6 sept. 2010

Fahrenheit 451


Habiendo leído Un mundo feliz, 1984 y We, lo evidente era acabar la serie de novelas de ciencia-ficción con este tipo de temática, leyendo Fahrenheit 451 de Ray Bradbury.


Sinopsis: En un futuro no muy lejano, Montag es un bombero en la ciudad. Sin embargo, en esta época los bomberos no se dedican a apagar fuegos, si no a provocarlos. Su principal objetivo es localizar a personas que posean libros y quemarlos, puesto que están prohibidos. Montag comparte su vida con su mujer, que no desea hijos y se pasa la mayor parte del tiempo en frente del televisor. Un día, Montag conoce a la hija de sus nuevos vecinos, Clarisse, quien le hace ver que es infeliz. Esto le hará a plantearse a Montag el sentido de su existencia y del sistema en el que vive.

Opinión:
Este libro se distingue de los previamente citados que están básicamente inspirados por We. En cambio, este aporta novedades al género. Ya no se trata de un estado totalitario que oprime al individuo, en absoluto. En una sociedad aparentemente democrática, las personas se han encerrado en la sociedad de consumo y el televisor (que lo facilita todo), negándose a pensar y teniendo escasas relaciones con otro ser vivo.
La trama está muy bien desarrollada. La novela, por algún motivo, engancha. El lector siente la misma sensación que Montag al sostener un libro en sus manos. Uno siente el miedo de Montag hacia ese temible Sabueso. Y sobretodo, si se trata de alguien que aprecia la literatura. ¿Quién se podría imaginar un mundo sin libros?
El mundo de Fahrenheit 451 está construido a partir de detalles de los pensamientos de los personajes y de diálogos (que suelen ser escasos) entre ellos. No es como en los demás libros del género en que hay páginas y páginas de descripción informativa para que el lector se haga una idea de qué tipo de mundo se trata. En esta novela sabemos que se encuentran en un sistema democrático porque la mujer de Montag habla de las elecciones. Y quizás empleando este método, el mundo se hace más real. Además, este mundo, aunque situado en el futuro, es mucho más próximo al nuestro que en los demás libros. No hay incubadoras para niños, ni sistemas de clase de alfa a delta, ni grandes máquinas ni ministerios: sólo perros mecánicos y pantallas de televisor gigantes... resulta extrañamente familiar, ¿verdad?
A parte, la evolución psicológica de Montag a lo largo del libro es muy interesante. Sobretodo en las primeras páginas, dónde parece ser más un robot que no se plantea nada y se limita a seguir con su rutina. La narración de la novela también cambia a su paso, siendo más compleja.
Además, es un libro muy ameno de leer, bastante corto, sin la densidad de Un mundo feliz o 1984 y no por ello con un mensaje menos contundente. Puesto que el mensaje que nos deja Fahrenheit 451 es que uno no debe ceder ante la facilidad de sentarse ante un televisor y simplemente y pasivamente mirar. La lectura ofrece tantas más posibilidades que la televisión... Por que ante todo este libro es una oda a la literatura, que debe ser preservada0.

En conclusión, Fahrenheit 451 fue un libro que me gustó mucho y que, de este género, es mi favorito junto a 1984. Lo aprecio no sólo por su originalidad sino también por su crítica y por el personaje de Montag. Realmente lo recomiendo a cualquiera puesto que también se trata de una lectura muy entretenida. También existe la adaptación cinematográfica del libro, aunque me temo que es poco fiel.

1 comentario:

  1. A mi la peli me encanto! Esa estetica rarilla futurista es muy chula, y me encanta el estilo de 1984 de futuro podrido. Besos!

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