6 dic. 2012

El hombre de propiedad de John Galsworthy


La verdad es que ya ni me acuerdo como llegué a conocer a John Galsworthy – un escritor inglés ganador del premio Nobel – y su Crónicas de los Forsyte, que consta de tres volúmenes, y cada uno se subdivide en tres novelas. No me decidí a leer el libro que comprende el primer volumen entero, La Saga de los Forsyte, y empecé con la primera parte, intitulada El hombre de propiedad (o El propietario, es difícil traducir éste título).

Ésta transcurre a finales del siglo XIX y empieza con la fiesta de compromiso de June Forsyte, nieta de Old Jolyon, con Philip Bosinney – un joven arquitecto sin mucho dinero. A ésta fiesta asiste casi la totalidad de la familia Forsyte  de casi cincuenta miembros, y sí, el autor les nombre a todos y se detiene en cada uno para examinar su físico y carácter. Con un comienzo así yo ya tuve miedo por mi cerebro y una posible sobrecarga de información, por lo que busqué un árbol genealógico de la familia que me ayudó en el primer momento a no perderme en ese sinfín de nombres con igual apellido. Pero, como que al fin y al cabo los protagonistas no pasan de cinco o seis, acabas recordando la mayoría de nombres y relaciones. En efecto, la trama de este libro gira alrededor de dos hermanos, Old Jolyon y Swithin, y sus respectivas ramas de la familia. Por una parte, Jolyon siente la necesidad de volver a ver a su único hijo, Jolyon (sí, tienen el mismo nombre, por eso ponen el 'Old' o 'Young' delante), a quién tuvo que 'repudiar' ya que se fugó con la institutriz de su hija (June) hace quince años. Hay algo que, a parte de los lazos familiares, une a ambos hermanos. Uno de los hijos de Swithin, Soames, está casado con Irene, una bellísima mujer, pero su matrimonio no funciona bien. Y todo empezará a torcerse cuando Soames le encargue al prometido de June, Bosenney, construirle una casa de campo y  éste e Irene empiezen a verse más de lo socialmente aceptable. 
La trama se mueve entre, básicamente, estos seis personajes. Pero Galsworthy sólo nos da el punto de vista de los personajes que son 'Forsyte', es decir los dos Jolyon, Swithin, Soames y June. Es algo curioso porque, debido a esto, es bastante complicado llegar a entender las acciones de los personajes que se encuentran fuera de la familia, especialmente en el caso de Irene, cuyos pensamientos, sentimientos y acciones siguen siendo tan misterio para Soames como para mí. Esto quizás refuerza la tésis del autor de que los Forsytes son incapaces de comprender a las personas diferentes a ellos, en el sentido de que no se mueven por los mismos motivos, incentivos, que ellos. En efecto, a lo largo de la novela se nos presenta un tipo de persona, un 'Forsyte' como dice Young Jolyon, pero que es aplicable a muchas otras personas, como 'un hombre de propiedad'. ¿Pero qué es un hombre de propiedad? Eso es precisamente lo que intenta explicarnos el autor en ésta primera entrega. Un hombre de propiedad es alguien, por encima de todo prágmatico, que sigue las reglas establecidas por la sociedad por miedo al escándalo y al 'desorden', pero que de 'puertas para adentro' poco importa lo que ocurra. Es una persona –porque también puede ser mujer – que se precupa por la propiedad – en el sentido literal del término de poseer tierras, casas, objetos, e incluso personas–, el 'tener' las cosas como muestra de riqueza y de posición social. Como he dicho antes, esto no es sólo aplicable a los Forsytes o a la clase alta, si no a muchos individuos de la novela (y por tanto de la sociedad de la época). Creo que Galsworthy está retratando a un prototipo de personalidad característica nacida de la nueva sociedad capitalista. Pero El hombre de propriedad es sobretodo un retrato de la alta burguesía. El estilo del escritor me ha encantado, tiene el punto justo – quizás este punto tan característicamente inglés – de crítica mordaz que lleva una sonrisa a los labios del lector, sin llegar a la parodia. A través de sus pensamientos el autor ridiculiza abiertamiente sus costumbres, las reglas de etiqueta absurdas, y sus ridículas obsesiones. Pero todo esto dentro de lo razonable ya que poco a poco una le coge cariño a los personajes a pesar de sus defectos, sus visicitudes y sufrimientos –a pesar de el tono a veces no muy inocente del escritor – no nos parecen lejanos ni poco reales.

En conclusión, este libro me ha gustado, sin más. Me he divertido con algunas partes y hay un par de personajes que han conseguido despertar mi curiosidad lo suficiente como para querer leer las siguientes entregas de la saga. Lo recomendaría sobretodos a los interesados en ésa época. La novela no es especialmente pesada y te lo pasas bien con el retrato de ésta familia hecho por Galsworthy.

4 comentarios:

  1. De época e inglés, irresistible para mí, me apunto al autor y lo busco, me da que me va a gustar. besos
    Te he dejado un meme en mi blog, sé que no te gustan pero te ha tocado jajajaj

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    1. ¡Seguro que te gusta! En fin, no se ha convertido en uno de mis autores favoritos, pero sin duda pasé un buen rato leyendo la novela y seguiré con el resto de la saga Forsyte :)

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  2. Me llama la atencion! los libros ingleses siempre estan en mi lista ;)

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  3. Tengo muchas ganas de leer algo de este escritor y además las sagas me suelen gustar. Así que en cuanto tenga oportunidad de tener alguno de sus libros en mis manos no lo voy a dejar escapar!

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