4 abr. 2013

Lourdes de Émile Zola



Éste es el primer libro (de dos que me he propuesto leer) del 'reto' de Zoladdiction que tiene lugar durante el mes de Abril. De Émile Zola he reseñado Nana y La Fortuna de los Rougon, ambos forman parte de la saga de los Rougon-Macquart que sigue una familia –y sus múltiples ramas– durante más de treinta años, centrándose sobretodo en el Segundo Imperio (1852-1871). 
Pero me apetecía leer algo fuera de esta saga, así que me decidí por Lourdes, que forma parte de la trilogía de Las Tres Ciudades (las otras dos novelas transcurren en París y Roma).

Resumen: El libro transcurre a lo largo de las cinco jornadas del peregrinaje nacional a Lourdes a mitades de agosto. En ese momento centenares de trenes de toda Francia ponían rumbo hacia Lourdes llevando con ellos miles y miles de enfermos de todo tipo, que acudían al santuario con la esperanza de que la Virgen les curase de sus dolencias. De entre todos estos Zola escoge como protagonista a Pierre, un cura que ha perdido la fe y que acompaña a su amiga de la infancia, Marie, que desde hace diez años está paralítica y muy débil.

Opinión: En primer lugar decir que Zola no me ha decepcionado, éste libro es cien por cien suyo. Cuando supe que había escrito un libro sobre Lourdes sabía que, tal y como era él, ahí no habrían
Entrada de la Cueva a finales del siglo XIX (supongo)
milagros ni nada por el estilo si no la dura realidad, y eso es lo que te encuentras en la novela, y me encanta. 
Como siempre hay extensas descripciones de la ciudad, del ambiente, del paisaje, de la Cueva, a veces muy bellas, otras que te entran náuseas, otras que te abruman por su intensidad... Por ejemplo, la primera jornada – cada capítulo es una jornada – transcurre en su mayor parte en el tren desde París hasta Lourdes. Pierre viaja en tercera clase y allí todos los enfermos están apilotonados, algunos ya moribundos, y el agobio que transmite esa parte es brutal. Luego está la descripción de la Cueva, donde también se amontonan todos los enfermos –y, viva la higiene y la teoría de las bacterias, estos se bañanan todos en la misma agua – y se oyen los cánticos desesperados por un favor divino. Zola sabe transmitir con mucha fuerza el ambiente que se debía vivir allí. Hay muchas partes duras y crueles, que subrayan la total oposición entre lo que observa Pierre y lo que quieren ver los enfermos. 
Así que durante los tres días y medio que están en Lourdes Pierre presencia todas las cerimonias, desde los baños en la cuva, los cánticos, los supuestos exámenes médicos para dictaminar si ha habido un milagro o no, etc. Y se horroriza ante tanta hipocresía por parte de muchos de los que trabajan allí, desde los que sólo pretenden hacer negocio, hasta los médicos que prefieren dejar de un lado la ciencia.
De hecho, Pierre toma perspectiva y puede ver la evolución de distintos enfermos a lo largo de los cinco días, y cuán diferentes son los unos de los otros. Está Mme Vincent, una obrera que ha gastado todos sus ahorros y lo ha dejado todo para poder venir a Lourdes para que se cure su hijita, Mme Dieulafaye, una joven y rica gravemente enferma, y Sophie Couteau, una chica a la que supuestamente curó la Virgen hace un par de años, que va contando su historia repetidamente, como si fuese un papel de una obra de teatro. Todos ellos adoran a la Virgen y, desesperados por su dolor y sus ganas de vivir, creen lo que sea, hacen lo que sea. 
Pero también hay los que acompañan a los enfermos, y allí retrata la otra parte de la sociedad francesa. Lourdes es un punto de encuentro social, donde un empresario puede conseguir financiación para un proyecto o una joven puede esperar cazar a algún marido. Un ejemplo de esto puede ser el padre de Marie, que parece más preocupado por hacer negocios y contactos que en atender a su hija.
Y entre todos ellos – a parte de Pierre, que es un observador nato – un personaje da la nota como uno de los pocos lúcidos – quizás hasta el extremo–, el Comandante. Pero prefiero dejaros con la intriga y que lo descubráis por vosotros mismos si os decidís a leer el libro. 
Hay dos partes más que componen la novela. Una es la historia de Bernadette Soubiroux – la campesina que vio a la Virgen dieciocho veces – que, al igual que a Zola, fascina al protagon
ista. Yo no era muy familiar con su historia – aunque más o menos sabía por dónde iba la cosa – pero el autor la cuenta con pelos y detalles, con mucho realismo. No presenta a Bernadette ni como a una santa ni como a una loca que ve cosas que no existen, si no como un ser humano, con un pasado y un entorno que la hicieron como es, y que sufrió mucho a lo largo de su vida. A través de ella también se cuenta la historia de la ciudad, la última 'parte' de la novela. Desde las luchas en el seno de la Iglesia por controlar la Cueva – que da mucho dinero – y entre la ciudad vieja y la ciudad nueva – construida desde la aparición de la Virgen – que sólo vive para los 'turistas'. 
Y finalmente está Pierre, el personaje protagonista que no deja de dudar y replantearse las cosas a lo largo de los cinco días. Su estancia en Lourdes, en vez de salvarle de su crisis espiritual lo convierte al ateísimo y aún así siente más piedad por los enfermos que cualquier otro. Ve la desesperación de los humanos, su afán por agarrarse a la vida, por negarse a comprender que la naturaleza es injusta, si no que hay un poder sobrehumano que les puede curar y dar la vida (no quieren ir al cielo, si no quedarse siempre en la tierra), y cómo la Iglesia lleva tiempo sabiendo esto y querer sacar beneficio de ello. Zola era un fiel defensor de la ciencia, de la investigación, de seguir la razón y hacerse preguntas aunque el ser humano nunca pueda llegar a contestarlas todas, y eso es lo que defiende en la novela. 

Finalmente sólo me queda volver a decir que Lourdes me ha encantado, que he seguido con muchas ganas las vidas de sus personajes durante estos cinco días, que tan bien caracterizados están, y me ha gustado mucho la crítica de Zola al fenómeno de Lourdes. Como siempre, está muy bien escrito, y lo recomiendo a todo el mundo. Realmente no creo que pueda ofender a los creyentes ya que tampoco critíca a la religión en sí – bueno, un poco – si no como la Iglesia se aprovecha del sufrimiento humano, en vez de apiadarse de ellos. 

5 comentarios:

  1. Teresa me ha encantado tu post! No tenía ni idea de que Zola había escrito también sobre Lourdes! Que hombre tan increíble, ¿habrá algún tema de su tiempo que no haya abordado? Me has dejado con muchísimas ganas de leerlo y más si cabe por que mi visita a Lourdes no me dejo muy buen sabor de boca y me muero de ganas de saber que escribe sobre ella el buen Emile :)
    Un besito!

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    1. Pues sabiendo que te gusta Zola y que has estado en Lourdes, seguro que te encanta!

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  2. En mi ruta de los castillos cátaros por el su de Francia y aproveché para acercarme a Lourdes. Mercadeo y más mercadeo. Seguro que coincido con el punto de vista de Zola.
    Besos,

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    1. Uuh, ruta por castillos cátaros, ¡qué buena pinta! Yo nunca he estado en Lourdes y, tras leer el libro, me ha entrado curiosidad por saber cómo debe ser ahora.

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  3. I haven't read any of the Three Cities trilogy, but someday I'd get there!

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