27 jun. 2014

Desesperación de Vladimir Nabokov


Por algún motivo u otro Lolita nunca ha sido una novela que me llamase la atención. Por esta razón, cuando una amiga mía me recomendó Desesperación como manera alternativa de leer algo de Vladimir Nabokov, no lo dudé ni un segundo. Por supuesto, tardé bastante en 1) conseguir encontrar el libro (esperé hasta mi viaje a NY el verano pasado) y 2) leerlo. De hecho, éste forma parte de mi reto de TBR Pile 2014, porque veo que de otra forma no lo hubiese leído hasta dentro de mucho mucho tiempo. A mi gran sorpresa, este libro fue originalmente escrito en ruso, es una de las primeras novelas que escribió el autor antes de pasarse al inglés. 

Este libro fue publicado en 1934 y la historia transcurre sobre esta época en Berlín, aunque sin referencias (al menos explícitas para mi) sobre el auge del movimiento nazi. El protagonista y narrador de la historia es Hermann Karlovich, un hombre casado de clase media que tiene una empresa de chocolate que no está pasando por un buen momento. En uno de sus viajes de negocios
conoce a Felix, un vagabundo que bien podría pasar por su gemelo. Entonces a Hermann se le ocurre una idea maravillosa: matar a Hermann pero haciéndolo pasar por él, que su mujer obtenga el dinero del seguro de vida e irse los dos a Italia a vivir en una granja durante el resto de sus días.
Es una trama que no da para mucho pero las 300 páginas del libro dan para mucho más, aunque en algunos momentos se me hizo un tanto largo y pesado. La cuestión es que Hermann, narrando la historia, "habla" por los descosidos y va hacia adelante y hacia atrás según le convenga, en especial al principio de la historia. Y no sólo esto, el protagonista es alguien muy orgulloso de sí mismo, por no decir ególatra, que parece encontrar placer en alabarse en sus propias páginas, en estar llevando al lector por las vicisitudes de su vida y maravillándose de su talento como escritor. Lo que puede llegar a ser algo insoportable, pero nadie ha dicho que el protagonista de la novela debería caer siempre simpático. 
Similar actitud tiene con su esposa, a la que ve como una cabeza hueca, aunque muy bonita, y que trata de manera condescendiente, como poco. De hecho, se siente superior a todos los que le rodean, y no entiende cómo se puede encontrar en una situación tan precaria como la suya (gran injusticia). De hecho, le encanta aparentar un nivel de vida muy superior al suyo: viste de una manera muy elegante, lleva bastón, tiene una pluma de plata, y habla de una manera muy refinada, por no decir rebuscada e innecesariamente adornada. Y para acabar con su retrato, es un mentiroso compulsivo. En realidad, una de las (pocas) cosas que me han gustado de este libro es que poco a poco ves las mentiras que teje Hermann (o que ya hace tiempo que mantiene) para atrapar al resto de personajes en sus redes. Pero entonces, ¿en qué realidad hecha a medida vive este hombre con una autoestima por las nubes? Es una buena pregunta. Es increíble que, con la poca información que da sobre el protagonista, Nabokov consigue que te hagas una idea muy clara de cómo es Hermann Karlovich. 
Además, hay mil detalles que no tiene sentido comentar pero que encuentras una y otra vez en la novela, o eventos que se mencionan antes de que ocurran, que le dan una cierta coherencia a la historia.

De todas formas, tampoco ha sido una novela que me haya parecido extraordinaria. está bien, la historia es algo singular, el protagonista es sin duda increíble, pero no me ha acabado de convencer. Y vosotros, ¿habéis leído algo de Nabokov?

22 jun. 2014

El Libro Negro de Orhan Pamuk



Hace unos meses leí La casa del silencio de este mismo autor, y no me terminó de convencer. Sin embargo, al ser una compradora compulsiva de libros, antes de haberlo leído me compré otro libro del mismo autor, El Libro Negro. Y no me preguntéis mucho por qué he decidido leerlo ahora.

El libro se sitúa en Estambul en 1980, de hecho, por la misma época en la que transcurre La casa del silencio, es decir, justo antes del golpe de Estado que hubo en Turquía. 
El protagonista de la historia – digamos de la novela, no hay exactamente una historia, pero esto ya lo explicaré bien adelante – es Gallip, un abogado de mediana edad que un día al volver a casa se da cuenta de que su mujer, Rüya, le ha dejado. Como prueba de ello sólo tiene una nota, que nunca se sabe lo que pone, pero en todo caso no le dice con quién se ha ido. 
En vez de hacer lo que haría una persona normal – comentarlo con los familiares, etc – decide fingir que su mujer está enferma y empezar a buscarla él por su cuenta. Desde el principio tiene muy claro que, o está con su ex-marido (posibilidad que descarta muy pronto), o se ha fugado con su hermanastro, Celâl, un famoso periodista a quién siempre le ha tenido un poco de envidia. 
Debido a que a su mujer le encantan las novelas de misterio, Gallip empieza a pensar que está dentro de una, y decide que la clave para encontrarla es leer los artículos de Celâl, y deambular por Estambul. 
Tengo sentimientos encontrados respecto a este libro. Por una parte, me pareció que estaba muy bien escrito, y habían partes que me emocionaron mucho. Algunos de los artículos de Celâl que aparecen en la novela casi te dejan sin aliento, y el hecho de que se hacen constantes referencias (más o menos explícitas) a los artículos, y hay bastantes paralelismos entre lo que le ocurre a Gallip y lo que Celâl cuenta. 
They, like me, like all of us, had, once upon a time, in a past so far away it seemed like heaven, caught by chance a glimpse of an inner essence, only to forget what it was. It was this lost memory that pained us, reduced us to ruins, though still we struggled to be ourselves. ”
We live but for a short time, we see but very little, and we know almost nothing; so, at least, let's do some dreaming" 
 Además, el libro es un viaje personal de Gallip, que "descubre" quién es, o cómo quiere ser. Se da cuenta de que todos vivimos en la fantasía que nos creamos, que muchos buscan huir de la realidad (como Rüya con sus novelas, o Celâl con sus múltiples disfraces e identidades), e intenta conocerse a sí mismo para estar satisfecho con el tipo de persona que es. 
Pero por otra parte... al igual que Gallip deambula por Estambul sin rumbo alguno, tampoco parece que la historia tenga una dirección. Van pasando cosas, que no parecen estar relacionadas con nada; y hay historias muchas historias, una detrás de otra, que se entrelazan, y describen el mundo paralelo en el que Celâl vive. Hay partes que me resultaron extremadamente aburridas e incluso un poco pretenciosas. 
Sobre los personajes, Gallip es del único que se sabe, conocemos al resto – a los ausentes Rüya y Celâl, entre otros – a través de sus ojos y se mantienen en el misterio. Él evoluciona mucho a lo largo de la historia, y es de lo mejor del libro, el resto parecían estar envueltos en la niebla.

Concluyendo, El Libro Negro me ha gusto más que La Casa del Silencio. No sé si es por la traducción o qué pero me ha dejado mucho más impresionada el estilo de Pamuk. Sin embargo, tampoco me han dado ganas de leer nada más suyo. En cierto modo me recuerda a Paul Auster, tienen un universo suyo muy particular, pero tampoco parecen capaces de salir fuera de él. Es decir, me encanta La trilogía de Nueva York, pero todo lo demás me parece un poco como una repetición. Pues lo mismo me pasa con Pamuk


P.S. Este libro ocupa el puesto del año 1990 en el reto de A Century of Books
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