24 abr. 2015

Sant Jordi '15: El año en que compré compulsivamente


Si creéis que sólo me compré estos libros, estáis muy equivocados.

Hace poco fue Semana Santa y por aquél entonces yo contemplaba orgullosa mi estantería vacía, preparada para sacarle brillo al Kindle que me regalaron por Navidad. Pero algo superior a mí tomó el control e hizo que en pocas semanas mi estantería de libros por leer vuelva a estar bien llena. 

Todo empezó en Semana Santa, que pasé en un pueblo al norte de Cataluña, peligrosamente cerca de Francia. Dada esta proximidad geográfica, y la excusa perfecta de querer hacer prácticas de conducción, fui un día a Perpignan. Una pequeña ciudad muy cuca, y hogar de tropecientas mil librerías. 
Además, desde hace unos días que iba gestando en mí la idea, o el reto, de finalizar la lectura de la saga de los Rougon-Macquart de Émile Zola antes de partir hacia los Estados Unidos a finales de Julio. Por si no me he repetido lo suficiente a lo largo de los años, ésta saga comprende veinte volúmenes en la que el autor se propone no sólo retratar (y criticar) a la sociedad del Segundo Imperio (1852-1870) si no también desarrollar sus teorías sobre la "herencia". Zola creía que habían ciertos componentes hereditarios en el carácter de las personas y que estos, junto al entorno en el que crecía el individuo, tenía un impacto significativo sobre su personalidad y su vida. Además, Zola fue el precursor del naturalismo (o, como yo lo llamo, la vertiente hardcore del realismo), por lo que sus novelas están extremadamente bien documentadas. 
Hace tiempo que leí mi primera novela de la serie, Germinal a los quince años, pero recuerdo que lo que más me echó para atrás en su momento fue que su prosa puede ser algo densa y muy descriptiva. Pero vale la pena, vale la pena porque sus escenas y sus personajes son memorables.

Siete de los veinte tomos de la Saga Rougon-Macquart

La cuestión es que entre una cosa y otra me acabé comprando todos los tomos que me faltaban para completar la saga: L'Assomoir, El Doctor Pascal, El Desastre, La Alegría de Vivir, La Obra, La Bestia Humana, y Una página de amor. En mi defensa, ya estoy en camino de leer el tercero de estos libros. No os asustéis por mi entusiasmo por el autor ni por la cantidad de libros que tiene. Todos los libros se pueden leer como uno sólo y sin orden alguno.

Allí también compré La obra en negro (L'Œvre au noir) de Marguerite Yourcenar. Hace unos años leí Memorias de Adriano, una novela histórica y filosófica en el que el emperador romano, ya cerca de la muerte, reflexiona sobre su vida. Descubrí que la autora tenía otra novela de ficción histórica, esta vez situada en el siglo XVII, y no pude resistirme a volver a disfrutar de su maravilloso estilo. 

De Marguerite en Marguerite llegamos a Marguerite Duras y su novela, El Dolor. Su obra más conocida es El Amante, pero no me llama demasiado el tema, y esta parece igual de deprimente.

Siguiendo con literatura francesa, tras una experiencia un tanto decepcionante con La Peste, no me he rendido que tanto me impresionó con El extranjero así que en breves leeré La caída y El Exilio y el Reino. Debo admitir que no tengo ni idea de lo que tratan, pero sus títulos me resultaron interesantes. 


Por si no fuera suficiente, me dije que, para celebrar que me voy a Columbia el año que viene, bien me podría auto-regalar dos libros que me hacían mucha ilusión. El primero es el último volumen de la trilogía MaddAddam de Margaret Atwood, una novela que transcurre pocas décadas más allá del presente, en el que una misteriosa enfermedad ha erradicado a casi toda la raza humana. Atwood utiliza este desastre para describir un futuro escalofriantemente posible y todas sus ramificaciones. 

Y el segundo es Number9dream de David Mitchell, quién seguramente es mi autor contemporáneo favorito. He leído todos y cada uno de los libros que ha escrito, incluyendo su nueva novela The Bone Clocks, salvo este. David Mitchell es un enamorado de Japón y su cultura, habiendo vivido muchos años allí. Este libro se sitúa en Japón y poco más sé de él, pero estoy muy segura de que me gustará. Por cada libro suyo que leo, más me gusta, y no sólo es debido a sus maravillosas historias, si no que todas las novelas componen una red, un universo en el que los personajes se cruzan en distintos momentos y lugares. 





Desde que supe de la existencia de Little Black Classics de Penguin que he querido hacerme con un par de ellos. En especial, han caído una colección de poemas de Emily Brontë y otra de Hafez, un poeta persa del siglo XV.








Llegó Sant Jordi (sí, todo esto fue antes del 23 de abril) y me propuse no comprar ni un sólo libro. Pero obviamente iba a pasar por Hibernian, la única y genial librería de segunda mano inglesa que hay en el barrio de Gracia. Allí me compré dos libros sobre la historia de Inglaterra. Desde que empecé a interesarme por este tema que supe de Alison Weir, una reputada historiadora y escritora. Innocent traitor, que no estaba en mi lista, pero why not, trata de la corta vida de Lady Jane Grey, una mujer que fue reina de Inglaterra durante escasos nueve días
El otro es sobre un periodo de la historia que, desde El Sol en Esplendor de Sharon Kay Penman, me ha capturado por completo: la guerra de las rosas. No conocía la novela, que de hecho forma parte también de una trilogía, pero estaba a un precio muy razonable y siempre va bien probar cosas nuevas.


En ese momento me dije, bueno, Teresa, ya te has comprado dos libros por Sant Jordi, has cumplido con la tradición. Pero ay de mí pasé al lado de un stand donde tenían The Buried Giant  de Kazuo Ishiguro, el escritor de Nunca me abandones y Lo que queda el día, y tuve que hacerme con él. Además, la portada es una preciosidad. Sé que se sitúa en un mundo fantástico, pero las buenas reseñas de Margaret Atwood y David Mitchell son suficientes como para picar mi curiosidad.
on tradición.
Y claro, luego vi El Testamento de María de Colm Tóibín, y recordé que es profesor en Columbia y me dije que mejor leer algo suyo por si me lo encuentro algún día por el campus. 
Justo al lado estaba La Soledad del Corredor de Fondo de Alan Sillitoe. Hace un año leí Sábado por la noche y domingo por la mañana, que me gustó mucho así que me lo compré. Admeás, me dije a mí misma, te has comprado libros bastante largos, por tu bien es mejor compensarlo con libros más cortitos, o nunca lograrás acabar el Reading Challenge de Goodreads este año. 
Y de perdidos al río vi una edición de The Wasteland de T. S. Eliot, que llevo años buscando, por cinco euros. Como os podéis imaginar también me lo llevé.


Conclusión, soy una persona muy lógica y racional a la hora de comprar libros y os aplaudo si habéis conseguido terminar este post!
¿Vosotros qué habéis comprado por Sant Jordi? Yo me he apartado bastante de las novedades y los best-sellers, pero,  ¿me recomendáis alguna novedad de esta primavera?

16 abr. 2015

Novedades


Hola a todos,

Como dije en su momento, este curso estoy más atareada que nunca, pero todo tiene sus frutos. Oficialmente, ya puedo decir que el año que viene me iré a cursar los estudios de Doctorado en la Universidad de Columbia, en Nueva York. Son, como mínimo, cinco años, y me faltan palabras para describir lo entusiasmada que estoy por ir allí, y algo asustada por lo duro que va a ser. 

Dudo que tenga mucho tiempo para escribir entonces, aunque intentaré seguir leyendo. Y sobretodo, aunque ahora pase gran parte de mi tiempo resolviendo problemas matemáticos, me sigue gustando escribir y (sobretodo) opinar de lo que me apetezca. 


Desde hace ya bastante que, muy a mi pesar, he dejado este blog a su suerte. Lo empecé creo que entre seis y ocho años, y ha sido testigo de mi cambio en gustos literarios y cinematográficos. A lo largo de los años a veces he tenido la impresión de que reseñar se me hacía pesado, como una obligación para seguir manteniendo el blog activo. Incluso ahora, cuando hace siglos que no escribo una mísera entrada, la idea de empezar a reseñar cualquier libro que haya leído, por mucho que me haya gustado, se me hace muy cuesta arriba. 
Y aún así, me repito, me gusta escribir. Quizás sea un afán mío por exponer mi vida y pensamientos, pero es lo que hay. 
En cualquier caso, llevo unos cuantos párrafos dando vueltas para decir algo muy simple: me apetece empezar de cero, un nuevo blog. Al irme durante tanto tiempo, me gustaría tener un cuaderno de bitácora en la red, documentando mi american experience. Tal y como lo tengo pensado, no sería un blog como este, dedicado exclusivamente a la reseña de libros (y ocasionalmente alguna película y serie), pero también algo más personal. Probablemente nunca lo haya mencionado antes, pero me encanta cocinar. Me gustaría poder escribir sobre recetas que pruebo, o restaurantes a los que voy. Al igual que de mis viajes o de las impresiones que vaya teniendo a lo largo de mis estudios y, especialmente, de mi vida en Nueva York. 
Es un proyecto que en el que llevo pensando bastante tiempo; si tendré la voluntad para mantenerlo a flote durante los próximos años ya es otro tema. 
Ah, y tenía pensado escribirlo en inglés, para irme acostumbrando al idioma!


Y ahora, para acabar con algo que no tiene absolutamente nada que ver, me he propuesto acabar de leer la saga de los Rougon-Macquart de Émile Zola (el escritor de El Paraíso de las Damas Germinal). Me faltan 6, de los 20 que hay en total, por leer. Y mi intención es hacerlo antes de marcharme a los USA, a finales de julio. 


Esto no es un adiós, seguiréis teniendo noticias mías en algún momento. En fin, muchas gracias por haber seguido el blog tanto tiempo!



Teresa
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