16 ago. 2013

New York, New York (3)

Vista del distrito financiero de NY desde Governor's Island, una isla donde no están permitidos los coches y dónde básicamente hay sólo hay un puñado de casas y grandes praderas dónde hacer picnics e ir en bici. 
No me puedo creer que mañana ya sea mi último día en Nueva York... Volver a España significa empezar a pensar en el trabajo de fin de grado, en la proximidad de cuarto curso (qué rápido se acostumbra una a no tener responsabilidades)... no, realmente preferiría quedarme aquí comiendo bagels.
Central Park
Estos últimos días han sido bastante tranquilitos habiendo visto ya todos los museos y visitado las principales atracciones turísticas. Bueno, de hecho, no he ido a la estatua de la Libertad ni he subido a lo alto del Empire State Building ni nada por el estilo, no les veo interés. Tampoco he ido a ninguna obra de Broadway. Por dos razones: 1) La temporada empieza en septiembre y ahora la mayoría de musicales son un poco pastelosos y casi no hay obras de teatro; 2) para las obras interesantes, los precios son exhorbitantes, lo más barato siendo $150 (unos €112). A lo que sí me hubiera gustado ir es a Shakespeare in the Park, una compañía de teatro representa una obra de Shakespeare (en este caso es Love Labour's Lost) en un teatro en medio de Central Park y la entrada es gratuita. Quizás porque me daba pereza perder cuatro o cinco horas por la mañana haciendo cola, o porque la obra tampoco me llamaba mucho la atención, pero lo he dejado pasar.
Quizás lo más 'turístico' que he hecho ha sido caminar a lo largo del puente de Brooklyn tras pasear por DUMBO – District under the Manhattan Bridge overpass. Se trata de una zona que hace pocos años que existe, es decir que es transitable. Es un lugar al borde del río Hudson, con una playita incluída (aunque yo no me bañaría en ese río nunca), ajardinado, con un parque de juegos y un carrusel para venir con los niños. Durante los fines de semana, al mediodía, también hay un mercadillo de comida al que (desgraciadamente) no he podido ir.
Puente de Brooklyn
También he ido a visitar los claustros europeos de la colección del Metropolitan que están dentro del parque Tryon, bastante arriba de Manhattan. Aunque siendo europea los claustros no sean una gran novedad para mí, es curioso ver cómo han, literalmente, trasladado piedra por piedra claustros e iglesias de distintos lugares y periodos y los han juntado cuál puzzle.
Luego lo que he hecho ha sido básicamente pasear. Creo que he hecho gran parte de la 5ª, 6ª, 7ª y 8ª Avenida y las Avenidas de Broadway y Lexinton. Es curioso ver cómo va cambiando el estilo de la calle y de los comercios a medida que subes Manhattan, desde un entorno que recuerda más a las ciudades europeas en Downton, pasando por las grandes sedes de empresa y tiendas carísimas en Midtown (en general no hay gran cosa de interés en esa área a parte de Times Square y los Museos), luego áreas más residenciales, y cómo eso se va convirtiendo en Harlem, un barrio mucho más pobre. Y si luego vas hacia el oeste vuelves de nuevo a un barrio rico, cerca del campus de la Universidad de Columbia.
El Luna Park en Coney Island 
Y mientras voy caminando creo que no ha habido día en el que no me haya encontrado un stand de libros de segunda mano... la mayoría de veces he resistido la tentación de ni siquiera mirar qué tienen. Estoy haciendo la maleta y, sorprendentemente, creo que me va a caber todo sin gran dificultad por lo que mañana aprovecharé para visitar una maravillosa tienda de té en Bleecker Street. Antes de hablar de mi odisea de compra de tés, tengo que dejar claro que Bleecker es sin duda mi calle favorita de Nueva York. Está llena de cafés y bares en las que actúan músicos cada noche, hay librerías pequeñas y acogedoras, coloridas tiendas de ropa, restaurantes y tiendas de comida de todo tipo y para todos los bolsillos, y cada vez que paso por ahí veo algo nuevo.
Times Square
Al llegar a Nueva York tenía en mente comprar algo de té y durante mis caminatas he visto varias tiendas, que normalmente también sirven bebidas y pastelería, pero todas carísimas. Pensaba que, tras haber empezado una guerra con Inglaterra por los impuestos sobre el té, aquí los precios serían más modestos. Debo admitir que la variedad de tés – tanto en bolsas como en granel – es infinitamente mayor a la de España, pero aquí lo que no es Twinings se vende a un mínimo de $9 dólares por bolsita. Hay tiendas de té a granel muy fancy, con una gran variedad de sabores, pero que van desde 8 a 15 dólares... 50 gramos, es decir casi nada.
Sin embargo en Bleecker he encontrado una pequeña tienda dónde también venden café de todo el mundo, en la que los precios son ideales y sigue habiendo muchísima variedad. Mañana me acercaré a ver qué encuentro. Y siento toda la charla sobre el té, es mi otra pasión junto a los libros!
Oh, y en un par de días haré el IMM de Nueva York!

2 comentarios:

  1. Oohhh que envidia de la sana, disfruta de tu último día!
    Un beso!

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  2. ¡que preciosa manera de vacacionar! y si, los tes son carísimos.

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