27 abr. 2014

Club Pickwick


Hoy os traigo una propuesta maravillosa: el Club Pickwick de lectura, una idea de Magrat, Jane, y Koni.
Siempre he querido pertenecer a un club de lectura. Creo que fue precisamente mi decepción al empezar bachillerato (y, más tarde, la universidad) por no haber ningún club de lectura en mi instituto lo que me llevó a empezar este blog, para intentar encontrar a otros apasionados de las novelas y poder compartir opiniones. Seguramente esto mismo me llevó a entrar en The Classics Club
El Club Pickwick me parece una gran iniciativa para bloggeros que disfruten de los clásicos. La actividad del club se desenvuelve al rededor de la lectura de un libro cada uno o dos meses y su posterior discusión. Las tres fundadoras son Asturianas, por lo que la reunión presencial será en su comunidad, pero con un poco de suerte poco se podrán crear "filiales" a otras regiones. Además, los comentarios también se podrán ver a través de twitter, con el hashtag #pickwickclub.
Un detalle muy importante para que no os asustéis (como me pasó a mí en su momento): la lectura del libro mensual no es obligatoria, ¡se apunta quién quiera! 
Se trata sobretodo de crear una comunidad de personas a quiénes les gusta leer clásicos y por eso me hace muchísima ilusión apuntarme.

El primer libro de lectura conjunta es El profesor de Charlotte Brontë. Puesto que ya leí esta novela hace un par de años, no me voy a apuntar, pero os animo a que vosotros lo hagáis. Es una historia muy distinta de Jane Eyre, más corta, pero igual de bonita, y es la primera que escribió Charlotte pero que no se publicó hasta de después de su muerte. En todo caso, a mí me gustó mucho, y podría decir que más que Jane Eyre

En fin, espero que os animéis a apuntaros al Club Pickwick! :)

26 abr. 2014

Nuevo en la estantería: Sant Jordi #2


Como os comenté hace pocos días, tras ir de compras en Sant Jordi también hice algunos encargos a través de Amazon. No sé si a vosotros os pasa, pero al menos a mí hay algunos libros que necesito tener, aunque ya tenga la estantería de libros por leer a reventar (tal cual). 

  • La Jauría de Émile Zola. Habiendo leído ya la mitad de los veinte libros que componen la saga de los Rougon-Macquart finalmente me he decidido a leer los que me quedan en el orden recomendado (que no es el cronológico, mira por dónde). Éste es el segundo libro de la saga (el primero ya lo he leído y me encantó) y Zola pasa de un pueblo a el opulento París del Segundo Imperio. 
  • La Conquista de Plassans de Émile Zola. El libro se sitúa en la ciudad de origen de la familia Rougon que, tras haber conspirado y apoyado el golpe de Estado de Napoleón III en su comunidad, ahora su ambición sin límites puede correr libre y ayudarles a apoderarse de la ciudad entera. 
Un apunte: los libros de Zola no hay por qué leerlos en un orden predeterminado, ni leerlos todos. Son novelas que se pueden seguir individualmente sin ningún problema. 
  • Los días contados de Miklós Bánffy. Esta es la primera parte de la Trilogía Transilvana de este autor húngaro de principios del siglo XX (que fue ministro de exteriores del imperio Austro-húngaro!) que relata el declive del imperio, la decadencia de la (alta) sociedad de la época... en fin, todas cosas irresistibles para los que nos gustan las novelas de época. Tengo muchísimas ganas de leer este libro, y espero que me deje con tan buen sabor de boca como su homónimo inglés, La saga de los Forsyte.
  • Que no muera la aspidistra de George Orwell. Otro de mis proyectos literarios es leer toda la obra de Eric Blair, conocido como George Orwell. Tras leer algunos de sus ensayos ahora vuelvo a su obra de ficción, pero creo que ésta novela va a ser igualmente muy personal. Está situada en Inglaterra en los años 1930s y trata sobre un joven que abandona su trabajo en una empresa de publicidad por un trabajo en una librería que le permite tener más tiempo para escribir.

23 abr. 2014

Nuevo en la estantería #20: Sant Jordi



¡Feliz Sant Jordi!
De nuevo estamos en mi día favorito del año, y además hoy está haciendo mucho sol y muchísimo calor, incluso para Barcelona. Como siempre, he salido por la mañana ya que, si a las 12 cuesta pasear por las Ramblas, por la tarde tienes menos espacio vital que en un concierto.
Como siempre, primero fui a mi adorada Hibernian, pero esta vez no tuve tanta suerte como hace unas semanas, y sólo encontré Soul (Alma) de Andrei Platonov (aunque, para ser sinceros, llevaba mucho tiempo buscando este libro). Luego ya fui paseando por Passeig de Gràcia y Rambla Catalunya, pero por poco tiempo porque era realmente agobiante. Por las calles de al lado también eran muy agradables, y habían bastantes puestos dónde también vendían libros de segunda mano.
He intentado salirme de mi tendencia de comprar demasiados libros en inglés, y lo he conseguido, ¡a ver qué os parecen!
Esta tarde me volveré a poner al estudio...
Estos dos libros me los regalaron mi hermana y su marido hace unos días,
así que diremos que entran en el lote de Sant Jordi.
  • El Buen Soldado de Ford Madox Ford. Hace dos veranos leí El final del desfile, que tampoco me gustó tanto, pero alguien de quién me fío mucho no ha parado de insistir en que lea este libro, que es una obra maestra. Además, la edición que me he comprado es preciosa, con los bordes dorados y todo. Este libro trata de la vida de dos matrimonios ricos y ociosos cuyas vacuas existencias están llenas de egoísmo, celos, y deseo. Con unos personajes brillantes y un narrador más retorcido y poco fiable desde Iago en Othello, este cuento es la trago-comedia de dos personajes que no son lo que parecen, y que tienen su merecido. Y, como observa el autor, esta gente puede ocasionar daños terribles a gente inocente a su paso.
  • La Nausea de Jean-Paul Sartre. Sí, era un filósofo, sí, este libro tiene pinta de ser deprimente. Pero es el representante de una corriente de pensamiento, y tengo curiosidad por leerlo. Después de haber pasado unos años viajando, Antoine Roquentin, hombre de treinta años que disfruta de una modesta renta, se halla instalado en la ciudad portuaria de Bouville dedicado a escribir un libro sobre un turbio aristócrata del siglo XVIII. Sin embargo, un día se ve asaltado por una sensación desconocida, la Náusea, cuya revelación como el sentimiento radical de la contingencia y la soledad del ser humano cambiará por completo su vida de sentido. Publicada en 1938, "La naúsea" de Jean-Paul Sartre es, junto con "El extranjero" de Albert Camus, la novela que encarna de forma más emblemática la corriente de pensamiento existencialista fruto de la atroz experiencia de la Primera Guerra Mundial y sus funestas consecuencias.
  • Por el camino de Swann de Marcel Proust. Otro clásico francés que hasta hace poco no tenía ningunas ganas de leer porque el nombre de la saga "En busca del tiempo perdido" parecía indicar que era, efectivamente, una pérdida de tiempo. He buscado y buscado y en ningún sitio, ni en la contraportada de mi libro, he encontrado un resumen.
  • Alma de Andrei Platonov. Es uno de estos libros que añadí hace siglos en mi wishlist de Goodreads, y ya ni me acuerdo de por qué. Pero hace mucho que lo buscaba y, aunque la portada sea fea con ganas, tiene buena pinta. El protagonista de esta novela nació en Asia Central, pero fue enviado a Moscú para su educación. Al alcanzar la edad adulta le envían de vuelta a su ciudad natal: creyendo que su gente está perdida en el desierto, va convencido a 'rescatarlos' y a llevarlos hacia el comunismo. Su misión se convierte en una búsqueda de la felicidad, pero su éxito está limitado. Su gente tienen sus propias ideas de qué quieren hacer con sus vidas. El protagonista se encuentras perdida, vulnerable y, a la vez que les intenta liberar del poder establecido, él mismo puede convertirse en opresor.
  • Los pazos de Ulloa de Emilia Pardo Bazán. Ya era hora de que leyera algo más de literatura nacional, y justamente por esto ahora estoy leyendo a Rafael Chirbes, pero un clásico no hace daño. Quise encontrar Los santos inocentes de Miguel Delibes, pero no ha habido suerte. La novela se sitúa en un recóndito y salvaje paraje de Galicia. La llegada a esta localidad de
    Julián, un sacerdote delicado y sensible, tendrá imprevistas consecuencias. El marqués de Ulloa, rudo y pasional, se ve obligado a contraer matrimonio con Nucha, una señorita de ciudad para quien el ambiente de los pazos es una pesadilla
  • La caída del museo británico de David Lodge. Este es un regalo de mi hermana, y no sabía ni de la existencia del escritor hasta ahora. Por lo que veo es un libro bastante cómico, un género en el que no he entrado mucho, a ver qué pasa... Adam Appleby está casado con Barbara y, como son católicos practicantes, militantes y recalcitrantes, rechazan los métodos anticonceptivos no aprobados por la Santa Madre Iglesia y optan por combinar la abstinencia y el método de la temperatura basal. Pero como la carne es tan débil y falible es el trasnochado método, Appleby es ya padre de tres hijos y el retraso del periodo menstrual de su mujer parece anunciar un cuarto que si llega desestabilizará definitivamente la economía familiar.
  • El instituto para la sincronización de relojes de Ahmet Hamdi Tanipar. Tengo muchísimas ganas de leer este libro ya que hace tiempo que quiero leer literatura de Turquía. Hace poco ya leí algo de Orhan Pamuk, a ver si esta novela consigue cautivarme! El protagonista, Hayri Irdal, nos cuenta su larga vida, llena de vicisitudes familiares y personales, desde el sultanato de Abdülhamit hasta bien avanzada la República pasando por la Primera Guerra Mundial. El instituto para la sincronización de los relojes es una novela de una riqueza inagotable, que nos relata con fina ironía las dificultades de un hombre para adaptarse a su tiempo y, más concretamente, a los tiempos modernos.
Os diría que esto es todo, pero mucho me temo que en unos días habrá otra entrada de este tipo, porque no he podido resistirme y he pedido libros en Amazon.... 
¿Os habéis comprado algún libro? ¿Qué os parecen estos?

¡Feliz Sant Jordi!

21 abr. 2014

Sábado por la noche y domingo por la mañana de Alan Sillitoe




Sábado por la noche y domingo por la mañana, al menos para mí, es uno de esos libros que sabes de su existencia, sin saber muy bien por qué, pero de la que no eres consciente. Me empezó a sonar cuando se editó en castellano otro de los libros de Alan Sillitoe, La soledad del corredor de fondo, pero fue una recomendación de alguien de confianza lo que me llevó a comprarlo hace casi un año. 

Este libro fue publicado en 1958 y está ambientado unos años antes, justo después de la Segunda Guerra Mundial, en la ciudad inglesa de Nottingham. El protagonista, Arthur Seaton, es un joven de 21 años que lleva seis años trabajando en una fábrica. Vive en un barrio pobre, en casa de sus padres y, salvo por su hermano pequeño y su madre, el resto de la familia trabaja en la misma fábrica. Según Arthur, tiene la vida bien montada. Trabaja lo suficiente – es decir,mantiene su producción a un nivel que le permite tener un salario elevado pero no lo suficiente como que le rebajen la cantidad de libras que recibe por pieza – lo que le permite disfrutar de sus días libres: sábado y domingo. Y dedica estas cuarenta-y-ocho horas a beber alcohol en el pub hasta pillar una buena borrachera, y a estar con Brenda, la mujer de un amigo suyo de la fábrica. 
La historia está narrada desde el punto de vista de Arthur, y me parece uno de los personajes más fascinantes que he leído en mucho tiempo. Por una parte, de forma muy sutil el personaje nos va adentrado en el modo de vida de las clases bajas inglesas: el trabajo de lunes a viernes, que consiste en horas y horas de un trabajo monótono, interrumpido por el sagrado momento del té (aunque sea imbebible). En realidad, todo esto lo sabemos por las reflexiones de Arthur a lo largo del fin de semanas ya que no en vano el libro se llama Sábado por la noche y domingo por la mañana, porque casi nada ocurre durante esos días, lo que pone en evidencia el trabajo agotador (y atontador) que supone la producción en cadena de aquellos tiempos. 
Justamente por esto resultan increíbles las agudas reflexiones del protagonista sobre su situación y su futuro. Es decir, no esperéis grandes elucubraciones filosóficas sobre la naturaleza del ser humano, esto no sería consistente con el personaje, si no más bien observaciones muy lúcidas sobre la realidad (que muchos de sus compañeros intentan evitar o disfrazar) y nos va desarrollando su forma de ver la vida y sus "principios". Además, de una forma burda pero sorprendentemente poética, Arthur describe su entorno, el paisaje urbano e industrial bajo distintos cielos. 
En ningún momento Arthur siente remordimiento o culpa por acostarse con la mujer de un amigo suyo, es un hombre sexista y tradicional, que ve a las mujeres como seres débiles a los que se debe cuidar (o como arpías a las que muestran algo de carácter), como objetos de placer, y si un marido no sabe cumplir con su deber, pues es lo más normal es que alguien capaz como él se encargue de la situación. El hecho que le descubran o no, y las consecuencias que ello puede acarrear para él o para
Brenda (creo que no llega a pensar nunca en lo que le podría pasar a ella en caso de que se supiera de su infidelidad), y siempre está dispuesto a dar pelea.
A través de él también conocemos a bastantes personajes femeninos y su mundo, que en esa época parecía estar totalmente aislado, de cómo ven las cosas y cuál era la mentalidad dominante. Es un aspecto de la novela que me ha parecido muy interesante, y a veces escalofriante, sobretodo contrastando con lo que ocurre hoy, así que os dejo que lo descubráis por vuestra cuenta. 
Otra parte muy interesante y a la que, desafortunadamente a mi parecer, se le da poca importancia, es el estado de Inglaterra pocos años después de la Segunda Guerra Mundial. En algunas ocasiones se menciona la contienda, tanto la vida de soldado como en la retaguardia, además de las dificultades económicas y los cambios políticos, económicos, y sociales que sucedieron. Me hubiese encantado ver cómo hubiese reaccionado un Arthur de 50 y tantos años durante la época de Margaret Tatcher. 
Finalmente, a lo largo del libro se va desarrollando su relación con Brenda, a la vez que conoce a otras mujeres, e inconscientemente entra en un monumental embrollo, no sólo sentimental, si no que cada vez se va sintiendo más presionado por su trabajo, por la sociedad, por la política, y por lo que se espera de él. 

En conclusión, Sábado por la noche y domingo por la mañana es un libro que me ha gustado, tiene un personaje principal fascinante, el antihéroe de los años 50 (en mi opinión mucho más que James Dean en Rebelde sin causa) que te introduce en las clases obreras de la época de una forma muy realista y sin romanticismo alguno. Esta semana dan la película en la filmoteca, ¡tengo muchísimas ganas de verla!

Ah, por cierto, a quién le gusten los Arctic Monkeys tiene otra razón más para leer el libro. El nombre de su primer álbum, Whatever people say I am, that's what I'm not es una frase sacada del libro. Ahí lo dejo. 

13 abr. 2014

La casa del silencio de Orhan Pamuk


Hace más de un año encontré en La Central este libro rebajado. Mi única experiencia lectora con Turquía fue gracias a Pájaros sin alas de Louis de Bernières, pero nunca antes había leído a un autor del país. Al haber ganado el Nobel de Literatura en 2006, un libro de Orhan Pamuk parecía un buen punto de comienzo – también es cierto de que no es que hayan muchos otros autores turcos traducidos al español e incluso al inglés. 

Resumen: La historia trascurre en el año 1980, Fatma es una anciana que vive en un pequeño pueblo de la costa de Turquía junto a Redjep, un enano que lleva muchos años cuidando de ella. La novela empieza pocos días antes de la llegada desde Istambul de los nietos de Fatma: Faruk – un historiador, divorciado, y alcohólico –, Nilgun – una joven comunista–, y Metin – un excelente estudiante de bachillerato que sueña con huir de este país e ir a los Estados Unidos, y estará dispuesto a cualquier cosa por ello–. Estos tres personajes entrarán en contacto con la gente del pueblo en un momento muy turbulento en la historia de Turquía. 

Opinión: Antes de empezar este libro me hubiera gustado saber más sobre la historia de Turquía – no sé vosotros, pero mis conocimientos llegan a que después de la Primera Guerra Mundial cayó el Imperio Otomano, vino Attaturk, y ahí me quedo. Mi ignorancia se hizo notar durante la lectura del libro, ahora me explico. 
Por una parte, en el seno de la misma familia, ya tenemos a dos personajes (y hermanos) enfrentados: Nilgun y Metin. Es cierto que a esta última no se le da mucha voz, y por lo único que se hace notar su afilicación política es porque compra un periódico comunista. En cambio, Metin, que es uno de los PoVs del libro no deja de ataladrarte con su versión particular del American Dream. Y esta casi certeza de su éxito inminente le hace tener una actitud extremadamente prepotente y condescendiente hacia los demás. Esto es especialmente cierto de una chica de la que se enamora al momento de verla, Djelian. El hecho de que vaya a ir a los USA, que sea un excelente estudiante, y que tenga dinero, hace impensable la posibilidad de que una chica le rechaze. Además tenemos a Faruk, que podría representar otra parte de la ‘sociedad’. Él es, a los ojos del mundo, un fracasado. Su mujer le dejó, es alcohólico, no tiene éxito en el trabajo, y él no hace nada por cambiar esta situación. Faruk se ha ‘dejado ir’, está satisfecho con su situación y ahora lo único que quiere hacer es seguir su investigación en los archivos municipales sobre la peste en Turquía y escribir un libro.
Por otra parte tenemos a los habitantes del pueblo, la mayoría ignoran todo el tumulto que se está produciendo en la capital, y suelen ser bastante conservadores. Un amigo de la infancia de la familia, Hasan, quién, ante todo, quiere ser aceptado. Por este motivo deja de estudiar y se une a un grupo de jóvenes nacionalistas – que se dedican a gamberrear y extorsionar – sin obtener lo que busca, puesto que estos se ríen y se mofan de él constantemente. También se debe decir que es un chico bastante awkward. Enseguida se enamora de Nilgun – y ya no os cuento lo que pasa cuando se entera de que es comunista – y lo primero que se le ocurre es observarla todas las mañanas cuando va a la playa, en vez de acercarse y decirle hola como haría una persona normal. Supongo que esto también es parte de las diferencias entre pueblo y ciudad, donde las relaciones entre chicos y chicas son mucho más tabú y no existe tanta naturalidad. 
Finalmente está Fatma, que representa el sector más conservador y tradicional del país. Fatma está siempre encerrada en su habitación, contemplando un joyero vacío, y lamentándose por la temprana muerte de su hijo. La anciana también sufre de insomnio, por lo que todas las noches visita sus memorias, y especialmente la época en la que su marido aún vivía. Tuvo la desgracia de casarse con un soñador, que quería escribir la primera Enciclopedia en turco, y por eso dejó su trabajo y se pasaba el día encerrado en su despacho y/o bebiendo. La mujer tuvo una educación muy estricta, y que su marido niegue la existencia de Dios y la hace cerrarse aún más en sí misma. La dinámica perversa que se genera en ese matrimonio es muy interesante, y es difícil posicionarse a favor del uno o del otro, quizás es de las partes que más me gustaron en la novela.
Como véis, el libro presenta unos personajes muy distintos, en conflicto, pero realmente no se percibe tanto el ambiente tumultuoso en el que supuestamente se encontraba Turquía. No fue hasta después de leer el libro que me enteré que en 1980 hubo un golpe de Estado militar en Turquía y que hubo una dictadura hasta 1983. Por lo tanto, este libro ofrece un contexto social de lo que ocurría en la época, pero así de primeras es difícil entenderlo. 

Hay unos cinco personajes que narran la historia y, aunque la mayoría al principio me parecieron muy interesantes, a medida que leía sus capítulos se me hacían cada vez más repetitivos (uno con su obsesión por una chica, otra lamentándose por su marido, etc.), sin aportar mucha evolución en los personajes. 
Además, a lo largo de la historia se supone que se va desvelando el misterio, o un escándalo, que sufrió la familia hace unos años. Poco a poco el lector va teniendo más detalles, pero quizás lo más importante de todo queda por desvelar. Quizás esa era la intención del autor, hay cosas que no se pueden saber (y los lectores somos demasiado cotillas), pero a mí me ha dejado muy frustrada.

Concluyendo, La casa del silencio está bien. No me ha impresionado mucho, aunque haya ciertas partes que son realmente emotivas. Tengo otro libro del autor – esta vez en inglés y no en francés – así que seguiré probando porque aún tengo curiosidad por saber más sobre Turquía, su literatura y su sociedad.  

6 abr. 2014

True Detective (1ª Temporada)


Desde que salió la primera promo hace meses que he oído hablar de esta serie. En un principio no tenía intención de mirarla, pero con todas las buenas reseñas, recomendaciones, y el hype generalizado, me decidí a verla. 

Hart y Cohle, que como podéis ver es
la alegríade la huerta.
La serie empieza en 2012, cuando la policía de Louisiana entrevista a dos ex-miembros y antiguos compañeros, Rust Cohle (Matthew McConaughey, recién ganador del Oscar por Dallas Buyers' Club, pero todos sabemos que pasó muchos años haciendo comedias románticas del estilo de Cómo perder a un chico en 10 días) y Marty Hart (Woody Harrelson, que curiosamente no es la primera vez que comparte pantalla junto a McConaughey) a propósito de uno de sus primeros casos juntos en el año 1995. Una chica es encontrada en un campo, desnuda, atada a un árbol, y con una cornamenta de ciervo en la cabeza (en este momento pensé que, entre esto y Hannibal, a la gente se le está yendo de las manos esto de los ciervos), un crimen inusual y  debido a su constante presencia en la prensa sus jefes les presionarán para que encuentren a un culpable pronto. Este asesinato les lleva a otros crímenes y desapariciones, y a recorrer los lugares más recónditos y lúgubres del estado.
Además Rust es como uno de los seres más
awkward del universo.
Y ahí es cuando chocan Cohle y Hart, porque no se podría encontrar a dos personas más dispares. Cohle es un tipo extraño como mínimo, no se sabe muy bien de dónde viene, pero habla poco y pone cara de desgracia. Es alguien que lee mucho, que tiene un montón de teorías inusuales sobre la vida y la naturaleza del ser humana, y mis sentimientos al escucharle hablar estaban entre interés, mareo, diversión, o ganas de darme golpes en la cabeza. Aunque debo decir que el speech del final del tercer capítulo es simplemente magnífica y, estés de acuerdo o no con lo que dice, te deja echa polvo. Para que os hagáis una idea de las perlas que suelta este hombre:
Marty Hart es, como dicen en inglés, another piece of work. Desde luego, es alguien mucho más "normal" que Cohle, pero hay que darle tiempo para que su personalidad se manifieste en todos sus posibles aspectos. Es alguien... muy americano, conservador hasta la médula, que le gustan las tradiciones, no salirse mucho de lo que él considera "normal", tener a su familia, pero claro, echar una cala al aire de vez en cuando es de lo más comprensible y deseable. Y es alguien que actúa de una forma tan contradictoria que da mucha rabia pero a la vez esto le hace un personaje demasiado creíble, debe de haber demasiados como él. Y es que además, tampoco no es que se trate de un ser
horrible siempre, aunque sin duda es alguien demasiado impulsivo.
Por estos motivos resulta tan increíble ver cómo poco a poco estas dos personas se van uniendo, y acaban siendo amigos... bueno, a su manera. 
Otro personaje digno de destacar es la mujer de Hart, Maggie (Michelle Monaghan, que sale en... Misión: Imposible III), a la que admiro y odio por partes iguales. Me parece un personaje muy complejo, que no es lo que parece, así que os dejo que la descubráis por vosotros mismos. 
Pero volvamos a la trama. La verdad es que es súper entretenida, y en la segunda parte de la serie simplemente estás en tensión constante. Aunque se trate de un solo caso, cada capítulo mantiene muy bien la intriga. Y no sólo es eso, la fotografía (genial) y la banda sonora (magnífica) son una combinación letal que te pone los pelos de punta (de verdad, incluso cuando simplemente se sobrevuela el área por dónde están pasando los detectives). Además de tener un misterio espeluznante – seamos sinceros, a todo el mundo le da morbo (en plan bien) esto de las sectas satánicas –, si no que también tienes una sarta de tiroteos, peleas, persecuciones, y todo lo demás. 
Digan lo que digan, nadie puede decir que no se han currado
el opening de la serie (que en realidad es una versión más
sofisticada y 'menos' porno de la de True Blood).
Además, mientras se pasean por Louisiana, Hart y Cohle hacen del espectador un testigo del desolador estado en el que se encuentra la región – gente pobre y miserable que se ve abocada a situaciones extremas, o que simplemente nunca ha conocido nada mejor ni sueña con que sea posible. 
En mi opinión, la primera mitad de la serie es mucho mejor que la segunda, hay más conversaciones en el coche, más visitas al lado oscuro del sueño americano, y más elocubraciones de Cohle. La segunda se centra sobretodo en la resolución del misterio y, aunque los niveles de adrenalina aumentan exponencialmente, creo que la dirección de la serie se acaba desviando de dónde iba originalmente (esto puede sonar algo misterioso, pero es que no quiero espoilearos), lo que me decepcionó un poco. 


En fin, True Detective es una serie muy recomendable, se ve en nada porque, además de tener sólo ocho capítulos, enseguida se engancha uno. Quizás, como suele pasar con estas modas, el hype ha ido un poco demasiado lejos, y yo no la pondría nunca a nivel de The Wire. Eso no quita que sea una serie de calidad y, ya que me he olvidado de hacerlo antes, los actores son geniales. No había visto ninguna película de McConaughey de esta nueva etapa de su carrera, pero me ha dejado impresionada, hace un gran trabajo con un personaje extremadamente complejo y que sería muy fácil que resultara insoportable; y lo mismo pasa con el personaje de Woody Harrelson.
He leído que habrá segunda temporada, pero que ninguno de los personajes principales volverá lo que me parece perfecto, el final de su historia ya me parece muy bueno, y si lo alargaran mucho quizás acabarían arruinando algo que ha sido genial.

2 abr. 2014

El Sonido y la Furia de William Faulkner


Hace cosa de un año un amigo mío leyó un libro de Faulkner y creo que no ha pasado día en que nos hemos visto en el que no me ha recordado lo genial que le parece este autor. Como que me fío mucho de él en cuánto a recomendaciones literarias – me descubrió a David Mitchell, y eso es gratitud eterna –, decidí comprarme El Sonido y la Furia, una de sus obras más conocidas, y, un poco más tarde, Mientras Agonizo
Este libro fue publicado en 1929, así que entra en el reto de A Century of Books al que me apunté hace cosa de un mes.

Antes de todo debo avisar que no tengo ni idea de cómo escribir una reseña de éste libro, y dudo que sea muy larga porque... bueno, ya lo veréis. 
No tenía expectativa ninguna sobre este libro, no sabía de qué trataba. En parte esto se soluciona con los capítulos, cada uno lleva el título de una fecha, y, por esto, al principio de la novela sabemos que estamos en abril de 1928, en alguna zona rural de los Estados Unidos. El principio es in media res, y la situación de confusión total y absoluta se prolonga, yo diría, a lo largo de todo el capítulo. Casi todos están narrados en primera persona, pero creo que la primera mitad de la novela es especialmente difícil de entender. Es imposible de seguir el hilo del pensamiento del personaje ya que no sólo el uso de la puntuación es muy libre (y eso cuando hay puntuación) y además hay trozos escritos en letra cursiva, y se tarda un poco en saber qué significan. De hecho, yo no conseguí darle un poco de sentido al libro hasta que no miré fuentes externas cofcofcofwikipediacofcofcof
Más o menos acabas entendiendo de que la familia Compton, ahora venida a menos, es la protagonista de la historia. Del padre no se sabe mucho, pero la madre es una exasperante hipocondríaca. Tienen cuatro hijos: Quentin, Caddie, Jason, y Benjamin, que sufre graves problemas mentales.
A lo largo de la historia una va conociendo a los miembros de la familia, y pasan cosas, pero, al menos yo, sólo puedes tener una leve sospecha o intuición de lo que ha ocurrido hasta mucho más tarde (o si miras por Internet, lo que es una opción muy conveniente para tu salud mental). 
Aunque la estructura de la narración sea tan caótica, creo que, a pesar de no enterarte mucho de lo que está pasando, sí que llegas a comprender el carácter de cada personaje. Puedes sentir la desesperación de Quentin o el cinismo y egoísmo extremo de Jason, a través de ellos se dibuja el retrato de Caddie, una joven demasiado salvaje para su propio bien. 
También poco a poco vas viendo el entorno en el que crecen los hijos de los Compton. Es una zona pobre, miserable, dónde la gente debe vender las poco que le queda para que uno, y sólo uno, de sus hijos vaya a la universidad. Es un lugar lleno de prejuicios, de violencia, de tradiciones.
¿Qué me ha parecido el libro? 
Imposible de decir. El hecho de que durante gran parte no tuviese ni la menor idea de dónde estaba, qué hacían los personajes, por qué pasaban de un sitio a otro, si estaban hablando entre ellos o pensando, o recordando algo, puede llegar a ser muy exasperante y, aunque el libro tenga menos de 300 páginas, se hace largo. Por otra parte, hay que reconocerse la genialidad de la idea, y de que, cuando escribe de forma 'clásica' o no, en cualquier caso lo hace de maravilla. En especial, siempre recordaré el principio del segundo capítulo.
Clocks slay time... time is dead as long as it is being clicked off by little wheels; only when the clock stops does time come to life. ”   Los relojes matan el tiempo ... el tiempo está muerto mientras sea ejecutado por pequeñas ruedas; el tiempo vuelve a la vida sólo cuando el reloj para. 
En general siempre estoy a favor de leer un libro en el idioma que se escribió, pero en este caso tengo mis dudas. Creo que hubiese entendido (y disfrutado) el libro mucho mejor si lo hubiese leído en español. No tiene tanto que ver con el tipo de lenguaje que se utiliza (he leído libros con mucho argot como El guardián entre el centeno o, al otro extremo, ahora estoy leyendo las grandes obras de Lord Byron, y en ningún caso me ha costado tanto leer un libro), si no en la estructura narrativa. 
En fin, ¿recomiendo este libro? A ver, es un clásico de la literatura, y conozco a mucha gente a quién le ha encantado. Yo me siento incapaz de emitir una opinión favorable o desfavorable ya que tengo la impresión de que desgraciadamente me he perdido gran parte de la novela. Pero creo que en todo caso es algo que vale la pena intentar, y puede ser una nueva experiencia lectora.
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