentimiento que se palpa desde el principio de la historia, va evolucionando poco a poco, teniendo distintas (e insospechadas ramificaciones) cuando entra en contacto con ésta familia, y una casa que siempre le ha fascinado. 
El resto de personajes de la familia también tienen su qué, Roderick intenta débilmente no sucumbir ante las responsabilidades de ser cabeza de familia, y su madre opta por refugiarse en la nostalgia del pasado ante un presente aterrador.

En fin, a mí me ha parecido una novela entretenida, muy bien escrita, y sin duda la recomiendo a aquellos que disfruten con el suspense, la intriga, y un toque sobrenatural. Algo que también me ha gustado es que, en ningún momento, la autora ha optado por una explicación racional o por admitir que hay algo 'más allá', lo que no hace más que aumentar el malestar del lector, la duda es lo peor de todo. Además, si os gustó Rebecca de Daphne du Maurier o Retorno a Brideshead de Evelyn Waugh, le daría una ojeada a éste libro.

5 comentarios:

  1. A mí también me recordó un poco a Rebecca.

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  2. A mí me pareció tan tordo que no recordaba ni de qué va o__o

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  3. Lo tengo en la lista de pendientes y eso que me lo regalaron hace dos años ya... tendré que ponerme con él de una vez por todas. Por cierto, de Waters ya he leído Fingersmith que me gustó bastante a pesar de que la tercera parte decae un poco.
    Un beso.

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  4. lo apunto para mi lista...debo decir que no conocía la autora. ¡Gracias!

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  5. Me gustaron muchísimo los dos libros que pones de referencia, así que me lo apunto sin duda!!!

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