29 mar. 2014

Nuevo en la estantería #19


Me prometí que no compraría más libros hasta Sant Jordi pero... falta sólo un mes... he podido aguantar bien la presión hasta ahora. Pero es que ir a tu librería de segunda mano favorita es invitar al pecado.
Así que...

The Black Book de Orhan Pamuk. En realidad, tengo otro libro suyo pendiente, La Casa del Silencio, que leeré ahora mismo para no morirme de la incongruencia de haberme comprado dos libros de un mismo autor sin haber leído nada suyo. Ganó el Premio Nobel, transcurre en Turquía... son muchos elementos que me atraen! Galip es un abogado que vive en Istanbul. Su mujer, Rüya, a quién le encantan las novelas de detectives, ha desaparecido. ¿Estará escondida con su hermanastro, Celâl, un popular pero solitario periodista? Pero Celâl también parece haberse desvanecido. Galip sigue todas las pistas posibles, pero la naturaleza del misterio es cambiante. Con una cascada de historias sobre Istanbul, este libro trata de un misterio poco convencional y una procativa meditación sobre la identidad.

The Luminaries de Eleanor Catton. Siempre estoy pendiente de los premios Booker, ya que sus ganadores y nominados raramente me decepcionan, y son una excelente forma de no leer exclusivamente clásicos. Además, este libro es ficción histórica, y espero que de gran calidad, lo que redobla mi interés. Estamos en 1866 y el joven Walter Moody ha llegado para hacer fortuna en las minas de oro de Nueva Zelanda. En la tormentosa noche de su llegada, se encuentra con una reunión secreta entre doce hombres de la localidad para discutir una serie de inexplicables sucesos: Un hombre rico ha desaparecido, una prostituta ha intentado suicidarse, y una enorme fortuna ha sido descubierta en la casa de un borracho sin suerte. Muy pronto Moody se verá arrastrado hacia este misterio: una red de destinos que es tan compleja y exquisita como el cielo nocturno.


Anil's Ghost de Michael Ondaatje. Ya he leído varios libros de este autor (aún no sé muy bien por qué, será que me gusta), como El Paciente Inglés o Divisadero, y más recientemente, The Cat's Table. Ahora toca le toca el turno a éste. El tiempo es el nuestro. El lugar, Sri Lanka, una isla al sud de la India, un país antes conocido como Ceylán, que trae consigo siglos de logros culturales y tradición – y que ha sido forzada a entrar en los tiempos modernos por una devastadora guerra civil y las consecuencias de un país divido. En esta vorágina entra una joven mujer, Anil Tissera, nacida en Sri Lanka, educada en el Oeste, una antropóloga forense enviada por una organización internacional de derechos humanos para trabajar con los oficiales de la zona para descubrir el origen de las oleadas de asesinatos en la isla. Se descubren cadáveres. Esqueletos. Y, en particular, uno llamado "Marinero". Lo que sigue, es una historia de amor, de familia, de pérdida, del enemigo desconocido y la búsqueda de un pasado desconocido – todo desencadenado por un misterio cautivador.



En la orilla de Rafael Chirbes. Este libro me lo ha regalado un muy buen amigo mío, quién insiste en que lea más literatura española, y tiene toda la razón del mundo. Como que no le hago mucho caso, ha sido tan genial de regalarme este libro, que le gustó mucho. El hallazgo de un cadáver en el pantano de Olba pone en marcha la narración. Su protagonista, Esteban, se ha visto obligado a cerrar la carpintería de la que era dueño, dejando en el paro a los que trabajaban para él. Mientras se encarga de cuidar a su padre, enfermo en fase terminal, Esteban indaga en los motivos de una ruina que asume en su doble papel de víctima y de verdugo, y entre cuyos escombros encontramos los valores que han regido una sociedad, un mundo y un tiempo. La novela nos obliga a mirar hacia ese espacio fangoso que siempre estuvo ahí, aunque durante años nadie parecía estar dispuesto a asumirlo, a la vez lugar de uso y abismo donde se han ocultado delitos y se han lavado conciencias privadas y públicas.

27 mar. 2014

Band of Brothers


Siempre he tenido esta serie en la cabeza, como algo lejano que sabes que existe, pero sin llegar nunca a plantearte verla. Fue el post de Magrat que me indujo a verla, y ahora mismo me pregunto por qué he tardado tanto, como también le ha pasado a Polly de Pluma, Espada y Varita. Para que os hagáis una idea de lo que me ha gustado la serie, una vez la acabé de ver, la volví a ver. La volví a empezar al cabo de dos días de haber visto el último capítulo. Y si no tuviera una lista infinita de series por ver, iría por la tercera o la cuarta (gran ventaja de miniseries de 10 capítulos, que no da palo volver a verlas enteras). 


En fin, la serie trata de un grupo especial de las fuerzas armadas de la Segunda Guerra Mundial, los paracaidistas, y específicamente los miembros de la compañía Easy. La serie empieza con su entrenamiento en Currahee (que significa "We Stand Alone", lo utilizan como grito de guerra, aunque a mí me parece un poco deprimente) y sigue todos sus pasos, desde el día D, hasta los últimos estragos de la guerra en Austria. A través de esto he aprendido un montón sobre lo que pasó en esos años, porque francamente yo pensaba que desde el desembarco de Normandía todo había sido coser y cantar. Pero, claro, luego te das cuenta que hasta la capitulación de Alemania (y los meses que siguieron) pasaron muchísimas cosas entre las que están la fallida operación Market Garden y la durísima batalla de Bastogne


Nixon y Winters. Se llega a emitir esta serie ahora,
y llueven los fanfics sobre estos dos.
Aunque la trama va avanzando en el tiempo, hay bastantes capítulos que se centran en un personaje o en un grupo de ellos. En los primeros y últimos capítulos Dick Winters, su gradual ascenso de rango, (el genial Damian Lewis, a quién ya tengo fichado de Homeland y The Forsyte Saga) y su inseparable amigo Lewis Nixon (Ron Livingstone, Sexo en Nueva York, Boardwalk Empire). Winters es un hombre al que medio pelotón cree cuáquero, no tiene ningún vicio y tiene una férrea moral, pero esto no le impide ser bueno. Si bien en mi primer visionado quedé totalmente prendada de Winters y Nixon parece alguien disperso e inconsistente, la segunda vuelta me permitió matizar mucho más mi opinión. Si bien se puede admirar a Winters como militar, y quizás como persona, es con Nixon con quién más empatizo. Me explico. Nixon puede ser alguien que se de a la bebida y a primeras parece alguien que no tenga pensamientos muy profundos, sin embargo, creo que es el único que siente horror y náuseas ante todo lo que está pasando. No me refiero solamente a la brutalidad de la guerra, si no también a que transforma a los seres humanos. Poco a poco, creo que Nixon se vuelve más y más cínico, y menos idealista respecto al rol del ejército estadounidense y la razón de todo.

Mi querido Eugene Roe en "Bastogne".
Pero en realidad, los protagonistas de la serie son los soldados rasos (o los que no son oficiales) que al fin y al cabo son los que tienen que estar en la primera fila de combate o adentrándose en líneas enemigas. Un segundo visionado también hace que conozcas mucho más a los personajes (porque al menos para mí, la primera vez que lo vi, me costaba diferenciar a algunos) como a Bill Guarnere (Frank John Hughes), Buck Compton (Neal McDonough), el buenazo de Lipton (Donnie Wahlberg), o el divertidísimo Luz (Rick Gómez). Yo le tengo especial cariño al "médico" (porque los pobres de medicina no sabían mucho) de la unidad, Eugene Roe (Shane Taylor). El capítulo del que es el protagonista es "Bastogne", que es mi favorito junto a "Why we fight" (y tantos otros, hay demasiados que son geniales), es simplemente desgarrador, es increíble como en pocas palabras son capaces de transmitir todo por lo que pasa el hombre a lo largo de unos días. 
También hay secundarios de lujo como Michael Fassbender, James McAvoy, Tom Hardy, Andrew Scott (el mismísimo Moriarty de Sherlock), Colin Hanks (de hecho se ve que su hermano hace un cameo en la serie, yo no le he visto), por colarse se cuela hasta Jimmy Fallon.

A nadie, nadie, le queda tan bien el uniforme
como a Damian Lewis.
Pero la cuestión es que la serie no es una representación de los Grandes Momentos de la guerra, no es una simple crónica militar de primero fuimos a tal lugar y luego empezamos la ofensiva X. Se trata del día a día de los soldados, y como lo sobrellevaban. Creo que es una de las películas/series que mejor retrata lo que es una guerra. No es ordenado, es el caos absoluto. Una vez en la batalla, nadie sabe muy bien dónde están los otros, el enemigo no tiene por qué estar a vista, y te puede dar un balazo en cualquier momento y ni siquiera sabrás de donde ha venido. También es la historia de los lazos que se forman, de cómo los soldados (que son, por mucho que insista el teniente Ronald Spiers, seres humanos) reaccionan ante la incertidumbre que rodea sus vidas. Y poco a poco vas conociendo a casi todos los soldados de la compañía, y es imposible no sentir sus muertes (a veces dolorosamente absurdas). 
Bill Guarnere y Buck Compton.
Estos personajes saben reirse en los momentos más tensos y dramáticos imaginables.
Además, lo que es para mí al menos un punto positivo, no les pintan como héroes clásicos. Roban relojes de soldados muertos, roban objetos de casas que ocupan, y todo parece la mar de normal (derecho de conquista y esas cosas, quién sabe la cantidad de cosas y obras de arte que se llevaron los americanos durante e inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, aunque claro, en Europa tampoco es que hayamos sido mucho mejores con otros países). Y no siempre están impacientes por luchar, hay veces en las que están hartos, en las que están desesperados y no saben qué hacen en esta guerra, otras en las que simplemente no tienen fuerzas para levantarse. Es justamente la capacidad de los personajes de ser tan increíblemente solidarios entre ellos, pero a la vez su vulnerabilidad como humanos, que hace de esta serie algo único. No es una oda a la intervención militar americana (en realidad, fueron los rusos los que ganaron la guerra... ¿por qué no hay una serie sobre eso?), es una visión tremendamente realista. 

En fin, como habréis podido comprobar, la serie me ha encantado y sólo puedo animaros a que la veáis. No es una serie bélica, transcurre entre los años 1942-1945, sigue a una compañía de soldados americanos, pero es mucho, muchísimo más que esto. No sólo te pintan con pocas restricciones lo que debía ser la vida en la batalla, en tensión permanente y ante una probabilidad altísima de no sobrevivir, también te presentan unos personajes con sus defectos y virtudes, unos héroes modernos, y cómo se enfrentan (y como están unidos por) una situación muy dramática. 
En serio, recomendadísima.
La serie se emitió en 2001 y, al cabo de diez años, se hizo una secuela sobre lo que transcurrió durante este mismo periodo en Asia con The Pacific, que tengo pensado ver una vez acabe True Detective.


24 mar. 2014

La Peste de Albert Camus



Hace casi siete años que leí El Extranjero de Albert Camus y, sin embargo, hay escenas que tengo grabadas en la memoria, y no tengo duda alguna de que volveré a leerlo. Por estos motivos decidí leer La Peste, otra de sus obras más conocidas, aunque yo no tenía una idea muy precisa de lo que trataba.

Oran en la época en la que transcurre la novela.
Se sitúa en la ciudad de Oran, en Algeria, en la década de los 1940, que queda en estado de cuarentena durante varios meses debido a un contagio masivo de peste. De hecho, resulta que realmente hubo un pequeño brote de peste en Oran y Camus se inspiró de este evento.
Al principio, la epidemia se presenta de una forma turbia, dejando cadáveres de ratas por toda la ciudad, hasta que alcanza a los seres humanos.
La historia sigue al doctor Rieux, que es testigo de los primeros casos y víctimas de la peste, y que tendrá un rol central a la hora de organizar la ciudad frente a este enemigo invisible y aparentemente imparable. A través de él conocemos muchos otros personajes, como un escritor que lleva años intentando escribir la primera frase perfecto, un periodista que quiere salir de la ciudad a todo precio para volver con su mujer, una familia que parecen el epítome de la propiedad y la frialdad, o el obispo de la ciudad, que ve esta peste como una señal de dios (o una oportunidad para ganar adeptos). Poco a poco, la peste va desvelando el pasado de los personajes y, más importante, descubre su carácter, puesto que la enfermedad y cómo reaccionan a ella dice mucho cómo son realmente. Esto es lo que más me interesó de la novela, cómo evolucionan los personajes; aunque Rieux en sí es más un mero espectador que un activo
participante, a pesar de su rol en la organización de los servicios médicos en Oran.
Eso sí, el creciente número de personajes me hizo la lectura un poco difícil y liosa, pero esto no significa que no me encariñase con más de uno. 
Lo que es el desarrollo de la enfermedad en sí, sus distintas etapas, desde las primeras señales, el auge y finalmente el repentino final de la peste, me dejaron un poco indiferente. En realidad, habían partes en las que me aburrían bastante. Además, la mayor parte del tiempo estaba concentrada en ver el supuesto paralelismo con la Segunda Guerra Mundial. La edición que he leído era especial para alumnos de Bachillerato y tenía un montón de anotaciones sobre el "significado" de la obra. Me pasé estas partes bastante por encima, pero no pude evitar leer que la peste era una metáfora de la ocupación alemana. Y habían detalles que quizás se podían interpretar como tal, pero así de primeras me parecía demasiada extrapolación. 

En general, esperaba mucho de esta obra tras El Extranjero y me dejó bastante fría. En mi opinión, no tiene tanta fuerza y, aunque hay dos o tres partes que me emocionaron, tampoco me contó nada nuevo sobre la naturaleza humana. El estilo de Camus me sigue gustando, pero este no acabó de convencerme.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...