22 nov 2013

La mujer comestible de Margaret Atwood


El año pasado descubrí a Margaret Atwood gracias a El cuento de la criada y, desde entonces, ningún libro suyo te. Eso sí, todos ellos eran de ciencia ficción – o, como El Asesino Ciego tenían pinceladas propias del género –, en cambio La mujer comestible es 'realista'. Además, se trata de la primera novela de la autora. 
Pero no quiero olvidarme de lo más importante de todo, muchísimas gracias a Polly de Pluma, espada, y varita que me regaló tu ejemplar. Una de las razones por las que siempre preferiré los libros de papel es porque son contenedores de recuerdos, y no puedo expresar con palabras la ilusión que me hizo recibir ésta novela. 


Resumen: Marian MacAlpin es una joven licenciada que, a finales de la década de 1960, sólo logra encontrar trabajo en una empresa que se dedica a realizar investigaciones de mercado, es decir, encuestas. Vive en un diminuto apartamento con una de sus compañeras de universidad, la excéntrica Ainsley, en una casa propiedad de una mujer muy puritana y su sobreprotegida hija. 

Opinión: La novela está dividida en tres partes, cada una marcando un punto clave en la vida y el desarrollo psicológico de Marian. Empieza con una introducción a su día a día, desde la falta de estímulos de su trabajo hasta su relación con su novio, Peter. Se trata de un hombre que, en
principio, está orgulloso de su soltería, como otra forma de demostrar su masculinidad. Pero rápidamente se va quedando sólo cuando sus amigos son 'atrapados' por una mujer. Entre esto y la llamada crisis de los treinta, Peter le propone matrimonio a Marian, que casi otorga el sí por su silencio. En más o menos el mismo momento conoce a Duncan, un estudiante de licenciatura de filología de último curso, que es alguien completamente opuesto a su novio. 
Y no, no es lo que estáis pensando, no es una bonita historia de amor sobre cómo Marian y Duncan acaban juntos, porque su novio es un machista insufrible. No, aunque lo de su novio es cierto, La mujer comestible es un tremendo trabajo por entrar en lo más íntimo de una persona, en su forma de ser, y más aún, en su subconsciente y cómo lo que ocurre a su alrededor y los dogmas impuestos por la sociedad – de los que ni ella misma es consciente a veces. La novela trata de cómo Marian, poco a poco, va renunciando a partes de su personalidad para acomodarse a su nuevo rol: el de esposa y ama de hogar. Pero inconscientemente ella sabe que esto está mal y su cuerpo va a manifestarse en extrañas circunstancias y formas cuando menos se lo espera. Por ejemplo, poco a poco se va a ver incapaz de ingerir ciertos alimentos. 
Aunque Marian sea el personaje principal de la novela y el foco a través del cuál se cuenta toda la historia, también conocemos bastante a fondo a Peter, Ainsley y Duncan. Hay muchos otros, como las 'vírgenes' de la oficina de Marian o su amigo Len, a quién sólo le gustas las chicas muy jóvenes. No quiero estropearos el gusto de leer estos personajes, pero quiero hablaros de Ainsley y Duncan. Ainsley se quiere alejar del estereotipo de mujer-florero de la época, y decide tomar el control de su cuerpo mediante una radical decisión, especialmente en aquellos años: tener un hijo ella sola, contando con un hombre sólo para la primera etapa. Pero eso no implica necesariamente que sea una mujer moderna, independiente, también está plagada de prejuicios de los que no puede librarse – por ejemplo, que si su hijo cree sin una figura paterna se 'convertirá' en homosexual. Tanto ella como Duncan no son personajes que me 'caigan bien', aunque sean un agradable contraste respecto a Peter, que me provoca urticaria. Por su lado Duncan es como la antítesis del 'macho' que se suponía que debía ser el hombre. Es delgaducho, evita cualquier contacto con la realidad, pero también necesita que alguien cuide de él y, al menos en mi opinión, me parece bastante egocéntrico, o al menos con poca empatía hacia el resto de los seres humanos. Sin embargo su 'química' con Marian es especial. A veces he llegado a pensar que Atwood se lo sacaba de la manga para hacer de detonador, para sacudir un poco a su aturdida protagonista. 

En conclusión, La mujer comestible me ha parecido una excelente primera novela, que ya inaugura el tono de Atwood, con una prosa delicada pero que a la vez tiene este punto incómodo que te hace plantearte muchas cosas. Además, se trata de una extraordinaria novela psicológica que nos recuerda con una buena dosis de realidad cómo eran las cosas hace tan sólo cuarenta años. 

4 comentarios:

  1. Es curioso, si alguien me hubiera preguntado por mis sensaciones cuando leí por primera vez a Margaret Atwood habría dicho: me he sentido incomoda. Me ha llamado la atención que tú hables también de ese "punto incómodo". Es una autora que hay que leer, desde luego. Y que yo tengo que releer.

    Saludos!

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    1. Yo también me sentí incomoda en algunas ocasiones, pero en definitiva me encanto este libro y en un principio adoraba a Ainsley pero conforme fui llegando a la segunda parte se me alejo bastante de ese concepto tan independiente en el que Marian la tenia

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    2. Supongo que es una cuestión de percepción. Como varón, los escritos de Atwood no me hacen sentir nada incómodo. Al contrario, me parecen muy personales y familiares. Lo comento porque hace poco leí “Niñas malas, mujeres perversas”, una antología de cuentos escritos íntegramente por mujeres. Y esos sí que me hicieron sentir incómodo, incluso, me hicieron sentir un poco de pena ajena.

      Observando la obra de Atwood, no me parece que sea feminista. Más bien, me parece que su agudeza de observación va más hacia la naturaleza humana, la cual no sabe de género o preferencia sexuales, pues ella está por encima de eso. Es una mujer muy lucida, y esa misma lucidez la vuelve sarcástica y condescendiente, cosa que particularmente me encanta.

      Me recuerda un poco a Lois Lowry, otra mujer con características similares, aunque más enfocada a un público, digamos, más infantil.

      Esta novela, no solo me sorprendió por su actualidad, a pesar del momento en que fue escrita, sino a demás por lo acertado de los personajes masculinos. Aunque estás en todo tu derecho de sentir que el personaje de Petter es insufrible, de igual forma me parece un poco injusto, considerando que, así como Marian, es víctima de la sociedad que lo rodea. Además, es desconsiderada la actitud de Marian al tratarlo con indiferencia y luego botarlo; ya que, dentro de lo que cabe, él siempre se mostró atento.

      Uno de los temas recurrentes de Atwood es la frivolidad de las actitudes humanas. Esa quimera del independentismo y la individualidad. En este caso, por su misma actitud, Marian termina sola.

      Una de sus novelas más actuales, “Por último, el corazón”, vuelve a retomar el tema de la frivolidad de la independencia y la individualidad, propias de movimientos como los son el feminismo (aunque no exclusiva del mismo), en contraste con la necesidad humana del amor de una pareja (aunque esa pareja sea compuesta por una mujer y un muñeco de felpa). La crítica que hace es dura, cruel, realista e ingeniosa, que no puede más que conmoverte y hacerte pensar.

      Saludos.

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  2. No sé, eso de que una lectura te haga sentir incomoda no me gusta mucho, aunque todo depende del momento en que se afronten las lecturas, por eso me la apunto igualmente. Besos.

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